Dualidad 101 217


 
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 Ella

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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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Mensajes : 739
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MensajeTema: Ella    Jue Mar 22, 2012 7:30 pm

Mi despedida, tu bienvenida

Confieso que cedí a la desesperación
Y que tu sola posibilidad fue un viaje.
Debí ser más testarudo, más rígido
A la hora de exigir vida por vida.

Mas, no hay retorno a lo vivido
Así es el mundo que nos dieron,
Y aquello que he decidido, ya cansado
Me ha costado una entrada al vacío.

Me dejaste parado, en plena mañana
Sin posibilidad alguna de poder cambiarlo,
Y no sé si supiste, quisiera que no,
Pero lo lograste, como ya fue logrado antes:

La negación a mis deseos sencillos
La vuelta a la rutina de la no contestación
El esfuerzo convertido en fuerza muerta
La renovada convicción de que es inútil.

Pero no te aflijas ni te alegres, mi niña normal
No me ha dolido tanto – no me había entregado –
Sólo fue una demostración de tu ser,
El poder de un nombre más entre los nombres.

Mi apuesta es demasiado superior,
Porque creo, que habré de amanecer otra vez
Y aunque esta noche lamente no tenerte
Viviré mucho, con muchas horas, negándote.

No te miento, quise hacerlo y me ganaste,
Así te concedo que no habrá mejor que yo
Por lo que te has ganado la realidad mía,
Y ya mañana cruzarás el puente a la tierra donde vivo.

Sabrás entonces lo que es vivir queriendo,
El peso de las horas en donde nadie llena
En donde las cosas son una tabla endeble
A la que habrás de aferrarte para seguir tontamente.

Verás lo cruel de tener un alguien enamorado
Y sentir una compasión que te asquea
La imposibilidad de tender el puente
Hasta el otro lado de las gentes.

Te concedo la victoria, mi niña normal
Que ya desde mañana estarás buscando
Lo que viste con el rabillo del ojo
Y que dejaste ir por ser tan... normal.

Mi despedida es tu bienvenida
Y yo quise – realmente – que fuera al revés
Pero no es el caso de mi casta lamentarse
Que para lamentos ya estará tu mañana.

Apreciada y enaltecida te verás,
Te lo aseguro desde la experiencia,
Y luego del tórrido día de veneración
En la boca tendrás el deseo de dejarlo todo.

Y ahora, que desde mañana serás reina,
Te ofrezco la ofrenda de una certeza,
La del no retorno al mundo del que vienes,
Esto es el eterno no retorno.

Serás fiera depredadora sin competencia,
Y las gentes serán corderillos de mal sabor
Toda fineza y toda crueldad en todo tu ser
La sapiencia de no poder perdonar ya nada.

Por mi parte, un último suspiro
Dejarte en claro que te quise
Con desesperación y extremo deleite
Y que mañana, cuando llegues, no estaré.

Smarc
10.08.00
00:21hs.

Todavía

Vivir una novela inacabada, y triste, y equivocada
Sin polvo que morder, sin derrota que lamentar,
Todo despacio, y sutil, madeja imaginada, cruel
Como el parto de un sueño oscuro y real.

Ya he negado la comprensión, Galileo ha jurado,
Y en el campo del Fiori al gigante han quemado,
Y aún así, nada ha pasado, todo es el principio
De un gran título, tras el cual no hay personajes.

Una caída de segundos, pequeño grito y madrugada
Mientras converger se vuelve imposible, manía letal
Y en la carne que tiembla, lastimosamente, hay,
Un dibujo, una señal, un nombre sin nombrar, aun.

Qué pena este calor, estas estrellas y este infinito!
Y siempre hoy, en la noche de la no traición,
Cuando de nuevo eternamente los signos enmudecen
Y no hay nadie capaz de arrancar el minuto de gloria.

Qué otra cosa que apoyar la frente en la pared?
Sin mirar el menguante brillo de la luna de tiza,
Vaga diosa de la oscuridad que, si cariño me tiene,
De celos parece vestirse, negándome realidad.

Asiste entonces, con pretensión suntuosa,
Un espíritu vacío, atemporal, de más lejos y más nunca
Mármol pulido sin expresión, fuerza virgen de forma,
Un sonido estéreo de amor glacial e indefinido.

Juego exquisito por lo fugaz de sus destellos,
Vulgar por lo vano de su anciana finalidad,
Pero cierto como el pan endurecido por el viento,
Como las canas del poeta que canta a la tersura.

Entre nosotros, sin que tu presencia sea sensible,
Admite sin mirar que depende mucho de todo,
Que el tiempo no es más que sucesión de percepciones,
En donde entran nuestros cuerpos, algo violentos.

Y después, sólo después, borra mis conceptos
Con un gesto suave y contundente, sin miradas,
Para que yo sepa, fuera del mundo y sus palabras,
Que todavía no estás, que todavía juegas distante.

Presiento que así postergaré un poco más
El duro golpe de tus labios ansiosos,
La vez que el resplandor de tus ojos sean
Los que callen mis sueños y enciendan mi carne.

- Sólo son hombres y mujeres
- En principio, sí
- Y en el principio está el final
- Sea, pero no como pretendes
- Qué pretendes agregar?
- Que también son puentes
- Todavía.

Smarc
22.08.00
00.:03

Blanca, fría y nívea

La habitación era blanca, fría y nívea
Y en el medio de ella reposaba la camilla
En donde la tendieron ya dormida
Seis personas vestidas con verde ropa.

Le abrieron los senos, y los cerraron de nuevo
Pero con algo dentro, un plástico moderno
Sueño de mercader de mi querida Persépolis
Dormir, mientras la bolsa se llena de oro.

Después bajaron al vientre y cortaron la piel
Le quitaron la grasa, glicerina que no sería jabón
Mientras los pequeños hilos de sangre
Eran cauterizados por el eléctrico bisturí.

La habitación era blanca, fría y nívea
Y en el medio de ella reposaba la cama
En donde la tendieron todavía dormida
Dos enfermeras gordas con chismes en los labios.

Abrió los ojos y los cerró de nuevo
Con algo además, y algo de menos
Y así saludó al dolor por vez primera
Y rozó, al minuto, la visión del arrepentimiento.

Se sostuvo, quieta, esperando el paso del tiempo
Y al tercer día salió a la calle de entre las vivas
Muy erguida, con el ardor marcándole el pecho
Y la picazón arañándole suave, bajo el ombligo.

Me lo habían dicho desde el antes, sonreí
Y esperé laborioso detrás de mi escritorio
Fingiendo, como casi siempre, que no sabía,
Que yo viajaba mucho, en otro planos reales.

La nueva vieja mujer apareció una mañana,
Creyendo – con razón – que atraía todas las miradas
Y así obtuvo la concesión del cumplimiento de la regla
De que cada cual tendrá sus 15 minutos de gloria.

Pero no contaba conmigo, que soy diferente
Se estrelló despacio contra mi saludo sin preguntas,
Pues, me dijeron que le dijeron cosas, y yo,
No soy de los que dicen cosas, yo las vivo.

Así dibujé el empeño tan previsible, el efecto,
Y día tras día, recorridas vanas, intenciones sin final,
Hasta que cansado de divertirme en soledad
La encaré con seriedad, y preguntas hice, sabiamente.

Mezclé inocente sorpresa con admiración al dolor,
Y así pasé a la incredulidad, que toda ciencia provoca,
Me volví el tan criticado Tomás, aquel que exigió
Cuando todavía no había un santoral que a Lucía nombre.

Palabras - no aladas - fueron, y volvieron, en un juego
Que tiene larga historia, entre ellas y nosotros
Y así le gané la mano, con un desafío de lejos
Y un destello en los ojos, principio del deseo.

