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 Décimo decanato

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Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: Décimo decanato   Miér Sep 18, 2013 6:44 pm

91- Una más

De tanto andar buscando siempre y en todo el límite
sin haber podido dar con alguno jamás
intentando empuñar la brecha inexpugnable
de las muchas distancias tejidas en la mente,
en medio del barullo terminaron quebrados
un conjunto de días apenas describibles,
como huesos resecos tras un golpe imprevisto.

Y es así que  uno ve la maravilla, justo
en el momento crudo en que deja de ser
-el abandono cruel, todas las ceremonias,
como toda emoción que tuvo su palabra
pero que fue callada por millones de entornos
como si se tratase de la historia de un virus,
de un crimen horroroso  y por ello indecible-,
abriendo los caminos de vocablos y tinta
para la falsedad lastimera y amable
latiendo en las pastillas recubiertas con pena
cuando el tiempo dirige la idea de su fin
de su particular último y gris descanso.

Y surge, sin cabeza, la teoría precisa
del arrepentimiento y su grave congoja,
una sed que se alarga por confesarse cierta
como rastros de pólvora en la mano mortal
del homicida frío de espaldas al cadáver.

De cara a la tensión, con la filosa anuencia
del corazón cansado de entrenar sin reposo,
volviendo pedregal la yema de los dedos
y ceniza la indócil y pertinaz memoria,
es como se prolonga el juego de existir
los tangibles impulsos  por fin manifestados.

Y de pronto se hace noche de luz extraña
un cuerpo siente dentro el poder de lo gélido
el desgaste profundo habitando en las manos
y en los ojos rojizos se evidencian fatigas.

Todo, por un intento anciano y sin final
por una necesaria otra oportunidad
que quiere nuevamente regresar y nacer.
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MensajeTema: 92- Diciembre   Mar Sep 24, 2013 7:55 pm

92- Diciembre

Ya van a retornar, inevitablemente,
el aroma dulzón de las flores de coco
el histérico canto de todas las cigarras
y el flete que se paga por mover las sandías.

La proximidad, recia, habrá de darle susto
sobre su cuello sólo recibirá de golpe
el peso en toneladas del almanaque viejo
que en la mañana cálida cantará sin apuros
su desesperación marcada de fatigas.

Intentará de nuevo la sonrisa de siempre
-ese ya anciano escudo que vive siempre en alto
pero ahora tendrá que admitir la torpeza
el gesto más pesado y que antes fue ligero.

Le dolerán y mucho los obsequios efímeros
para los que no tuvo la paciencia forzada,
y le costará más tener que tragar aire.

A menos que abandone el partir y el llegar
dejándose tejer por toda persistencia,
como arcilla que cede entre los alfareros
desestimando el nombre que un día poseyó,
pero nombrando todos aquellos que no fue
como clavando púas sobre fotografías
como copos de nieve cayendo en otros mundos,
para cruzar espejos citando cada metro
de vía y de camino y de senderos rojos,
diciendo a cada paso en la escalera última
el acto de desprender y no de sujetar
eso que va narrando mientras mira otro rumbo,
como si lo que existe estuviese en lo externo
y no en lo más adentro fundido en el calor.

Mas por su juego nadie se anima a apostar
donde el filo es tan sólo uno pero se goza
de parecer eterno como el que lo sospecha.
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MensajeTema: 93- La posibilidad   Mar Sep 24, 2013 7:56 pm

93- La posibilidad

Permiso para cambiar
para poder esgrimir
y elevar una protesta
hasta lo alto de un gran pozo.

Tierra breve y escupida
por la queja de sus aves
por el respiro embotado
de quienes no la valoran.

Un engaño, detrás otro
y lo frágil de la prédica
en ese cuarto torcido
donde una sola mujer
abreva el placer de cientos.

Los ojos ya descorridos
mas para lo cotidiano
y la boca siempre lista
solo para repetir.

Entonces los subtes fríos
de los que emergemos sordos
durante muchas mañanas
con nuestros trajes cruzados
y nuestros zapatos pulcros.

Narrándonos del dinero
generando más dinero
como piezas ajustadas
de una máquina letal
que apenas es comprensible.

Para el lamento su hora
para los descubrimientos
un momento de justeza,
el orden de los sucesos
para quien teme el escándalo,
promesas al carenciado
y una fiesta sin final
para pocos rebosantes,
mientras el estigma inquieto
en el concepto de raza
riega piedras y arrecifes
con su vana podredumbre.

