Dualidad 101 217


 
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 Él

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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: Él    Vie Mar 23, 2012 6:16 pm

ÉL



Ojalá

Una exhalación, y humo fugaz
El sonido profundo de un bajo
Que penetra y se hunde en la nuca
Llevando sabor al olfato, duro.

Un poco de asfixia ya en el vientre
Y un desafío de tempestad oculta
Con los labios cerrados, y el rostro
Todavía bello, y camisa blanca.

Eléctrico, de sonrisa tácita sin inocencia
Agitado en el pecho, tras la mesa vacía
De todo lo que no sea una copa llena
De la roja imitación de la sangre.

Cadencia, y candombe, y piel de bronce
Por la bola de fuego y oro, sin azufre
Que le besa el torso, pero no el alma
Día tras día, en lucha contra las noches
Suyas.

Candela bajo las intensas cejas densas
Ciudad prohibida, inalcanzable y cierta
Como las cartas no escritas, y los mapas
Primeros, cuando las aguas buscaban freno.

Nacer así, en la tarde se Zante, la occidental
Buscando el oriente, en los gestos silentes
Rozando a cada paso, sin querer, filosamente
Otros cuerpos, dejando una estela de señales.

Ojalá pudieras seguirlo, darle alcance a su sed
Y levantarte así Reina salvaje, soberana cruel
Sobre aquel corazón que dicen es de ónix
Y sobre ese cuello que dicen nadie ha tocado.

Antes, en las calles señaladas, y más lejos
En plena selva, sin ruidos profanos
Las danzas rituales, la gente del principio
Invocando la plenitud, el toque de los dioses.

Yo, sin dejar de ser, y más, afirmándome
Confieso, sin el pudor de los hipócritas
Que llevo dentro del pecho un trozo de hielo
Y quema.

Lejos, también, de cierta trama
Ama de toda puerilidad, la que dice
Que el rechazo busca la aceptación
Y que esta, busca el rechazo.

Así la mesa sola, compañía de cristal
Una vela encendida en lo lejos
Sin decirlo, ni pensarlo, ni sentirlo
Simplemente siendo, todo el tiempo.

Adorar lo intangible, con gestos de tacto
Musitando los nombres sacros, de rodillas
Cuando en los oídos retumba la sentencia
“acuérdate de los que estuvieron antes”.

Y ver llegar desde la arena caliente
La caída y el erguimiento, en pedazos
De los que dieron el aliento, sin súplicas
Para hacerse enteros, piezas únicas.

Inocencia no es pureza, aquella se tiene
Esta se construye en el centro preciso
De una llama azul, la única que sabe
El robo de las almas, el beso de la gloria.

Ojalá pudieras darle alcance, y ser Reina
Postrarlo con fuerza para que lo bese la tierra
Clavar tus uñas en su memoria, y sangrarlo
Y beber de él, tu esclavo, tu pertenencia.

Las preguntas inquietan, y a veces molestan
Y solo porque las respuestas duelen
Así callar y entonces buscar, por entre las mesas
Lo verás siempre, entre la gente, sin nadie.

Casi nadie, hasta que lo miras de soslayo
Pero, si cometes el atrevimiento de fijarte en él
Podrás ver más allá de la niebla y el desierto
Te verás, choque del reflejo, dulce perdición.

Ojalá pudieras, ojalá.

Smarc
30.09.00
23:01

Mi música

Adagio

En un mundo curvo, cedes a las aristas de choque
Te adivino, salteador de caminos demasiado oscuros
Eres el que arroja la primera piedra, y guarda más
El que ríe en público de las reglas de todo espectáculo.

No hay fuerza que te contenga, es lo que llevas
Naciste del lado de los que golpean, y te resistes
Le cedes unas lamidas ilusorias al mar, lo tientas
Te places en los poetas que narran tu acantilado.

Pero ríes a escondidas, ocultas el desierto tras tus rocas
Y después del desierto todavía queda más, y más
Y aún después, ya con los océanos heridos de extinción
Guardas la nada, la palabra que abarca lo que sabes sin decir.