Hizo que la siga una media mañana
Por el alfombrado piso que lleva a los baños
Segunda puerta, damas, silueta gravada en la puerta
Dentro, un seguro desprendimiento de botones...

Cicatrices no vi, sí dos frutos tibios, ofrecidos,
Y un par de pezones duros, impúdicos y trigueños.
Mareado acepté el fin de la trama, temblando,
Pero ya mostrándome como en realidad siempre fui.

Ahora ella me ganó la mano, al arrancarme el deseo,
Y se posó victoriosa sobre mi respiración vencida.
Era suyo, toda guerra lo exige, y tomando mis manos
Me ofreció el tacto de lo que había logrado.

Acepté seguro, hecho un poeta, pura imagen,
Y abrí las compuertas de mi pasado brutal,
Para cruzar el tiempo de las tácticas, el de la espera,
Y más allá de la piel, mis manos enredaron su pelo.

Hice el amor con su boca, esa media mañana,
Mientras los demás jugaban al dinero y al futuro.
Y cumplido el pacto, de silenciosa complicidad
Abandonó el lugar, sonriente de posesión.

Me quedé un momento más, algo lánguido,
Arreglándome la ropa, todavía sensible al extremo,
Sólo para percibir que podría decir, alguna noche,
Que la habitación era blanca, fría y nívea.

Smarc
23.08.00
00:16

Mi india

Sé que eres, mi india perfecta,
Del tipo de mujer, que para poseerla
Debe uno primero vencerse, sin reparos.

Confieso el vértigo de tu sangre de fuego,
Pequeña voraz, insaciable en tu entrega,
Pura ansia de manos por recorrer una espalda.

Te sé desde Flavia, y desde Claudia
Y que también Clodia en ti dejó su huella
Y es por eso que a ti te elijo, de entre todas.

Y soy tontamente feliz, si alguien te desprecia
Como es feliz el neófito cuando el gentil
Pasa frente a la diosa, sin reconocerla.

Mi culto es tuyo, y es privado, y es celoso,
Porque yo sé del mar de tu deseo,
De la cadencia que adorna tu sed de hombría,

También, que el brillante cobre de tu piel,
Es solo el reflejo, de todos esos besos
Que el astro de occidente te obliga a recibir.

Mi piel es blanca, como los días intensos,
Y mi pelo es tan negro, como el fondo
De un abismo lejano, donde habitan misterios.

Quizá sea por esto, antes de todo
Que yo entiendo y entonces callo
Y tu sientes, y entonces callas.

Somos dos, completamente diferentes
Asemejados en el silencio, en la noche
En plena selva, a la que tantos temen.


Recuerdo Susa, Babilonia y Abdera,
Pero mi portentosa memoria falla,
Cuando busca un cuerpo semejante al tuyo.

El Paraná ruge aquí a mi lado, su verdad,
Y parte de la mía la siento en el aire,
Flotando, desde tu carne, por entre la hierva.

Te voy a decir una cosa hermosa: sos hembra. Y sos mía. No sos maquillaje barato o caro, ni polleras o pantalones de cortes tramposos. No sos pretensión, ni sos humildad. Sos dura como el silencio, y fuerte como el odio. Y sos tan inmensamente mía, como tu seguridad de ser yo cosa tuya. Mi india perfecta, mi dulce. Dejá que camine seguro sobre las espinas que no me clavan, dejame vagar un rato bajo la lluvia, sin más paraguas que mi propia piel, que así me siento bien.

Donde yo habito – no de donde vengo – las cosas no son así, hombres y mujeres son algo maricas, y a esto le ponen diez mil nombres. Todos sabemos, de algún modo, la verdad. Puede que esté equivocado, tengo que decirlo, pero nadie ha podido demostrarlo, puedo acotarlo. Y ahora estás vos, sin hablar, y yo perdido ante tanta realidad.

Dejá que me pierda, que me abandone un poco, que deje mi historia de fotos mal enfocadas, y vuelva despacio a ser lo que mi cuerpo me exige: joven materia. Vos y yo sabemos que vamos a morir, y que sin tener nada, nos queda aún menos, por eso nos tenemos, y así tenemos todo.

Y ahora que sopla el viento sur y el cielo habrá de despejarse, dejá que te cuente una historia un poco triste. La conocí en el metro, se llamaba Glori-et. Se pintaba la cara, se contradecía al hablar, no sabía lo que quería... no sabía que iba a morir... entonces...

Smarc
25.08.00
00:09

Polvo y velas

Siento un poco la turbulencia del mal
Encallado en la potencia de una vejez
Que me sitúa más lejos en tu piel
Negado de la paz de muñones sangrantes.

Una leve histeria, en el crepúsculo callado
Del reclamo concebido entre persianas
Llenas de polvo y con la lumbre de velas
Allí donde el incienso te quema el vientre.

Llevo puesto el rojo gorro frigio iniciático
La señal de estar condenado a mi libertad
Y de poder tumbarme cuando así me plazca
A adorar la imagen por mí elegida.

No hay historias que contar en mi desierto
Ni un futuro realizable para recordar
Allá cuando la razón se pierda en almanaques
Y no queden más que retazos de lo que fuimos.

Ahora será simple, antes de partir al descanso
Para que entre pequeñas señales, se de el ritual
El silencio a tiempo, y el toque de piel, filoso,
Como si una queja pudiera destruir al mundo.

Y después lo de siempre.

Smarc
06.09.00
23:06


La noche tras el asfalto

¿Es para esta entrega a la nada que me has vestido
Y guardado de toda intimidad, y arrojado al vacío
De días de gente en todas las esquinas del mundo,
Atropellado por llamadas que jamás quise hacer?

Ni siquiera me cedes el reproche de que te quede
Al menos el presente de una noche en compañía,
Pues has optado por una renuncia torpe y vana
Pretendiendo estar en la penumbra, donde habito.

¿Será intención de tu carne flagelar la mía distante
Con las dádivas mezquinas de un placer escaso
Con el éxtasis de clavarme el deseo de tu piel
Sólo para mostrarme que el mundo existe?

No, no lo sabes, y no lo sabrás nunca
Es el maligno meridiano quien me arroja al tedio
De un dolor constante y una ausencia repetida
Mas al amo de las mentiras combate no se le ofrece

Antes bien intentar absorberlo desde otro punto
Fingiendo que al final no importa lo que importa
Que esto que hago es para mí el fundamento
Que esto que soporto tiene para mí una finalidad.

Nada hay, solo infiernos y cielos, y entre ambos
Las calles con el calor del asfalto y los tranvías
Y esa ropa que te protege a ti y a los tuyos
Cobijados bajo el techo común de la incomprensión.

Y mañana nada habrá, que no sean los días previos
Al final de siempre, los nombres repetidos mil veces
Hasta lograr el olvido, el movimiento de los labios
Que ya no dicen nada, salvo un sentimiento mentido.

Smarc
13.09.00
23:50

Para ti que eres mía

Una media luna blanca de algodón
Es la forma escondida entre tus piernas,
Las dos columnas de mi templo personal
Donde cumplo el ritual de fuerza en la forma.

Darte vida, llenarte de ella, vaciándome
Es perderme sin posibilidad de retorno
Para hallar el placer absolutamente extremo
De condicionar mi regreso al gemido de tus labios.

Llueve en todos lados, y cada gota es un trueno,
Todo es lleno y no hay aire, desesperación lisa,
Como si un velo nos separase a dos lados
Definiéndonos en una entrega que es búsqueda.

Mientras, el pánico permanece latente y suave alrededor
Pero, ya no hay tiempo ni distancia que salvar
Pues en la lujuria la existencia cesa, y gana el no ser
Como el vacío infinito entre cada beso y cada roce.