Y que importe poco o nada
salvo que por un milagro
una risa sea mucho,
y que en un hombre pudiera
caber por completo el mundo.
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MensajeTema: 94- El complicador   Mar Sep 24, 2013 7:57 pm

94- El complicador

Jugaba mientras, grave, también iba tejiendo
la tarde en que muy suave alguien le dijo en eco
que la mano que es la que siempre acaricia
no debe ser la misma que alguna vez golpea.

Su cuerpo que reposa y su mente viajando
para captar de pronto que de lo que ha entrevisto
le queda el sentimiento de no poder siquiera
imaginarlo todo y sin ningún error.

Ronda por periferias donde las cosas casi
están por terminar sin apuro o demoras
haciendo del horario un verdadero enigma,
porque lleva sus horas de manera inusual
aunque sin olvidar esos otros relojes,
de manera que cuando convergen sin aviso
es fiesta de verano y es cometa sin liña
negándose en redondo a la huida esplendente.

Va por ahí sin anclas de viento o de oleaje
por sobre la ribera y desde ella en silencio
al borde de las cosas de todo lo sensible,
donde las líneas pierden su fugaz claridad
para cederle paso a esa esencia difícil
que supera vocablos -pero nunca sonidos-
cuando para dejarse saber y capturar
exige por lo menos ser en sí respirada
sin ningún estallido, sin sonrisas o lágrimas
en el duro y hostil hábitat de los tigres.

Su nombre fue olvidado cuando no preguntaron
los símbolos de sal implícitos en él,
ya había transgredido toda forma de imagen
cuando por fin buscaron su azul definición.

Y lo que queda es ese poco, ese más
para cuando termine por volver del regreso
y nadie jamás haya extrañado sus modos
porque todos guardaron una migaja alta
de lo que les sirvió alguna madrugada.
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MensajeTema: 95- Alguna vez   Vie Oct 18, 2013 5:34 pm

95- Alguna vez

Alguna vez también yo me creí
que en la mañana nunca
las flores dicen falsas realidades.

Quise estar y lograr la permanencia
en algún corazón
que sepa adivinar un imposible;
era costumbre mía pedir mucho
y dar incluso más
para con poco hacerme con los sueños.

Pero al final me di contra el asfalto
y del vino aprendí lo que es renuncia,
y de la mano amiga la traición,
y de lo que ya soy
aquello que hubiera podido ser.

Fui perdiendo temores y lentes de colores
la precisión grisácea de las fechas
y la lealtad de todas la desgracias.

Me abrí solo a otro rumbo
y de mí me olvidé,
extraviando los límites de mi roja memoria
en las nubes azules de lo antiguo.

Me fui partiendo en crudo como mortal silencio
horadando mi mente hasta dejarme atrás.

Desde el centro, una vez
quise andar el regreso
y aunque lo que miré fue tan sólo lo mismo
no era el mismo ese ser que entonces observaba.

Sin otros pasos más que aquellos que daría
sin ninguna moneda
que no sea del oro por ganar
me sonreí despacio murmurando tu nombre.
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MensajeTema: 96- Las interrogantes   Vie Oct 18, 2013 5:35 pm

96- Las interrogantes

¿Qué le vas a decir
después de que a la fuerza
le hayan arrebatado sin pudor
todo aquello que más gravemente quería
porque le daba llenos a su ser?

¿Cómo habrás de curarlo con sólo explicaciones
las llagas que muerden
en lo que le queda de lo que fue su piel
cuando sepa de pronto que aquí arribó sin marcas
y que las que transporta no son por lo que era
sino por lo que eran quienes ahí estuvieron
para verlo nacer?

¿Qué palabras habrás de utilizar
cuando en su más recóndita franqueza
te encuentres con la calle transitada por nadie
en cuyo final no distingas a la luna
reflejando sin daños
un último regalo de calor?

¿Con qué manos irías a tocarle
después de conocer dónde reposó el cuerpo
la noche en que creyó en lo que nunca fue
y nadie tuvo fuerzas ni para detenerle
ni para lograr cambie de hostería?