Saber esperar, síntesis disciplina, química muy adulta
Y no le encuentras mérito, porque la esencia no lo tiene
Ya que no hay virtud, ni vicio, ni culpa ni absolución
en ser lo que se es, en cumplir los plazos, antes o después.

Adagio

Mañana será el día, y ahora que lo sabes, qué queda
Sino aguardar a que llegue, haciendo todo o nada?
Mañana otro sabrá, y sólo resta la vanidad de pólvora
De que al mirarte en tu mirada encuentre otra vía, otro lado.

Qué si sabes los tiempos, y no cómo modificarlos?
Destino testificatorio, testimonio, darlo, y reír de nervios
Peces, sangre fría, sedientos de una explicación única
Y la sintaxis, la semántica, y mañana será mañana, mañana.

Tu secreto es no creer, tu impúdica victoria sobre la fe
La primera decisión natural, la confesión de insuficiencia
La concepción exacta de lo que es, y aún así la sospecha
De que el orden entrevisto, de que la perfección de manual
No son más que estructuras que otro que aguardaba escribió.

Allegro vivace

El fin no existe, porque nada tuvo principio
Ciencia no puede poner el dedo en su concepto
Y el concepto no puede habitar en naturaleza
Eres el que sabe que no es porque puede ser.

Y lo que no puede ser es lo que te rodea
Percepción, la vida después de las palabras
Tus sentidos, el sentido, sus sentidos
Sin sentido, mientras lo sientes, y de nuevo ríes.

De los que se postran para luego arremeter
De los que destruyen para luego sufrir
De los que lloran por nada, porque hace bien
De los que ríen por todo, porque a otros ofende.

Sin moverte vuelas, sin jeringas y sin música
Sin hombres, mujeres, animales, cosas, vacíos
Yaces en torrentes que brillan olvidos intuidos
Para levantarte en las bocas que callan tu nombre.



Allegro ma non troppo

El negro desde las artes plásticas
El blanco desde los ciegos
Ausencia y totalidad
Atraer luz, refractarla, y de todos modos no ser luz.

Sudor en copas, como libros encuadernados
Y en la boca sin lengua el vino trabajoso
Y en los panales la miel soñando a los lisiados
Infieles, hipócritas, bufones todos para tu risa.

Llora, qué más importa y qué más cuenta?
Nadie bracea, trepa caravana y hunde la nada
Hormigueo de quietud, movimiento que no avanza
Giro serpenteo, inquietud que no dispara, que no vive espiral.

Un anciano y un niño, longitud de onda
La mujer en medio, y al tiempo en los extremos
Todo es lo mismo, lo mismo es todo
Sólo un poco difiere el borde infinito donde duermes.

La última vez será la primera
Lo continuo será el inicio
Y en el inicio estará el final
A menos que lo cambies
Y que yo esté ahí para verlo.

Smarc
23:34
03.05.01

Su decepción, nuestro arrepentimiento

Ea! Calderón, que la vida es decepción!

Con la habilidad con la que se escribe una metáfora
Así va inventando el transcurrir de horas ambiguas
Y a esto le llaman vida, y a aquello literatura
Y lo cierto es que nada es cierto, que todo es mentira.

No son ciertas las generaciones, de energía, de sueños
No hay conquista tangible, no, enorme piedra dual
Una ene y una o, una nena nona, una negación
Y encontrarse con el recuerdo de un cuerpo perdido
Porque lo que quiere ni siquiera es posible soñar.

A qué detener el tiempo? A qué toda continuidad?
Sólo lo efímero es preciso, es esa su condición
Por ello sus besos valen más que todos sus gestos
Por eso su boca es tan hermosa cuando calla
Y cuando nombra... lo que oculta.

Ítaca ha perecido, en el corazón de todos los pobres
No hay maderos tan unidos que crucen el mar, los mares
Queda la televisión, la telemetría, la telecomunicación
Los desfiles de moda, el correo electrónico, los colores.