Son cuatro furias oscuras, dos negras y dos azules
Bandos separados y contrarios desde el principio
Buscando fundirse sin mirarse en la batalla
Cuando un cuerpo es al tiempo enemigo y lecho.

Lejos ahora, de aquel punto de muchos años antes
Donde inicié en detalle mi propia destrucción
Para hacerme inexpugnable, único y siempre letal
En la esperanza de sobrevivirme y así tenerte,

Vivo este instante, momento mutuo de roca dura
Afrenta formidable a la historia de los días solos,
Como se vive una exhalación sin tiempo de final
Envuelto en un gesto de lucha por llegar a tu alma.

Y aquí estoy, en mis terrenos, en mi propiedad
Triunfo, sobre mí, desde mí, para ti que eres mía
Desde el abismo de tus deseos, donde la crueldad
Es la ley, y donde no hay perdón a la sed insatisfecha.

Sintiendo en mi vientre los cuchillos de tu historia
Sangrando en las heridas de tus horas pasadas,
Sabiendo que nada es suficiente cuando la vida no basta
Que entonces el dolor fue la constante, para no temer,

Y no caer ya nunca, a la muerte de las noches
Sin la violencia de nuestros soles internos
Que como niños entrenados de cuna para la guerra
Jadean el ansia, la eterna ambición de ser, en otro.

Smarc
15.09.00
00.17

Cuchillos bajo tierra

No, jamás he criado cuervos negros, voladores
Preferí casi desde un principio a la serpiente
De colores variados, de gran veneno, rastrera
Maldita en el Antiguo Testamento, temida.

Sí, conozco la muerte del animal de caliente sangre
Es fuerte y brutal, intempestiva e impredecible
Existe en ella una lucha pura, en donde a veces
Se vislumbra el horror de abandonar lo horroroso.

A veces es difícil comprender que pueda doler
La sola idea de abandonar un mundo tan vacío
Tan lleno de errores, salvo quizá, por la certeza
De que si todo es como es, lo es por uno mismo.

Puede que al último instante esta verdad se asuma
Y al reconocer la realidad en los últimos momentos
Se entrevea claramente las posibilidades no realizadas
Y entonces se pida un poco más del tiempo, que se fue.

La sangre fría de ciertos animales, en cambio
Me ofrece el espectáculo de un movimiento fugaz
Incluso horas después de que el cuchillo haya cruzado
La piel, abriendo ventanas por donde la sangre libre corre.

No hay desesperación en los abiertos ojos fríos del reptil
La muerte se acepta, y en lugar de lucha existe sí
Una cruel invitación a compartir el viaje, para todo aquel
Que no permanezca siempre atento al cadáver cercano.

Orden en toda fortaleza, sin temer la destrucción
La justicia es imposible, mas acercarse requiere fuerza
Por esto guardo en la conciencia la posibilidad de espada
El fin de ciertas vidas a un solo gesto de mi cabeza.

Lo fácil encandila, como el galope de un potro
Mas lo complicado, como la oscuridad de un nido
Arroja a los ojos comunes cierta turbación
Pues no comprende lo estático, aun gozando de lo móvil.

Torpezas no faltan en la comunidad rotosa
De mortales hambrientos de honores
Sin pretensiones de verdad, aunque sí de apariencias
Pues eligen siempre el vuelo, aunque sólo sea del cuervo.

No desprecio nada que ha sido creado, ni juzgo
Mas también tengo yo la posibilidad de optar
Y en silencio, agazapado, aguardo mi oportunidad
En donde no dejaré nada como lo he encontrado.

Tengo todos los cuchillos guardados bajo tierra
Y todas las espadas tras cada roca en cada paraje
Y tengo, cuando me place, las mejores palabras
Y aun el orden de las mismas, si acaso me aburro.

Y odres antiguos llenos de la sangre de los príncipes
Cántaros gigantes rebosantes de la sangre menstrual
De todas las vírgenes violadas y mutiladas en silencio
Y una copa llena de todos los intentos de traición.

Guardadas en un lugar secreto casi hasta para mi alma
Tengo, las noches oscuras de dientes y puños apretados
Y aquellas otras, en las que con terrible calma solitaria
Algunos velos fueron corridos para que lo terrible vea.

Muchos no comprenderán, y aunque importe, no contará
Pues no saber ya, involucra de soslayo, lo sé bien,
Cierta anuencia a lo que habrá de terminar, en un momento
Cuando el tiempo llegue y mis serpientes sean liberadas.

Por de pronto construyo fantásticas moradas
Y cultivo relaciones de afectos intensos
Tan sólo para fijar la atención del burdo morbo
Que habrá de pretender que lo importante me importa.

Es juego, no poco costoso, hacerme y saberme capaz
De destruir lo que tardo años en construir
Pero cuando en sólo instantes se llega a cierta cima
No hay más nada que pueda guardar el sabor del saber.

Solo espero mi tiempo, la maduración del momento
Prometiendo que lo tendré todo en cuenta
Pues como sé que habré de terminar
Seré incapaz de olvidar un sólo instante, un sólo gesto.

Equivocado estaré, en parte, para ser justos
Puesto que nadie tiene razón, o todos
Y “no hay justo uno solo”, o lo son todos
Sordo a los reproches, mi espada, mi Dios.

Cuídate de estar a mi lado, cuando llegue la hora
Pues si para que entiendas es preciso que veas lo que yo
No dudaré un sólo instante en mostrártelo todo
Y no sé si sobrevivirás a la visión, no lo sé.

No llamo, espero, creciendo
Y sé que falta cada vez menos
Y es dulce, y será amargo
Y al final, no sé si estarás.

Smarc
18.09.00
23:28

No es más que nada

Llevar la fascinación en uno mismo
Ese arte de deslumbrar y torcer el camino
De cualquier transeúnte mortal, no es más
Que hacerse uno con la debilidad ajena.

Altas tragedias, puntos máximos del drama
Nada, créemelo, nada más que fantasía
Pues estar en la vida, tocarla y arriesgarla
Va más allá de las aladas palabras.

Sin embargo, aquí estamos, en la cita
En donde cada quien pone sus reglas
Y en donde la lucha es por imponerse
Con trampas, con fuerza, con lo que sea.

El apoyo de la mayoría es una virtud tan cierta
Como el prestigio de una soledad decidida
Ambos bandos luchan, en apariencia al menos
Pero si te prestara mis ojos no verías lucha alguna.

Sórdida resulta la identidad más fuerte
Absurda toda idea comunitaria
Y así, sin el más y sin el menos
Con el buen Federico, ni el mal ni el bien

Poder comenzar despacio a masticar
El comienzo de las horas insaboras
Donde la muerte está a cada vuelta de reloj
Y la vida no es más que la misma manecilla.

Tendré que llevarte a recorrer las tumbas, un día
Para que veas lo que ya no está – escucharé tus rezos –
Y al comprender la vanidad de tus palabras
Me des una razón, que ya habré olvidado.

Tendré que llevarte al fragor de una lucha
Con ruidos de estallidos y heridos por todos lados
Para que desde allí, viendo la fuerza de la vida
Comprendas también, lo que ya habré perdido.

A ver si me entiendes, criatura de incierto destino,
Nadie habrá de pedirte una inmolación, el acto
Nadie habrá de pedirte todas las horas, lo diario
Y si lo hacen, ten presente, no es más que nada.

Yo te pido, con el corazón, con mi piel - lo que soy -
Que cuando cierres los ojos, en tu cálido lecho
Aprietes las sábanas y sientas rabia y dolor
Por no tenerme a mí entre tus brazos.

Y si de esto no eres capaz, olvídame pronto
No acostumbro desnudarme nunca, ante nadie
Y si hacerlo es en vano, por ofrecerme a ti,
Me queda el consuelo, de que no será más que nada.