¿De qué libro querrás entonces conversarle
cuando por fin apoye
sobre tus ojos fijos su mirada,
y lo que veas sea una alegría pura
-y no diez mil tristezas que no tienen consuelo-
intensa como fiel
a punto de ser rota por sus manos
todavía anhelantes?

Cuando todos estén con el cuerpo presente
¿cómo habrás de poder
distinguirle y acaso apartarle
sin nunca haber estado en el estrado
donde van a esperar
la sentencia de luz de las estrellas
la gente que jamás en su sendero
saboreó un obsequio inmerecido ?

Y cuando entre temblores inconscientes
llegue a manifestarse sin engaños
la grave densidad de sus temores
¿qué abrigo le darás
después de tantos años recorriendo tibiezas
sin siquiera haber hecho un verso a la amargura?

Y cuando le conozcas todas sus intenciones
y necesariamente las compares
con las que tú te posees
¿cómo vas a volver a sentir a la tierra
como cuando la lluvia tan sólo era de agua,
cuando el aire en ningún momento no sabía
de su nombre primero?

Lo que no preguntará te pregunto
lo que sobre tu ser nadie preguntará
para que quizás alguien llegue a contradecirme
y sacuda de brillos estos ojos
por mostrarme en error.

Me juego por las notas
a haber estado ahí
a ver qué es lo que pasa cuando acaba la música
y lo que queda puede que sea lo que se ve,
tan solamente eso.
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MensajeTema: 97- Por un salto   Sáb Oct 19, 2013 7:56 am

97- Por un salto

Ya pasadas tres décadas no pudo
eliminar la prisa que le marcó los pasos
desde el primer respiro,
como la rapidez inquieta de sus ojos
cuando escrutaba, solo, las varias dimensiones.

A golpes se forjó,
golpes que se sostienen en la espera
sin restos de paciencia en las alforjas,
pero aquietado adentro por entender el ritmo
que hace vea el avance del guepardo
y el de cualquier tortuga.

Una hora como tiempo de medida
y que resulta poco, breve, liso
porque las anteriores las respiró entre aromas
de quienes no supieron de la esencia
que implicó el sacrificio de los pétalos rojos.

Aunque siempre lo atrajo, con el fuego
le fue negado decir,
puede que por moldearlo aun más
a esa forma de arma con que vive
aguardando de lejos
sin permitirse nunca liberar a sus dientes,
desde una calma densa en la que la tensión
prepara su rugido,
por debajo de límpidas baldosas
tras ventanas cerradas sobre nubes escasas.

Ante la imprecisión de su sombra de luz
ya todas las demás crepitan una huida;
de espaldas, y lanzando vacíos interiores
a quienes van latiendo su decadencia próxima,
el tiempo es que se explaya;
desde el fondo le quiere poder una sonrisa
pero ya no le da la piel para inocencias,
rotas las ilusiones, la piedad tan humana,
sólo el acero ardiente pareciera poder
alcanzarlo tan sólo para hacerse
perro fiel, una daga compañera.

Se intentará turbarlo,
pero será un intento más bien pobre
como quien lo persigue
y como quien lo ve,
vanidad atrofiada desde el mismo accionar.

Le obsesiona el fonema
-como al pastor novicio la idea de los lobos-;
se abre hasta lo fugaz, a su peligro,
en donde por un gesto en su momento atroz
incluso una paloma sería desangrada.

Con rostros que estuvieron
marcando la presencia de lo siempre inactivo
cargándole de hierros el cuello indetenible
escucha atentamente las excusas del otro
tratando de llegar hasta donde no alcanza.

Le duele estar ahí,
sin que todo termine de acabar
porque se sabe aire fijo, de sí,
sabe que siendo poco lo que quiere
eso sería todo si muriera esa noche.

Mas no existen certezas
siquiera de su vida
siquiera de su muerte
y entre una y otra asiste desde dentro
al escenario crudo y al olvido
al continuo aparente desenlace
por el que por un salto se llega hasta el sentido.
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MensajeTema: 98- La razón   Dom Oct 20, 2013 12:12 pm

98- La razón

Una magia de engaño,
ese desgaste simple pero impuro
y una dolencia atroz, premeditada.

Crece una rosa, casi
hasta alcanzar un cielo con un sol
que reconoce infecto y que le quema
de arrepentimiento.

Así la grasa inerte en la vajilla
las legañas en todas las arrugas
los hijos mal paridos y olvidados
por una concepción memorizada.