Quedan también los abrazos, las minucias urbanas
Atravesar la ciudad entera para ofrecer un reclamo
Y perderse por entero en la más burda apariencia
Cuando dentro del pecho le crecen callos, y en el estómago
Anida la finalidad de áspid.

Hay que hacerlo hablar, aunque sepamos que no valdrá
Que no sumará, ni restará, aunque sea tan solo por gusto
- Gusto cruel - de ver al fin lo que enteramente somos
Para comprender lo que en puridad jamás podremos ser
Y así masticar lo que es.

Será tarde, o será temprano, pero será a destiempo
Ese momento en el cual se acepte no que tenía razón
No que estaba en el error, ni siquiera que no tenía tiempo
Simplemente el puro dolor de que en verdad no importó.

Porque hubo una ilusión de que cierto dolor le afligió
Que si bien no por el placer, al menos por el dolor
Se llegó a su centro, a la fijeza de su mirada y deseo
Y esa ilusión no es más que cal bañando una pared húmeda.

Porque al final, entonces será real que sí lo quiso
Que sí tendió el puente, que sí lo cruzó, que sí invitó
Pero como nada fue lo que nadie imaginó - aún sabiendo -
La percha quedó sin ropaje, y la tela al suelo, la madera erguida.

Smarc
10.04.01
21:25

El hijo del hombre

Puede que su amor no sea más que deseo de ser amado
Que tras la dureza de sus manos sujetando tu cintura
Al tiempo que entre tus piernas busca el camino a tu alma
No haya más que desesperación por una posesión infinita.

Puede que en su interior como una llama inquieta e inextinguible
Habite el temor alguna vez nacido bajo el cobijo de decepciones,
Que con burlas toscas aromatizadas de pueblo vulgar y cierto
Busque ocultar con precisión de cazador la fuerza de su desprecio.

Pero, cuando vuelve a casa solo y lo reciben apagadas luces
Y cruzando el umbral del hogar en donde no hay hoguera
Tropieza con la sombra de su esqueleto en compañía de nadie
Puede que piense, o recuerde, un cuerpo que podría ser el tuyo.

Y cuando amanece sobre un lecho entibiado sólo por sus sueños
Con la boca todavía enrojecida por aquel beso que no dio
Y que creyó dar a fuerza de haberlo querido tanto en otro mundo
Puede que abrir los ojos le sea menos penoso si tu efigie lo saluda.

Es verdad que irrumpe todos los senderos que imaginas ocultos
Que sabe lo que callas, que en silencio comprende tus desvíos
Que al imaginarlo le da vida a otro que sí se atiene a las reglas
Aquel con el cual pasas las horas comparándolo con él, que no está.

Las piedras preciosas siempre son más duras que quien las porta
Y algunos sentimientos son más intensos si se los calla
Puede que por eso no hable mucho de aquello que tanto quieres oír
Y prefiera una distancia plena a la unión de dos mundos vacíos.

Viste de blanco, o viste de negro, los colores son luces para él
Así los niega o los asume a todos, prefiere lo unido a lo único
Latiendo agitado, respira profundamente y corta el aire con sus ojos
Para crear la estela de espacio de donde espera surja su imagen pretendida.

Fríos puñales navegan por el torrente de su sangre, buscando víctimas
Y aunque el cansancio a veces lo venza, hay un pedestal en su mente
Sobre el cual se yergue el aire fijo de su volátil entendimiento
Que le impulsa a seguir aún cuando ya nadie pueda seguirlo más.

Sería mágico que lo dejes pasar, porque todos desfilan ante su quietud
Como una macabra marcha de cadáveres, vacíos de toda magnitud
Y atornillado en su brava soledad lucha como la nada contra el todo
Sin tiempo ni espacio, sin manos que curen sus inexistentes heridas.

Sería fantástico que lo ignores, antes del punto en el que se fije en ti
Antes que tu cuerpo convertido en madera de rosas arda al sentir su fuego
Y se convierta entonces en cenizas, mártir alimento para un viento suave
Que habrá de tragarlo y llevarlo al seno mismo del póstumo olvido.