Aunque es cierto, entre vivos y muertos
Lo habré intentado, o al menos, lo habré dicho
Si elegí mal, tendré mi recompensa, ya sabes,
Pero si elegí bien, pensando en ti, quién sabe...

Smarc
25.09.00
23:51


Mientras contigo

Hay un océano de lava azul
En el fondo del cual, pese a todo
Existe el porqué de toda persistencia
Y no es más que el corazón de un dios transparente.

Un cansancio tenue, de piernas que flotan
Y ojeras pasajeras que llevan nombres imborrables
Como imagen de una posible noche con todos los antes
Con todos los fantasmas quietos de pura ancianidad.

Vidrios enteros definiendo el espejeo
Y una vez el ataque, y otra el reclamo
La no tendencia como única tendencia
Martirio estomacal, naufragio intelectual
Nada con medida, todo con exceso, y así no les va.

Mejor ir ignorándolo todo concienzudamente
Acuchillando pétalos venenosos con los dientes
Para que de a poco vaya pudriéndose el origen
El huevo original de nuestra fétida mansedumbre.

Un disparo, éter y espiral interna, tontería lunar
Esto recae en vos, como desquite de mi nombre
Las ropas de siempre, continuidad de las semanas
Y un cuerpo y un pensamiento que no refieren al mismo.

Poemas invertidos, invertidos poetas
Corriendo, a sabiendas y olvidando
Que el brillo es blanco en medio de la medianía
Que la noche no es oscura al amparo de los astros.

Negarte el cariño, por ejercicio, por disciplina
Para llevar más lejos aún lo que me aterra
Premonición y certeza, y mañana de nuevo la duda
Lo escribo, lo afirmo, afán indestructible de acabarme.

Falta más, la vida es una falta, la muerte una carencia
Y aquí la sospecha, lo sé muy bien, las definiciones
Eso que decimos para poder estar callados un instante
Todo lo que fingimos para poder ser sinceros. Yo lo sé.

Una vez más, todas las veces, el perdón, el arrepentimiento
Las piezas que nunca se juntan del todo, las baldosas las retienen
Las canaletas por donde corre la lluvia de sucesos lejanos
Cañerías, cables, luz eléctrica, corazones eclécticos.

Dormí con las frazadas heredadas de nadie, o compradas
Despertate con el calor de las legañas más hostiles
Y ponete alegre, vos que sabés celar por quien sea
Vos que todavía creés que esos polvos son café y son leche.

Yo me abro por otra vía, aliento de encrucijadas
Huyendo y persiguiendo mis dedos, sierpes extrañas
Que buscan el hierro del martillo definitivo en la madrugada
Atormentados de placer, de locura, de haberte tenido.

Con un yunque en mis pulmones respiraba tu ausencia
Y cada paso tuyo, fuera de aquí, era un clavo en mi memoria imaginada
Desesperado por tenerte, mentí en la confesión de que era poco
Para que ahora, hundido, piense en el horror de otra postergación, una más.

Tené fe, me escupo mientras clavo los ojos en los números
Dormí tranquilo, me inoportuno cuando el óxido me gana las pupilas
Que mañana será mejor, o peor, dependiendo de nadie, me digo
Pero queriendo tanto y tan adentro que dependa de vos.

Smarc
22.04.01
01:03 Hs.


30 minutos

despacio, premeditadamente
en un mundo del que nadie habla
y en el que todos viven
pleno de convicciones con sentido.

Toques, silbidos lejanos
La espera que deja de ser vana
El tiempo que deja de transcurrir
El beso que se detiene, la espera destruida.

Años atrás, con sus tardes y domingos
Hasta hoy, hasta este ahora casi eterno
Cuando a pesar del dolor del mundo
Cuando a pesar de mis cruces, reales e inventadas
Soy yo el que al fin demora la justicia.

Un minuto, sólo un minuto antes del gesto
A solas con los hierros que me fijaban
Con mis sueños viejos, con mis miedos originales
Que es más que despedida, homicidio caramelo.

A llegar, y estar ahí, después de todo
Enfrente inmersión, volar y quedar alto
Ya nadie, emociones confesadas, sin experiencia
Vivir ahora, y siempre, lo que se había dicho, escrito.

Sabía, sin ego yo sabía
Que lo sabían todos, incluso tú
Que todo era fácil, que todo era cierto
Que faltaba aceptarlo, mirando y viendo, a y en los ojos.

Nada más, y entonces el todo, ya nunca lo mismo
Las alforjas, esta vez con polvo intangible
Y la espina – dorsal -, las deshoras, los destiempos
Lo que te mostré y viste cuando ya no era de ti.

Comenzar de nuevo
Hasta el final
Que es el principio
Develar me.

Smarc
08.04.01
00:08

Opus 35

Si un gesto mío bastase para tu final
Yo lo haría, anclado en mi certeza
De ti entonces de a poco el olvido
Retenido entonces solo por burlas.

Un , dos, tres, golpes del hastío
El fondo busca su forma
La forma se quiebra, o muta
Lo que permanece es el motivo de la intención.

Buscar en el fondo del abismo
Como un cáncer decidido y resentido
Hasta llegar y no encontrar más que pistas
Para que entonces baste el recuerdo de tu blusa.

Lucha efímera, verdad memorizada otro año
Parches a las grietas de las paredes
Por donde se filtra el agua de una lluvia sucia
Gotas que lamen un suelo que quiso ser bendito.

La muerte a la mediana edad, donde no hay dioses
La partida enaltecida por su grisácea ocurrencia
Telaraña frágil, a merced de una voluntad estúpida
Quebrantada por la sola idea de un alguien fiero.

Quién deja estas manos libres cuando buscan dueña?
Quién se oculta tras el velo social de este cuerpo de sed?
Quién deja de lado a aquél que ha buscado y esperado?
Quién por no mentir no dice la verdad y me oculta?

“Quelle plainte en ces lieux m’apelle?”
De qué va la vida entonces sin renunciarte
Cuando temprano se bebió del cáliz que enseña
Que el dolor es dulce cuando habita en un nombre
Cuando no se precisan los ojos para ver a quien se siente?

Puedo decir los versos malditos, tentación tenaz
Y plasmar aquí mi historia infinita merced a tu límite
Provecho vanidoso, cálculo estéril aunque colorido
Pero mi ego está primero, y todavía antes mi yo.

Me place mi torpeza sin complejos
Los desafíos que se detienen antes de la ofensa
La generación del punto en el que habré de explicarte
Que yo te valoro, que yo te sé, que yo también te perdono.

Dónde está ese cuerpo que aquieta mis sentidos?
Dónde el conjunto de polvo que ordena el mío?
Dónde el mohín, la risa plena, el grito espléndido?
Acaso dormido, tendido en un lecho extraño a mis espaldas?

Dios de mi vida, fortaleza mía, con Amor te digo
Que no entiendo, y a pesar de todo creo en todo
En los que veo que mueren mientras ella me mira
En los que sé que odian mientras ella me besa.

Puro el que conoce la pureza, vil el que la ataca
Valeroso el de la constancia, hierro dulce
Inocente el ignorante, culpable el que conociendo
Teje con sus heces el propio último pichel inmundo.

Sea la negación, pero que sea digna de la luz
O que sea rastrera cual sierpe condenada
O eréctil como roedor husmeando el aire vecinal
Me basta con que sea, condición para que deje de ser.

Para qué éstos oídos entrenados desde un principio
Si sólo habrán de detectar la más humana armonía
Como precio y castigo de ser testigos de toda cacofonía
El clamor de una entrega y el llanto del falto de entendimiento?

Insondables somos, como instrumentos aspiramos respirar
Pido el imposible, consciente hasta la sarna de querer
Me alejo y vuelvo, caigo por levantarme y no al revés
Claridad de pensamiento, yo sé que bastaría con un milagro.