El vil paso del asco, el golpear del arte
y el pobre ser humano tan cansado
de ser sólo eso, un ser humano pobre.

Lo que jadeas es duda -acaso pareciera-
un aliento de plomo nombrando a Hermes
las manos así, limpias de futuro,
del peso de saber qué es sujetar.

Y como lluvia cae desde arriba la crítica
por un gesto frugal en el ahora antiguo
espacio del atrás
que implicó tanto quiebre
la sonrisa que no fuera prevista.

El día desde cifras y alfabetos
en nombres ateridos
en actos
en tantas inacciones
en lo posible, alto, realizado sí o no.

Y el ocaso del día, repentino,
en donde lo que cuenta
pudiera ser aquello que pasó
-quizás lo que pudiera pasar al otro día-
por estilos congruentes
-los cangrejos buscando alimentarse-
y verbalizar gracias por todo esto que está.

Y sin embargo, no ser feliz. No.

Y guardarlo por dentro como un grave secreto
y ocultarlo del fuera como una herida sucia
y esconderlo de todos como si fuese falta
y masticarlo suave mientras pasan las tardes.

Para nunca decirlo
para nunca escucharlo
para nunca entenderlo
para fingir que no va de lo propio,
mientras la pulpa suave del tieso corazón
sigue siendo roída impunemente,
mientras el callo recio de los huesos
hallan el rostro fiel de la fatiga
y los cabellos propios
no alcanzan a su dueño enmascarado.

Ansias hasta en la furia
hasta en la rebelión
en los pies y tobillos
descubiertos enfermos.

Y el mordisqueo burdo de una esperanza hirsuta.

Por el cuerpo que portas
cuando al fin se suicidan las luciérnagas
y por esa palabra que tú puedes
decir, hacer vibrar,
pero que te la callas por beber
de quien vas anhelando.

Presagios que ya no logran moverte
con los dientes y miedos
con las manos y armas
el abrazo, el escape,
la vez que tú aprendiste a soportarlo todo
porque no se trataba de tu ser
sino que se trataba de tus sueños,
de tu posibilidad,
porque en ella también estaba el otro
un otro que supiste  más inimaginable
pero tangible y cierto como cualquier afecto.

Un trozo del asfalto
y la noche completa
el devenir preciso de los días
y el paciente suspiro de los mares
por que veas, despacio,
la señal que sugiere que despiertes.

Un paso más con sólo una idea
serte fiel sin ninguna condición.


Última edición por Silvio M. Rodríguez C. el Jue Oct 24, 2013 8:14 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: 99- Lo sepa o no   Dom Oct 20, 2013 12:14 pm

99- Lo sepa o no

Un momento después de haber quedado
rendidos los discursos, las palabras
que quieren explicar,
después de navegar por muchos años
librando las batallas de los días
para que cuando llegue la noche descubierta
te entregues sin demora al sueño del reposo,

donde fuiste aprendiendo a imaginarte libre
en ese espacio donde si ocurría
lo feo, lo no ansiado,
no había más que abrir los ojos, despertar,
reconocer lo cálido, lo familiar y cierto,
y entonces nuevamente llamar a hurtadillas
al cese de consciencia,

podrán ir regresando
algunas de las pocas vibraciones
que por manifestarse en una convergencia
no pudieron llegar a silenciarse
en alguna burbuja trazada en el tiempo,
tampoco detenerse
en el pequeño espacio de la tierra,
quedándose a merced del aire que las sabe.

Los rastros es sabido...

Pero también las nuevas señas y marcaciones
aquella precisión
que aunque se permitía vislumbrar
todavía quedaba
en una dimensión no pretendida
un peldaño debajo del sentido,
ahondando las huellas
de cada caminar en lo expresado.