Pero mira, realizar un gran sueño es más sencillo que soñarlo
Por esto, cava dos tumbas y olvídate de toda palabra y dibujo
Entiende que entre dos se está mejor, cuando todo lo demás está perdido
Y que con él la lucha no es por vencer, sino por vencer todo el tiempo.

Y si no puedes, será mejor para todos, incluso para mí, que lo digo
Permanecerá la bulliciosa regla de todos los días y todas las horas
Y más al fondo de las percepciones, casi oculta vivirá la excepción
Aquella en donde vive él y su sonrisa, de espaldas al hueco del mundo.

Smarc
14.03.01
1:38

El hijo de la sospecha

Sospecho que cuatro paredes te rodean hace años
Que hay noches en las que sólo con un suspiro
Puedes asesinar al mejor de tus versos ocultos
El que guardas para quien temes no lo entenderá.

Hay ciertas músicas, y detallados gestos de tus manos
Que se trazaron desde un alguien que te quiso sin que lo supieras
Ahora lo sabes, desde mi percepción ultraterrena
Y aunque en mis sentidos no confíes, una certeza calla tus sospechas.

La ruta que has seguido por algún tiempo proviene de un impulso
Y esto, no es más que el reflejo y la explicación del tiempo
La quietud del movimiento, lo inefable clavado en tus labios
Nuestra duda común, la cita de la que huyo para poder observarte.

Sospecho, además, que alguna vez no respondiste, rata silente
Que en la convicción de una superioridad inventada sin pudor
Escondiste con prisa de musaraña la verdad de tus días falsos
Para poder seguir con el antifaz del que se duele por su inacción.

Recorro tu historia, desde el final
Presiento lo que sientes sin gritarlo
Intuyo que me intuyes nerviosamente
Te la deben, tus ojos lo dicen, los que no miro.

Mañana pensarás y mentalmente escribirás en la oscuridad
Pero saldrás a las calles, harás las llamadas, hablarás
El mundo en la medida de las posibilidades de tus emociones
Y en el medio del pecho el arrepentimiento de querer querer lo que no quieres.

Sospecho, de nuevo, que te mientes para no mentir demasiado
Que asumes una cruz antes que imponérsela a nadie
Que prefieres la ofensa antes de ofender
Que temes construir cuando el precio es destruir.

Aprende de mí, de quien se anima a decirlo todo
El bien no necesita recompensas
Ni el mal necesita de castigos
Pues, ser es bastarse y, no ser, es lo que no quieres.

No sé si estoy en lo cierto, vivo la certeza de que no me importa
Pero sé lo que siento, y sé que lo digo, lo comprendas o no
Sentado, con las piernas cruzadas, pienso en mi madre
Y entonces sospecho que hace años, cuatro paredes te rodean.

Smarc
28.02.01
22:52


El hijo del viento

El camino del norte, rasgado en sus antiguas vestiduras
Se baña de sol y nieve cuando las estrellas murmuran
El nombre de los santos ya olvidados de todo estigma.

El camino del sur, preso en un ropaje que absorbe los colores
Se nutre con melancólica avidez de frases y guerras no hechas
Cuando las costumbres sin raíz hacen de celda a lo inmóvil.

Entre lo que te conduce por el norte, con los labios cerrados
Y lo que te hace transitar por el sur, con los ojos abiertos
Se abre de propósito un justo medio, el camino del viento.

Hay veces en las que sin sonidos alrededor sientes una imagen
Veces, en las que sospechas que habías estado aguardando
Por una grieta por la cual sientes sería bueno te lanzaras.

La grieta ya estaba abierta.

Donde lo cierto no posee certeza sino descripción hablada
Donde la Verdad se hace simple y te besa entre sueños
Habita aquel que no sabías estabas llamando desde el atrás del tiempo.

Cuando el riesgo no es lo que temes, sino lo que vives
Cuando el pesar te cubre el corazón y sabiéndolo lo dices
Es cuando se pierde el norte, se olvida el sur, y queda el medio, el miedo.