Dejemos el desprecio, abandonemos lo animoso
A ver quién habla de quién, y quién piensa en quién
Examinemos quién actúa y quién hace actuar
Quién detiene, quien retiene y quien libera.

Sin víctimas, sin victimarios, sin observadores
A ver nosotros, desnudos de toda ropa cubriendo el cuerpo
Quién atrae y quién repele y quien no suscita emoción
A ver nosotros, quién siendo hace que otro sea.

A todo esto no darle rótulo, despojarle de referencias
E imaginar que en verdad bastaría la fe, las uñas rotas
Insuficiencia colmada, pleonasmo asesinado en muerte
O la suave lentitud con que la parca tripula sus rencores
U odiseas fingidas que culminarán siendo verdaderas
Y pretender que cosas así, siendo nada, pudieran serlo todo.

La vida es breve, y breve es vivir
Por lo que me queda el sueño del más
Y la realidad de todos los menos – mal –
Este pecho donde cabe el blanco y el negro
Y aún algo más.

Smarc
06.04.01
00:08

Loco en su visión

Sé que estarías a salvo tras un límite electrónico
Prohibirme avanzar más allá de una línea
No permitirme comenzar antes de un título
Cosas para mí confusas, aunque claras para ti.

Sé que sabes lo que a mí me es molesto
Puntos de presión, de inflexión, de error
Y sé que sabes ya casi toda mi historia
Como también sabes qué hago a qué hora.

Yo, en cambio, casi ignorándolo todo
Me sé tan sólo, de tus dolores los menos hondos
Y de entre ellos no más de los que todos saben
Sin particularidad, sin excepción, sin vanidad.

Y yo sé, sobre todo sé que saber es dejar de temer
Conozco el juego, la trama, toda la película
El instante preparado que antecede al “tú no sabes...”
Y el reclamo agazapado luego del “tú sabes bien que...”

Partes del dolor y al dolor vas, en cadencia
No hay modo de desviar tu ruta elegida
No hay salvación para quien goza en su condena
No hay de qué acusarme... y esto no lo sabes todavía.

Sin embargo, sin astucia y más por experiencia
Me queda una moneda, baraja demasiado gastada
El conocimiento de un dolor que no llega a serlo
Tu mirada cuando ves que mi risa nace de alguien
Que no eres tú.

Vendrás con las compresas, toda comprensiva
Permanecerás al lado del lecho, toda compañía
Vengarás la ofensa, toda ausencia
Pero jamás podrás perdonarme el destello sin ti.

Así, me salgo de la mira, y no llevo ninguna
Estoy fuera, no busco, no siento si me buscan
No juzgo, y no puede afectarme que me juzguen
Así, no tienes propiedad sobre mi risa, ni yo la tengo
La tiene nadie.

No lo siento, la vida no es una metáfora
No es una ilusión, ni una ironía, ni siquiera un absurdo
La vida es decepción y, a veces, también desesperación
Y cuando lo entiendes comienzas a vivir y por fin ríes
Le guste o no al que sepa o no todo sobre ti.
So what

Smarc
03.04.01
22:45

Formas imprecisas

A mitad de la noche, bajo la cómplice oscuridad de un pub
Callé de golpe tus protestas, tus vagabundeos sentimentales
Y como perra testarudamente fiel, y enamorada de su amo
Me concediste la premisa de que sin el mundo serías mía.

Podría culminar esto ya mismo diciendo “entonces acabé con él”
Sin embargo ya sé que el mundo no existe ni existió
Que lo que digo flota y vuela y no es más que flecha alocada
Que sólo quiere dar en un blanco de donde brote la sangre.

No te quiero, y no te querré jamás, porque así te deseo

A ver si nos entendemos, para dar fe de que lo único existe
Se trataba de una decena de vírgenes, pletóricas de virtudes
Y alguien que las cuidaba, las protegía, y las amaba más que a sí
Tan sólo para cumplir la regla de la miel que atrae a las abejas.

Está escrito “y aquel que quiera salvar su vida, la perderá”
Entonces, vana vanidad, a qué querer salvar la de nadie?
El secreto está en la posesión, escucha mi diáfano consejo
Si lo que tienes necesita protección, cómo te hará feliz?

No soy yo el que necesita de cuidados.

Nacen en el cansancio, tal la realidad, tal el mundo
Uno que comprendo, pero que no llego a aceptar
Porque nadie puede aceptar lo que no se puede probar exista
Porque en lo profundo de todos sé muy bien que no son.

Moral, inmoral, amoral
Natural, innatural, anatural?

Tú no entiendes, y soy yo el que sabe que no entiendes
Que el asesino pillado en falta es perseguido por alguien
Y en la carrera por huir del castigo, más crímenes comete
Apremiado, obra más de lo que piensa, y el “mal” se extiende.

Tu justicia, como anhelo del triunfo del bien, es burda
El juez incita al criminal, sus perseguidores lo exaltan
Y como víctimas son todos, qué mejor espectáculo!
Y nadie toma nota de que el que busca proteger sólo pierde a otro quien.

Y te miro entonces, detrás de mi copa, y callo y todo está bien
Ya que el mundo no existe, no para mí
Y aunque imagino uno perfecto, situado entre tus piernas
No tengo la certeza, aunque tenga la fe, y de nuevo depende de ti.

Smarc
25.01.01
23:25

Haber sido, y seguir siendo

El teléfono te confirmaba la cita, precisión de fechas
Y había un nombre propio que iría a buscarte
Y la noche prometía todo lo que no podías nombrar
Exaltación de conquistas posibles, el perro y el amo, el juego.

O el olor a nafta entre las piernas, bajo el metálico caballo
Y una cintura apretada bajo anchas espaldas
Y hasta te concedo, un aroma justo en un cuello bronceado
Y, por qué no, los rasgos duros de un buen amante frugal.

Y qué pasó de todos esos desvaríos que eran receta noble?
Qué de las ansias y las promesas de lo único e irrepetible?
Acaso no habías prometido que el cansancio no existe,
Y Que toda regla es cuna de su propia excepción?

Qué pasó de aquél corazón que a veces latía a destiempo,
De esa respiración que se hacía honda hasta llegar al suspiro
Para mutar enseguida al remanso de un lago lleno de cisnes
Y de aquella piel prohibida para todos, menos para uno?

Cuándo fue que la inaccesible y durísima montaña
Se fue convirtiendo en tierna y pueblerina pradera?
Qué tormentas de tortuosos y fugaces rayos incendiarios
Asesinó al roble para dejar en su lugar aplastada gramilla?

Qué hechos fijados en qué tipo de corrompidos calendarios
Han trocado aquel mundo habitado por dragones y tigres puros
Por este en el que tus sueños se mezclan con facturas de servicios
Horarios de empleo, lista de supermercado y visita a los suegros?

No te acuerdas, acaso, del tiempo en que Jesús era la alegría de los hombres
Y el rock era la música del anticristo que nos condenaría al azufre y la lava
Allá, en una parte del tiempo cuando ser rebeldes consistía en ser amables
Y en el que para ser amables había que drogarse para tolerar la mediocridad?

Sabíamos que la verdad nos haría libres, pero sospechábamos otra vía
Y entonces seguíamos mintiendo, todo el tiempo, y más tiempo todavía
Hasta nadar en el exceso, y dejarnos llevar por la torrentada hasta la caída
Tan sólo para comprobar después que ni siquiera el diluvio nos hundía.

Intuyo - y, al hacerlo, me tapo con dos manos la sonrisa que se despereza –
Que a pesar de todo sigues ocultando todo aquello que aprendimos a guardar
Para que cuando llegue la muerte nos encuentre reacios y todavía rabiosos
Con aquellas cosas, que hasta a la vejez, si se presentase antes que la parca
Venciendo su estulta vanidad, se arrodillase admirando nuestro impúdico pretérito.