Habiendo comprendido algún desplazamiento,
el dramático arte por cuyo desarrollo
tenaz, inextricable,
toda certeza al fin tomada, aprehendida
incluye de por sí
la puesta en libertad de una duda, de un quiebre,
en espiral de juego
en la zona del límite matemático puro,
en el que de una sola vez se capta
la enorme prescindencia,

iniciando el reflejo de un estado adquirido
no tanto por el paso desde un extremo a otro
ni por el extenuar todas las fuerzas
por razones sencillas,
sino por masticar golpe tras golpe
de la lucha su última intención
propuesta o aceptada;

lo descriptible entonces
más allá de su justa o no tan justa
forma manifestada por el verbo,
va cabiendo por sólo sus posibilidades
en ese fatal puzle que empezó
por imponerle una firme y casi absoluta
negación a lo hallado,
dejando únicamente a la imaginería
como ranura incierta
por la que así tendría que poder aceptar
y entonces comprender,

desmenuzando el tránsito sin pausa por la vida
en trozos diminutos aunque intensos
volviendo a lo sencillo algo confuso,
y lo confuso vuelto sencillez
ahí cuando apartar deja de ser lo mismo
que decir separar.

La gota de sudor que brota de los vasos
la que un ojo derrama en la mañana
la que sola se hace primera en animarse
a fundirse en la playa sin orillas
y la que va buscando a su pareja
para llegar a ser mucho más amplia.

Detalles,
igual que pedacitos de cristal,
para que así la gracia de quien los va portando
no pueda ya erigirse
en una vanidosa exposición,
sino en poder sin daño lucir incluso más
por llegar sin agobio
a irradiar lo brutal de trascenderlos.

Cortada de raíz la intención de cualquier
reconocer los premios merecidos,
desestimada así la exhalación opaca
del aquella intención, del mismo lado
de la mesa redonda -permitiendo su centro-
y no del otro extremo, como ocurriera antes,
cuando alguien ordenaba
por no saber del arte complicado de guiar.

Más lejos y con más y renovado esfuerzo,
con más y nuevas víctimas
y mayor resultado,
con todavía más renuncias solas
y mejor recompensa,
con más tiempo y con más espacios recorridos
para el aliento breve de una vida que busca
de sí mayoridad,

como puede y cual sabe
apretando penurias dentro del corazón
permitiendo sonrisas con los ojos
olvidando sin ganas algunos de los mapas
que refieren a escalas y a saltos por hacer,

sintiendo la existencia -desde cada respiro-
del pulso y de los gritos todavía presentes
de crímenes lejanos donde el cuerpo latió
por haber sido fiel a su sistema.

Y también, necesario
un conocido tiempo de suspiro
donde alguno querría conseguir
más de lo que podría,
porque de perdonarse
el poder exigirse un algo más
es que van los relatos,
hasta llegar al tramo pretendido
mas no así a lo previsto de la trama,
a ese día que no vuelve a sus noches
su propio antagonista,
a esa forma de calma sin lagunas mentales
del que va laborando con su risa guardada
porque tras el mirar
que antes visualizó sin haber visto,
no existe ningún plan que no sea secreto
ni existe algo que no implique su absoluto,
aunque sigue existiendo lo que tendrá su sitio
en el fragor tranquilo del que inclina la cerviz
para recibir, quieto,
el cariño que habrá de devolver.

Aquí o allá
nos sepa o no el ahora,
donde ríen aquellos que no necesitaron
de pruebas contundentes o livianas
cuando hubo que perder mucho y sin protestar
para ganarse entonces lo probable
de un instante feroz en el que se está bien
en el que de verdad mañana ya será
ciertamente otro día
en cuya luz final no existe el fin,
ni los vestigios claros de persistir a sangre
-y pulmón y la piel todavía exigida-,

sólo el aire en el borde del misterio del fuego.
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MensajeTema: 100- Lo que cueste   Jue Oct 24, 2013 8:41 pm

100- Lo que cueste

No, no podrá secarse
la fuente que jamás tuvo existencia,
y aunque lo percibible tenga sus propios límites
puede que en el final de este entramado
no se incluya tu forma en la lista ignorada
de quienes seguirán sobreviviendo a todo.

Porque aquí, respirando tu difícil concepto
las branquias se me llenan de sal gris,
y cada paso puesto en el camino
ruge desde su aliento su recia permanencia
volviendo a tu trayecto
un espejo del vago y confuso horizonte,

como si no lo hubiésemos pensado
por tantas estaciones -desde el calor al frío-
cuando ya se cumplía el instante anterior
tras el cual con los ojos bien abiertos
cada uno acabaría elevando sus puentes,

aceptando crepúsculos y amaneceres rojos
como acepta las horas de su vida
quien nunca considera
ni su origen oculto ni su fin,
evitándose así divagar sobre el otro
impidiendo que crezca
cualquier raíz endeble de empatía.

