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 Narciso

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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: Narciso    Miér Mar 28, 2012 7:25 pm

Narciso



N-1

Él sabe cuando mienten, y no quiere
decir que va a volver de nuevo a casa,*
así que se demora donde asa
la emoción de vivir como quien hiere.

No le duran los rostros más momentos,
ni encallan en su piel de fina losa
los restos fatigados de una diosa*
buscándole el costado con su cuentos.*

En sí se pierde, lejos de algún cercan
por los bordes comunes del mirar,
que en defensa pronuncia al despreciar

todo gesto que implique ser la merca,
mientras busca en orillas indecibles
el ahogo nupcial de ser posible.


N-2

Estalla en mil doscientas partes, cierto
y no te va tender su puta mano
sin antes confirmar que aún anciano
podrás cargar el peso de lo muerto.

Mirá que viene solo y es experto
en eso de la concha y lo del ano,
que sabe del apriete de lo vano
y de cómo al final se caga el tuerto.

Vos, mejor, le seguís con salvar mundos
que siempre llena, siempre, lo gritado
cuando no se sembró pechos fecundos,

que para lo vulgar de ser enviado
y no saber con qué, se basta y sobra
que su nombre, por él es ya su obra.


N-3

¿Cómo podrías, tarada, decirle
dónde frenar sin fijarle una meta?
Iba a volver, sin ninguna señal
para mostrarte el filoso y furioso

don de los locos que tienen los chicos,
cuando le pueden lo inhóspito y cruel
de la inocencia, tomada cual burla
por no saber de lo limpio de amar.

No bastarían ni nunca dos soles
para beber de su boca silente
diciendo sed, ni siquiera una luna

podría ser cortejo a su espalda,
que va cantando de bajos sombríos
riendo sencilla su puro desdén.

N- 4

Siempre en la furia cierta de su impúdica
manera de olvidar roturas sólidas,
siempre a tiro de piedra para estólidas
bocas cantando sal y herida lúdica.

Como si no supiese del error
ni de la fantasía del acierto,
como si en esta vida ningún muerto
le hubiera referido un grave horror.

Todo para privarnos de lo inquieto
de verlo en lo de pronto de sus frentes,
por mantenernos llenos en lo escueto

sin más paso que el simple andar sonrientes,
sin otra opción que no sea dejarlo
ser verbo, sin podernos explicarlo.

N - 5

Hay cosas que le pasan, la locura
por ejemplo, las ganas de comer
un asado de piña tras coger,
y quemarle la biblia a algún cura

en plena procesión de viernes santo.
Fusilar a los viejos con bigotes
y ordenar que en los álgidos escotes
sea de ley portar un sol de espanto.

O vomitar cariño en callejones
donde se ignoran patrias y naciones,
como si la estulticia fuese acaso

bandera limpia y pura de su ocaso.
Pero vuelve a los días tan amable
que no sentimos vive lo execrable.

N - 6

¿Querías vos referirle con hiel
(cómo no puede tan fácil la miel
ir construyéndose, necia de sí,)
lo que no sabes por ser frenesí?

¿Querías, perra de luz, calladita
adormilar sus instintos obscenos
con una leve dación de tus senos,
ser en su pija la boca bendita?

Ve lo que tienes, mi fiera mujer
es un lamento que quiere obtener
algo de tiempo y de piel que mutó

en eso mismo que no disfrutó,
un callo loco en el rostro de dios
y un par de besos diciendo un adiós.

N-7

Arrastra su impaciencia y va astillándose
las rodillas y el nudo de su voz,
con la imagen del tiempo destrozándose
en su mente bendita como atroz.

Empuja lo futuro de su sino
carenciado de aliento y pertenencia,
arriesgando su fe hasta la demencia
sin que le quepa el nombre de asesino.

Y al final del pasado, quieto, a solas
sonríe en su cordura desmentida
cinco pueblos atrás bajo las olas,

mientras la historia, burda resentida
escupe su silencio verdadero:
el por qué primerizo de su fuero.


N-8

allá por lo profundo de lo llano
de cruzar un mirar a media noche,
venciendo sin dolor a ese reproche
de ser juzgado enfermo estando sano;

allí donde cabrían dios y el diablo
taladrando desnudos diez mil soles,
sólo por referirse sus bemoles
en un decir carente de vocablo;

sería, en lo sencillo, el territorio
que lo salva de todo lo mortuorio,
aprendido tras ver a sus impares

gozando del pesar en sus hogares;
el ámbito que lleva en el andar
sin que nadie le pueda soslayar.

N-9

No te mira, y parece no sentir el escándalo
que genera por dentro su desprecio aparente,
siquiera se detiene a revolcar cruelmente
sobre tus pechos llenos de soledad y sándalo,

sus ansias promeseras de altivos desenfrenos.
Te esquiva sin excusas, sin llegar a entender
cuantos cielos granates se dispone a perder
al dejarte de lado junto a todos los plenos.

Y no lo ves camino a lo que teme y sabe,
ni cómo te perdona querer ser infeliz
siguiendo los senderos de barata Beatriz,

ni cómo te defiende de lo que no te cabe,
de aquello que le pudre las ganas de vivir
y que aguanta de lejos ignorando servir.


N-10

"El dios-río Cefiso, después de raptar y violar a la náyade Liriope, engendró en ella a un joven de espléndida belleza, a quien dieron por nombre Narciso. Preguntado sobre si el recién nacido tendría una larga vida, Tiresias, el sabio capaz de predecir el futuro, contestó crípticamente «Sí, siempre y cuando nunca se conozca a sí mismo.»"

http://es.wikipedia.org/wiki/Narcisismo


Mal, todo mal; bello, pero escupido
desde lo simple del asco violento
para llegar a vivir el lamento
de quien repite su nombre, torcido.

Bien, todo bien; los ojitos froidianos
unas centurias después de tenerlo
entre las cejas sin poder saberlo,
a la manera de bajos villanos.

Vuelve a su padre, a su madre y al agua,
mientras queremos se mate de sí
haciendo olas de ese frenesí

que nos condena a vivir sin la fragua
de respirar sin apoyo ninguno,
como Narciso al fundirse en el uno.
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Narciso

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