Y si no es así, lo siento amiga mía
Yo sigo y seguiré por mi cuenta
Con el puñal sujeto en mi diestra
Y el hambre del lobo en las entrañas.

Smarc
23:58
22.01.01

Onix

Soy el más noble de todos, no lo dudo
Por que sé mentir, engañar y traicionar
Y sé ser fiel, a mis dioses, a mi pueblo
Y lo más difícil, a mí mismo.

Detrás de esa sonrisa juvenil
Detrás de la serena faz del sacerdote
Detrás del músculo que empuña la espada
Yo sé, que también ahí se esconde la tristeza.

A mí no se me escapa la podredumbre,
Todo el hedor bajo los trajes sin arrugas
Los riñones reventados por el alcohol
Los ojos cansados de diez años de leer necedades.

Esto es simple, soy el que sufre
Soy el lobo solitario agazapado en su guarida
Soy el monje asceta oculto en su cueva
El escriba que anota todas las desgracias del mundo.

En esta mi piel se arropa la segunda pasión
El Dolor, todo el abismo del desconsuelo
Y en mis ojos, no detrás de ellos, en ellos
Está lo cierto, lo negro, la furia de mis días solos.

Sé de las manos, tentadoras todas, maternales
Que buscan con todo el anhelo llegar a la piedad
Cubrir aunque sea sólo un poco el azur intenso
De este mar de hielo fijo sobre mis infiernos.

Sé de los brutos sensibles ajenos a mis ideas
Que aguardan una señal, una sola palabra mía
Para embestir con bulliciosa y bárbara alegría
La estupidez de sus iguales, de sus hermanos.

Sé lo que me espera, sé mi destino
Que estoy al borde, lo sé hace mucho tiempo
Y que al llegar al límite mismo de lo insondable
No me entregué, pues decidí recorrer la frontera.

Soy el que en las noches no masculla sus penas
El que en silencio agita la bilis más horrible
Soy yo, el que vive del odio, el que niega la negación
El amigo de Crueldad, la mano oculta de Miedo.

Soy el violador de todas las reglas, respetándolas
Tomo lo que quiero, y lo que no quiero, por vencerme
Me bebo el orgasmo de las rameras más baratas
Y lo vomito en la copa de los sacerdotes que por ello pagan.

Soy el que al que ya no espera nada
Le ofrece una tormenta de ideales
El que le roba la inocencia al más bello
Y le deja a cambio el entrever de lo irredimible.

Soy ese al que crees ver y lo niegas
El que te mira con la sonrisa de saberte
La obsesión que ocultas cada día
Lo crudo del vacío, la asfixia de lo pleno.

Soy el que cambia los ordenes
Soy el que no piensa, la idea fija
El que en su ropaje lo oculta todo
El libro, la daga, el veneno y las compresas.

Soy el que te quiere, y el que te desprecia
El que te necesita, y quien lo niega
El que cumple los ritos de alimentar la rabia
El que ha decidido ser cada punto que es.

En mí nada es prestado, o adquirido
Todo es robado, saqueado, apropiado
Le quiebro el cuello al Tiempo, lo confundo
Cuando tras la cortina Guerra sonríe impaciente.

Soy Onix, la piedra de tu corazón
Vine porque me has llamado
Me quedaré porque así lo quieres
Te romperé el alma, y sé te gustará.

Soy el más noble de todos, no lo dudo.

Smarc
12.12.00
23:40

Aquel sentimiento

Te asalta despacio, con avisos tenues
Te mina los caminos, incluso los más estrechos
Esos que ya no recorres, que has olvidado
Y en el imperceptible atraco se lleva tus cosas.

Te dibuja una risa, ahí donde ya no existían
Y te siembra la melancolía en el sólido corazón
Te muestra las estrellas para que veas cómo estallan
Para que el polvo que queda, en la cena te ladre en la tráquea.

Todo es nube, y toda protesta desaparece
Ya no importa el desierto, ni la tormenta
El agua no moja, el calor no seca
La vida es un objeto en manos de quien se ignora.

Las ilusiones se vuelven manantial de abejas
Del reposo a la conflagración, el veneno que no mata
El que te lleva a la agonía, sosteniendo tu lucidez
Para que clames lo que no tienes, lo que ahora deseas.

Te muerde los dedos cuando los arrimas al picaporte
Te corta los labios cuando saludas a quien no es
Te endurece la almohada y petrifica el colchón
Le tiñe de rojo al gris, y jamás pide perdón.

Te ofrece la visión y de golpe comprendes
A una hora precisa de la siesta o de la madrugada
Que nada importa, y que eso es lo que importa
Y así te entrega la correa que sujeta a quien ignoras.

Poesía, música y conquista, te hace el estar detrás
Manejas las palabras, las notas y la espada
Y no hay sol que no puedas nublar
Y no hay noche que no puedas esclarecer.

La sed te embiste, y con dientes apretados
Sonrisa inmóvil y ojos brillantes, la vences
Sin piedad, con lo talones sobre el mundo
Y la mano ansiosa, buscando esa cintura

Jabalina rumbo al blanco.

Te seca la boca, y te la parte en dos
Te postra en una oración, a los rezos mascullados
Y te muestra el vacío que yace en un cajón
Para que le sonrías a la muerte, a esos metros bajo tierra.

El asfalto se vuelve blando y espumoso
Todos los hombres son buenos y tiernos
Todas las mujeres, sinceras y fuertes
No hay enfermedades, los noticieros caen como plumas.

Todos viven, todos en un sólo instante, que no llega
El tener es la insignia, que te ha cerrado los ojos
Y sabes que has dejado de saber, sabes que has perdido
Pero sientes, en tu nombre olvidado sientes, que puedes.

Es fácil, como desprender una manzana del árbol
Las consecuencias son ciertas, manual de instrucción
Lo cierto, dices, es la carencia del imposible
Esos labios exactos, tus manos entre su pelo.

Cedes, todo el tiempo cedes, y le encuentras valor
Justo cuando descubres que no dura
Que alguien se va primero
Que cuando llega, no llega para quedarse.

Smarc
04.12.00
22:57


La certeza fugaz

Me preguntaron hoy, con algo de ácido
Si qué tenía, si qué guardaba como tesoro
Quise responder muchas cosas, o pocas
Y entonces opté por callar, porque ya sabían
que tú no estabas entre ellas.

A veces se me complica un poco, eso de las horas
Que son tantas, y aún así pocas, ya sea que se midan
De acuerdo a cosas que se soportan, o cosas que se gozan
Y sumarle a ello todo el laberinto de decir lo inefable.

Detalles preciosos, como tropezarse y no emitir queja
Y ese reír de vez en cuando, sin ningún motivo, por nada
Por no tener nada más que una esperanza
Por no vivir nada más que no sea la preparación de la llegada.

Mentiría mucho si dijese que conozco el sentido
Falsearía mi propia vida si fingiese comprenderlo todo
Y así, sumando y restando, no me queda lo que tengo
Pues, en verdad, tan sólo puedo rozar lo que alcanzo a imaginar.
Y es aquí donde estás.

Con los años - en este caso demasiados - se aprende
Que la humildad habita en no pretender el cielo entero
Pero, que al tiempo, el orgullo pide una jaula más amplia
Y que la guerra o la paz nacen en la concesión o la negación.

Con los años, en este caso escasos, se aprende
Que partirse duele mucho, y que doblarse puede doler más
Que entre la corte y el pueblo hay sólo una opción
Y ante el fracaso, la incertidumbre de tu comprensión
Y es aquí, dónde más no estás.

Duele.