Más allá de posibles y nefastos lamentos
de cualquier insondable
predeterminación o determinación,
saltando vallas altas sin esfuerzo exhibido,
controlando la mente antes que se subleve,

se le dibuja un plan a lo posible
de andar y respirar
uno o un par de minutos más, por día,
por siglos,
quebrando desde dentro la dimensión de altura,
torciéndole su rumbo
a la mirada que nunca se perdió,
que cansada de tanto atravesar a otras
se imagina a sí misma.

Más que roces y más que ingenuidad
va en esa montañosa, nevada situación,
de temer a cualquier consecuencia ínfima
deviniendo en un tajo de propia mano y pulso
que logra desangrar horriblemente
el íntimo riachuelo de afectos primigenios,

que de otro modo hubieran podido transformarse
antes de llegar tórridos
al mar que todo río va buscando,
y que habrá de extender
la demora sencilla del arribo
que implica el deslizarse
por un limbo imposible de decir
del que habrá de soltarse cuando aprenda sus leyes.

La presión, pero sólo hasta un punto preciso
por el vigor que busca acceder al temible
y protector abrigo de la fuerza
con que el orden contiene
a quien alcanza el vuelco hasta la luz,

si en la tozudez bruta del intento
no dejan de obligarse
a no caer jamás en obsesión,
exigiéndose al tiempo el ir acompañando
esos pasos quizás un poco menos firmes
pero que con certeza
implican lo factible de una destreza insólita
que van centelleando su esencia inigualable,

llegando hasta la noche
cargando y no arrastrando
el verdadero peso de los días
que encuentran la medida de su ígnea dimensión
en la expansión fluida de lo alegre
y en la profundidad de la tristeza,

nacidas en el mismo y decidido instante
en el que se confirma lo sentido
teniendo que admitir por la razón
la suprema existencia de un cálculo genial
en el que todo fue planificado,
desde donde proviene una clara primera
condición de tranquila franqueza inmaculada.

Y para relatarte su existencia
una anciana de alma ennegrecida
que entre cenizas busca
por medio de difíciles y fáciles acciones
la huida de las reglas, de todos los segundos,

como existe la víctima de tantas circunstancias
y el vencedor innato de las normas,
cada uno sosteniendo el argumento
de ser un visionario,
el uno con los muros en el frente
el otro con ladrillos hechos polvo en el aire.

Que hermanos y que hermanas
fuera de los posibles ámbitos de sus lazos
recrean a su modo el bosquejo del humo
a su modo de piel y de intestinos
como a la condición de herederos legales,

o a la de hijos legítimos que por alguna cruz
aprehendieron pronto
el muy costoso arte de poder ser
desestimando todo lo que no se alinee
en el fondo y la forma,
portando como seña y cicatriz
la profundidad recia de sus exhalaciones
prevista desde atrás por ellos mismos,

que en la repetición de las imágenes
se acaba sin lograr ningún retorno,
pues no habita el secreto en ningún acto
ni en la repetición de todos ellos,
sino en lo que subsiste
o en lo que se genera en su después,

para que  la palabra
la oración y los libros
frente a quien los recibe se permitan
omitir variedad,
como si no estuviese en lo expresado
sino en las intenciones
últimas del que entonces lo recibe,

y de ese modo, así, con sencillez
la finalidad suave de la arcilla
realizando el oculto poderío
de por algo sujeto alcanzar a mutar
sin una sola necia y vil contradicción,
implicando inclusión antes que nada.

Y que luego del arduo y penoso regreso
a la casa final y originaria
volverán a haber fiestas,
que a mitad de la noche
sobre los invitados paseará
los ojos sin buscar el antiguo pasado,

porque lo que va siendo es suficiente
porque para lo nuevo no hay temor
porque aunque lo posible de los duelos
aún no haya acabado de borrarse,
ya su concepción, plena, alcanza con justeza
para darle la talla de temporalidad,
de la que no podrá lograr la fuga,
porque nadie se fuga de la precisión alta
del presente que ignora detención
donde agua, tierra y aire, sin murmullos

le ceden convergencia hermana al fuego
como una pluma cede cabida a otra
hasta formar un ala que sintiendo a su par
es por habilidad que se despliega
y por tensión sostiene su amplitud
fijando al absoluto como destino último
al que llegará cueste lo que cueste.
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