Con un silencio que llega a doler en los dedos de las manos
Y la difícil sencillez de la vida misma metida en la frente
Para verlo póstrate ante la cruz de cristal y clama por no clamar.

Vuela, sin alas, alienta, sin respirar,
Y entre los susurros de su padre espera
- Con la cuchilla que guarda en su cintura -
de un tajo cortarte los suspiros, el cariño y la fe.

Ve por ahí, ya él te sabe, ya tú lo intuyes
Los caminos son suyos, también los destinos
De ti depende el momento, de él la hora justa
De ambos, quizá, el instante.

Smarc
18.02.01
21:14 Hs.

El hijo del hierro

Cómo, sabiendo yo tan bien, de tanto haberlo leído
Que de la víctima siempre surge un cariño al verdugo
No pueda aplicar las compresas del conocimiento
A esta herida que mientras más duele más te busca?

Es acaso porque deseo que la mano que me hiere
Sea también la que me sane, como sea y cuando sea?
Es por esto que mi desesperación crece continua
Pero al tiempo, en igual medida, lo hace mi paciencia?

No será fruto de un orgullo casi inconfesable en su sed
Este aferrarme a la virtud de desconocer toda realidad
Mientras aunque sea en memoria no seas parte de ella
Para levantar así un altar en el cual ansío me inmoles?

Y hay algo más, y son los golpes que se hacen torrentes
Que aunque los sienta, los resisto en silente postura
Sin aspiraciones de mártir, ni oculta ansia de rebelión
Por la simple sospecha de que los mismos cansan a quien los da.

Y hay algo menos, que es más bien casi nada
Cierta calma que casi llega a la serenidad
Cuando en minutos precisos despertabas mi alegría
Al ofrecerme con macizo pudor la certeza de tu aliento.

Ah, terrible el día que aprendí, al saber de ti
Que admirabas al fuerte y amabas al vencedor
Que a cualquier hora la fuerza desviaba tu vista
Y peor aún, que la forma despertaba tu tórrido sentir.

Dura es la realidad del que es lo que no quiere ser
Pero aún más doliente es la de aquel que deslumbrado
Comprende que lo que es no alcanza ni por asomo
A ser aquello que a quien desea, estima como deseable.

Por todo esto, comprenderás mi felicidad anticipada
Y así también, no te sorprenderás cuando el ansia te visite
Pues no hay fuerza que pueda finalmente hacer mella en mí
Ni forma que yo pueda adquirir más allá de lo que ya soy
Sin el extremo calor de las brasas, esas de que están hechas tu alma.

Smarc
18.01.01
00:05

El hijo del tiempo

Cuando fui niño detesté todos los juegos infantiles
Me aburrían tanto el salón como el balón sin barro
Prefería en soledad cazar animales, y matarlos
Y si se me permitía, escudriñar conversaciones adultas.

Cuando fui púber, blanda arcilla en manos ignorantes
Asumí el calor enceguecedor de una fe de asfixia
Y revestí las piedras de mi pretencioso edificio espiritual
Con el rojo, blanco y negro de los mármoles de los libros.

Cuando llegué a la juventud detesté decididamente
La estupidez de la duda que mis contemporáneos vivían
Y me entregué al vago solaz de mis pasiones liberadas
Y bebí mi arrepentimiento, y este me bebió, y fui más.

Cuando llegué a la madurez conocí por fin la soledad
Y en ella hallé la calma, y el odio distante y tenaz
Que impidiéndome llegar a la no tan soñada serenidad
Avivó mi imaginación y me arrojó a la luz de mi destino.

Cuando por fin llegué a la vejez, odié los achaques ajenos
Pues nunca los padecí, y así fue que llegué a comprender
Que yo no era de este mundo, y que exigía compensación
Por haber sido siempre lo que fui desde niño, por ser yo.

Cuando me fui al otro mundo, una vez más quedé sorprendido
De no perder la risa que siempre encarcelé tan dentro mío
Y de verlo todo tan claro, como siempre lo había visto
Y no fue decepcionante comprobar que en el que dejé, nada cambió.