Entonces es un juego, azar, responsabilidad de los entes
O un deporte, algunas pruebas, habilidad, y el trofeo
También la guerra, victoria o derrota, escribir o no la historia
Y más lejos, el perro manso, que en silencio espera la caricia.

Sí,
Hay que comer
Hay que abrigarse
Hay que dormir.
Tienen que hacerlo.


Sin embargo, lleno de astillas, restos de vidrio en los ojos
Es bueno saber y vivir, que una desilusión, o todas
No son tan suficientes, no son tan llenas, no son tan...
Cuando lo que sospecho, y presiento, es lo que es
Con la total prescindencia de nombrarlo.

El poema perfecto, el que lo saben tan sólo dos
El mismo que leen y leerán todos
El que ha sido sentido por uno solo, en ausencia del otro
Y la certeza fugaz – tuya- de saberse objeto de anhelo
De un alguien desconocido.

Smarc
31.10.00
00:50

Cosas de Acuario

Intento hacerme caso, dejar que nada me afecte
Y en este intento, que siempre logro realizar
Se me escapa todo, y no llego a nada, y entonces
Recuerdo en el humo que no tiene caso, y eso es bueno.

Así, cuando caigo y la ayuda llueve en los teléfonos
En los cafés y en cada pub que visito todas las noches
Me oprime el pecho esa certeza de que nadie ayuda
Y que nadie podrá, si no quiero, y sé entonces, qué quiero.

Las más, en la embriaguez de ciertas victorias secretas
No es tan grave para mí incluso desterrar lo serio
Incendiar un poco algún corazón, apurar la risa
En ciertos ojos lánguidos, para confirmar que sé lo que quieren.

Sin embargo no es así como soy, pues no encuentro trinidad
Minerales, vegetales y animales; Dios, tu y yo
El escritor, el lector, el editor, ese pecado de los rieles
Y la juventud de negarlo y no aceptarlo, por pura rebeldía natural.

Yo sé, dice Acuario, y quien sabe, ya sabes, no quiere ceder
Maraña frágil, satisfacción instantánea, y estar así, quieto
Sabiéndome mirada de soslayo, el ofrecimiento del todo
A la nada, tarde y madrugada, ni noche, ni día, dos labios

Abiertos, cuando me reciben para poder dejarme ir.
Entreabiertos, cuando duermes y me cedes el mirarte.
Cerrados, cuando vanidosamente quiero que me sueñes.

Pudiera ser, mirando más allá de toda pretensión
Que mi humildad anide en el deseo de que mis cosas
En parte sean las tuyas, sin hacerte, sin cambiarme
De algún modo enroscarnos, ajedrez de n dimensiones

Para hallar en la sonrisa la sorpresa de no ser diferentes.

Pero ahora, la copa de oro, la luz de un celular que titila
Titubeo irracional, querer que llames, inseguridad de que vengas
Enseguida hallar la razón: no quisiera que tengas ninguna historia
Buscarle la vuelta solución: sin experiencia no hay comprensión.

Silencio, darse la razón: espero lo improbable.

Ahora me acuerdo, no llamarás, no vendrás
Mañana las excusas, o dentro de un año, o dos
Y seré el mismo, porque con ello cuentas
Y serás la misma, eternamente, hasta que aceptemos entre los dos

Que hemos venido cambiando, desde siempre

Acuario espera a Acuario, tejiendo y fingiendo una sorpresa
Mientras prepara dos mil quinientas sesenta y seis, todas ciertas
Beatriz te llamaban, agregándote como apellido el nombre del sabio
Mientras yo, mirando la luna me dejaba ir hasta el Dante, sin Virgilio.

Eran otros años esos, hay que recordarlo, ese tiempo (existe?)
En los que había emoción en la espera, y en el encuentro
Cuando todavía no sabíamos, que cierto placer, alto, frío, de águila
Se esconde ahí, sobre la almohada solitaria, la sonrisa de sabernos

Sin premura de sentidos, de algún modo, en algún sitio

Ves? No llamas, no lo harás, y no vendrás, lo sabíamos
Pensar que en esos años esto equivaldría a traición, odio en las entrañas
Por eso no lo hicimos, y cumplimos las reglas de nuestra edad sin tiempo
Para llegar a este ahora, en el que nos ganamos el lujo, despiadadamente

De poder decir, sin naufragios: comprenderá.

Smarc
19.10.00
23:18

El juego

No existe lo que llaman traición, y menos
Toda la enojosa fábula que habla de la mentira
Pudiera hablarse sí - entre infantes - de algún engaño
Una idea, una polarización, un negarse a ver.

Entender aquí el terror de los ancianos, el mal juicio
Que saber las cosas no sea suficiente para conocer las gentes
Y entonces, así, a mitad o al final de la vida, todo perdido
La culpa es vuestra, por temerosos, todo el tiempo.

Lastimosamente, tengo que decirlo, atender no es suficiente
Voluntad es la mágica sabia inicial, alimento de vida
Que para trepar necesita esfuerzo, sea tronco o tallo
Y llegar al extremo de fructificar, florecer, y dejar de ser.

En la penumbra, claramente distingo la cierta tentación
Y es mía, tan mía la decisión que el egoísmo no alcanza
Yo decido, yo juzgo, yo conspiro, a estas horas de quietud
Cuando dudo, con las manos sintiendo la tensión del arco.

Tal así la empresa, la más grande de todas las cotidianeidades
Caerás como presa, pieza y trofeo, necesidad de mis fauces
O caeré bajo una seducción de instantes, cariño desconocido
O caeremos ambos, entre el humo y el vino, sin querer futuro.

Senos y glúteos, y la necesaria sensibilidad ante las historias
Pero dime – ahora que sé que sabes – bajo esa piel que me atrae
Serás mujer precisa de cuerpo joven, sacerdotisa de la espera
O la niña dolida, de usado cuerpo, a la espera de una venganza?

Mío el juicio, mía la ejecución, donde no intervienes, salvo
En la recurrente influencia de tu imagen, susurrándome presagios
Que juegan a dolerme en esta valentía de mostrarte lo que sé
Y obligarte desde mi atalaya, a confesar que en mí ves lo que hay.

Lleno y vacío, como cosas definibles, narrables, sin impaciencia
Para estar así, en la distancia, sin comunicación, por voluntad
Sin deidades, ni destinos, ni rieles, ni mapas, tan solo y crudamente
El juego cruel, la férrea apariencia de pretender depender, o no.

Por ahora te cedo la ventaja – es de mí que se mencionan batallas
De invadir en halito de un par de caricias, los resquicios de mis ventanas
Juega, también tú decides en una parte de la trama, lo demás es solitario
Los naipes abiertos, los ojos hacia adentro, y una mano que tienta en la nada.

Smarc
16.10.00
23:33

Mi y griega

Lo que para todos fue obvio, lo fue para mí también
Salvo que yo lo puse en duda, y todos le negaron posibilidad
No debí haberte conocido, no debiste haberlo propiciado
Sabiendo tan bien, como yo, que no sabemos perdonar.

Qué es esto que hace que sepamos?
Y sabiendo lo postergamos, como si algo ganáramos
En un convencimiento que no es real, que no es cierto
Copo de algodón, bella presa, hecha para mí, para mí.

No me pregunto ya qué pasará si te hago mía
Me pregunto qué habrá de ser de mis días venideros
De tus días idos, de todos los parpadeos que dimos
Cada uno en su celda, a su manera, si un mismo lecho no nos atrapa.

Soy un Argos balbuciente, en desarrollo, pero ya hábil
Y desde mis ojos, por un momento miro, tus senos, mis cejas
Cinco mil años, y estos días, y pensar que dentro de poco
En dos o tres milenios más, no podré tocarte, como ahora.

No es prisa de juventud, ahora soy mortal, es flecha, es chita
Carrera rápida, sin esfuerzo, por necesidad de alcanzar
Necesitado de un alimento cruel, caliente y tierno
Que al devorarlo me ofrezca como recompensa ser devorado.

Te necesito frágil para en tu nombre destruir sin piedad
Y blanda, para reposar entre gaviotas - esos besos tuyos
Con mi espalda contra el suelo, distinguido del mundo
Por tu cuerpo sobre el mío, como una y griega invertida.

Dormir, por vez primera, en el mismo instante en que nacen
Tus celos, cuando el águila caza la serpiente, y esta muerde al victimario
Fusión de garra y veneno, tus ojos abiertos, contemplándome
Con la mano en la daga, la que lleva toda mujer - cuando lo es.

Misterio de la no tristeza ante la visión eterna
Furia escandalosa de casi decir lo que quiero
En un jadeo de asfixia en medio de tu cuello
Para que sepas y me quieras, y me tengas, sin tenerme.

Hoy ya es así, brisa helada y bajo el algodón, la piel tersa
Sin nadie que la recorra, con el asfalto entre los dos
Y horas que fingimos prohibidas, compromisos varios
Creyéndolo por ráfagas, esperando el mareo de nuestro encuentro.

La próxima vez - por fin somos la próxima vez
Promesa, vértigo del tiempo que transcurre inseguro
Y esta manera nuestra de no decir nada, u otras cosas
Jamás lo nuestro, todavía, nuestras bocas no gustan del diálogo.

Smarc
15.10.00
14:56

Para recordarme

Para qué entrar en mi mente
Preguntar por mis horarios
Indagar por mi origen
Allanar el camino de mis gustos?

Me harías un algo en un mueble
Con mi rótulo y título, en su lugar
Y así, despacio, esfuerzo de la nada
Me irías olvidando, para recordarme.

Smarc
12.10.00
23:20

La otra vez, contigo

El agua se me escurría por el cuello de la camisa
Y era siempre una calle llena, vacía
Buscaba, algo aterido, sin mi sonrisa
El camino y el puente, el encuentro profano.

Me dolían los pies, de tanto asfalto partido
Y la desesperanza me ganaba las tardes
Y las noches, como un maestro al alumno
Todos los días, durante años, el horario.

No quieras más, príncipe mío, me decía
Para clavarme un poco más la daga en el pecho
Y no evitar así el mareo del agotamiento
El sueño sutil del que nunca más despiertas.

Vino el viernes, el día de mi diosa protectora
Y a las primeras horas, ácida madrugada
Me regaló su boca, ávida y sedienta de victoria
Y tomó de mí el deseo y me lo devolvió más intenso.

Y me clavó su imagen en la retina, y su sabor en la piel
Y me prometió el olvido fácil, y perder la sonrisa
Y al día siguiente no estuvo sino en mirada esquiva
Y al saberla soberana no pude más que someterla.

Mía es la fuerza, y mío fue el placer sapiente
De torcerla pura , haciendo suya mi voluntad
Poniendo en ella todas las ansias de mis jadeos
La desesperación única de toda entrega brutal.

“He mordido manzanas”, me decía mi poetiza
Mientras yo mordía su boca y bebía su saliva
Y recorriendo su piel, blanca como la nieve
Me quemaba por dentro braceando en un mar de ansias.

Una madrugada, aquella, la hice mía, y así permanecerá
Y jamás nadie habrá de llenar la copa que yo escancié
Y de ahí en adelante será ella en relación a mí
Y no será justo, pero fue hermoso, y puede retornar.

Y si alguien pudiera, en toda su inocencia, mostrarme
Leerme, dibujarme y describirme como sea un reclamo
Habré de mostrarle ciertas tardes, y ciertas noches
Con la lluvia escurriéndose por el cuello, y frío.

Esto que soy, no me lo ofrecieron, lo busqué
Y no me he fijado demasiado en los precios
Lo acepté, y lo quise, y no lo he de dejar
En tanto un suspiro mío encuentre otro, de mujer.

Sí, tendré yo la culpa, todo será responsabilidad mía
No seré yo quien quite el pecado del mundo, pecaré
Y todos los dedos me acusarán, y será lo mismo
Siempre, porque hay algo que yo tengo y nadie más.

Y a ti, que espero, alguna vez, hermosa
Me veas entre tintas y producto de los árboles
Te digo, con este corazón repleto de sangre
Que de ti partió, y en ti habita un punto, diferente.

Es poco, habrás de decir, para tus adentros,
Lo sé muy bien, como tantas cosas que sé
Y sabré, claro, que explicarte no bastará
Y lo aplaudiré, para colmo, para no explicar.

Sin embargo, desde mí el conocimiento de los siglos
Y de millones de momentos creados y aceptados
Y entre ellos, la madrugada del viernes, aquel
Así, para que veas, profano, cierto, real, irreverente.

Te coloco en mi memoria, y te hago pedestal y figura
Y sal que puedo mirar y tocar, sin ver el pasado
Para decirte que todavía no me basta, todavía
Y que tu, vos, mi dulce, me diste lo que yo quise.

Es por aquí, pasa, soy yo, es mi reino
Todo es tuyo, porque no me importa nada
Todo es tuyo, porque adoro un beso
Todo es tuyo, porque eres fruta y yo el hambriento.

Toma todo lo que quieras, sonreiré siempre
Pues ya he tomado todo aquello que he querido
Una miel, y en un instante, y no te has dado cuenta
Aunque sé que sabes, lo que yo, y como yo, no lo admites.

No soy mejor, no soy superior, y tampoco lo contrario
Soy, como tu, como todos
Búsquedas y hallazgos, tiempo de espera y marcha
Y un algo más, mi dulce, ese coincidir, en una madrugada.

Smarc
08.10.00
22:53

Algo que se va

Vamos a ser francos, por una vez en la muerte
Que es lo que nos queda, después de nada
Para intentar al menos llegar al odio sincero
Al menos de tu parte, corazón débil, sin estilo.

Prometo no volver a mirarte, aunque lo desee
Para tejerme una superioridad infinita
Y estúpida, como la negación de toda regla
Vías y rieles de un mismo vagón eterno.

Vomito un poco en mi solitaria existencia
Y confieso sin atisbo de reverencia que en verdad
No me gusta, no quiero, y duele y caída y todo,
Y no importa, porque no tengo nada, salvo sentir.

Sé, lo sé demasiado bien, que mi error es simple
Es cuestión de egoísmo, de triunfos realizados
De camas compartidas con decenas de cuerpos
Ofrecidos en la mentira y ocultos en la entrega.

Aún así, en este presente de noche posible
No hay nada, ni piedra ni tela, imagen alguna
Que haya sido tocada por nadie, nadie, nadie
Que no sea yo, el viejo orfebre de exclusividades.

Lo tuyo, en cambio, es bonito por muchos ángulos
Y no es vulgar, y no es ordinario, y no es poco
Y, sin embargo, no es exclusivo, y ahí tu verdad
Amanecer entre rocas, acompañada, mirando otra cosa.

Y no darás el salto, no querrás
Tuya es la tierra, tuyos los hombres
Tuya es la historia, tuyos los momentos
Tuyas las fotos, las vueltas y las idas.

Todo es tuyo, si lo quieres y anhelas
Es solo que a mí no me basta
Aunque me importe, de soslayo
Y me mienta al sonreírte, sin mirarte.

No importa, tienes, es lo que importa
Es lo cierto, y es lo escaso, y es ocaso
Algo que se va, y que volverá más tarde
Con el tiempo sobre el hombro, sobre tus ojos.

Lástima que el tiempo exista, no?
Ves? Ya se fue.

Smarc
07.10.00
03:09
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Ella

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