Y ahora que estoy de vuelta, todavía más me siento feliz
Pues en mi inferioridad perdonada por uno que es superior
Concebí un desafío que bajo ciertos riesgos habilita un premio
En otro tiempo anhelado, pero bajo otra forma muy imprecisa.

Vuelvo a ser yo mismo, merced a que nunca dejé de ser
Y así habré de mantenerme, tal el juego, si en esta vida
Encuentro el modo, el estilo, y la hora justa y exacta
En la que conmigo te haga parte mía, siendo yo de ti.

No pesa el que pocas o muchas noches hayas vivido extraviada
No hay fichas de oro por todas tus horas de exuberante virginidad
No hay ventaja en la postrada bajo el yugo de una patria indolente
Ni siquiera, óyelo bien, un origen arañado por alguna geografía.

Tan solo, mujer, que me des un momento, y que sea el momento.

Smarc
16.01.01
23:51

El hijo del fuego

Con los sentidos abiertos, en mitad de la noche
Podrás percibir el murmullo tenue y constante
Que duro y seco, sobrio y ronco llega a tus horas
Como el crepitar de los leños en la hoguera lejana.

Sabes que arde, por eso sientes la embriaguez del frío
Intuyes, ocultando una sonrisa, que la llama busca llama
Ya casi lo crees, cuando por temor intentas con el gesto
Borrar lo que aún no ves y por eso no puedes apartar.

De pronto te has encontrado, reconociéndote por vez primera
Quieta y extendida entre la bruma helada de tus sábanas
Alimentada y sujeta a una almohada que conoce tus sueños
Y siendo lo que ahora eres, buscas y no quieres dejar de ser.

Eres la dueña de tus deseos, eres el motor de tus sentimientos
La que encuentra con algo de dolor el centro de un entusiasmo
Que sin nombrarlo está, y que pudiera ser siempre ha estado
Desde el fondo del pozo del tiempo al que nunca te asomaste.

Nuevas palabras te visitan sin aviso alguno, todas presuntuosas
Y en vano todo el esfuerzo de asegurar puertas y ventanas
Levar los puentes, minar los caminos y esconderse en el altillo
Todo cae y es vidrios rotos, cenizas y manos ensangrentadas.

Cómo, nueva reina adolescente, hubieses podido saber y entrever
Esto que, irreverente y audaz, comienza a palpitar en todo tu cuerpo
Con violencia tal que sacude todo el arsenal que puebla tu memoria
Y te deja sin nada más que un sordo estertor en medio del pecho?

Cómo encontrarías al culpable de la persecución de que eres víctima
Ahora que sientes que ya no son siquiera posibles maldad o bondad
Ahora que hallas no uno, sino mil caminos distintos a mil destinos
Que impía y certeramente te llevan a la duda de quien persigue a quién?

Flotas, al menos lo crees, y vuelas en zigzag, burlándote de lo escrito
Y desafías, y destruyes, y ya ni el viento puede detenerte, alterarte
Ya no desprecias, simplemente sin querer has olvidado toda geometría
Y en espiral te acercas, sonriendo sin moverte, acudiendo al llamado...

Entiendes que no hay renuncia en el sacrificio, ni decisión en la opción
Que el destino no existe y que la metáfora del arquitecto es triste y gris
Que lo cierto es que la comprensión llega cuando el final está cerca
En la hora en que desaparece la capacidad del temor y la prisa.

Es noche para todo lo que has sido, ya lo sabes y así lo quieres
El crepitar se acrecienta, ya no son murmullos, lo plural es vencido
Es una voz, una sola, es él, el que sabe arder y hará arder tu nombre
Mariposa dolida y alegre, arrójate a su llama, sé con él este ahora!

Smarc
07.01.01
16:05

El hijo de la nieve

Mudo y enmudecedor, de gélida ausencia
Sin moverse se instala en un tiempo infinito
Desde donde contempla inexpresivamente
Tus senos llenos, y las goteras de tu corazón.

El saberlo te ilumina, a precio de llagas en el alma
Y el ignorarlo te resplandece como llama bajo el agua
A precio del vacío móvil que te arrastra las piernas
Mutilándote la mente, despedazándote las palabras.

El ajuar y la dote, la esperanza más alta y venenosa
Que se abre paso en tu pensamiento ya hostil
Esa sospecha cubierta de púas corroídas y mortales
Que hace que quieras, en donde éste, te sonría.

Quizás así – anhelas- se de un solo respiro en la calma
Y puedas tocar sin posibilidad ya de ningún desvelo
Esa paz que se gesta en la pérdida de cosas queridas
Cuando la guerra parece tan próxima a terminar
y en el cansancio se busca un poco de consuelo.

Debe ser terrible querer besar a quien no tiene labios
Sombríos los días de quien confiesa desea poseer
A quien sin huir permanece inasible en honda atalaya
Desde donde pareciera sentir, o al menos, querer sentir.

La horrible incertidumbre que sin contraseñas atraviesa
Los intrincados laberintos protegidos de todo intruso
Y sin grosería ni prepotencia, finamente toma asiento
Para sugerir que quizás, entre lo que crees y lo que es
Pudiera desangrarse un río por el que navega la verdad.

No hay salida para quien no quiere en lo puro libertad
Pero, ay de ti, las cadenas ofrecidas no las puedes tocar
Son de nubes invisibles que no sujetan, sino acompañan
Cada hálito que empujas, cada parpadeo entre tus sueños.

Condenada criatura, ya la imposibilidad del llanto te saluda
Ya habitan tu casa el odio diluido y la desganada protesta
No te quedan reclamos, ni ofrendas, ni verdades, ni misterios
Ni siquiera el aliento de la duda, o el frenesí del abandono.

Reposa, y ten el valor más exacto, sé el diamante solitario
Anula la marea, apaga el viento, conviértete en un mundo entero
Y entonces, más allá de la belleza, de lo simple del sentido,
Míralo de frente, pronuncia su nombre, y tómalo por siempre.

Smarc
06.01.01
17:53


No te olvides

No te olvides que también es de tango
Cuando juntos desfallezcan con Wagner
Ni que fue en Egipto donde nació la bebida
Que en su boca es mejor que las uvas del Rin.

No te olvides, como fuese que sea tu piel
Que la locura lleva piel blanca y rizos
Y aunque hermosa y fiel jamás avanza
Más allá del tiempo que le lleva asesinar.

No te olvides que en su mente pagana
Las estatuas son las elegidas siempre
Por ser las piedras de un color mentido
Por querer tanto lo cobrizo entre las sábanas.

No te olvides al verlo inmutable en su atalaya
Que en la cintura también lleva encadenado
El candombe de las selvas besadas por el mar
Como un volcán dormido al arrullo de Era.

No te olvides nunca que viene de un lugar
Que ahora es lo que no era por acciones bélicas
Donde el honor y la gloria jamás se dieron cita
Cuando del tronco entero sólo dejaron el corazón.

No te olvides al encender las velas cada noche
Que la violeta es la mayor de todas
Que no hay pequeña ni grande que no lo sepa
Y que siempre es la luz la que hace sombra.

Si estas pequeñas cosas logras no olvidar
Poseerás al fin lo que nadie ha poseído
El beso frugal y el contacto con lo imborrable
Es decir, estar en la mira, y sonreír.

Smarc
17.12.00
14:35


El mujeriego

Era una plaza frente al cine
Lo inhabitual, la cita cumplida
Por encima de la traición
Dos bocas que se buscan sin engaño.

Un mismo colectivo los transportaba
Y en otro, después, volvía él
Con la presa en la memoria
El sabor de lo que tuvo, y que ahora duerme.

Inmoral, sin congoja ni pena
Que no sea quererlo todo, y tan poco
Que cada día sea suficiente
Que cada quien lo sea todo.

Entretanto, buscar otra boca
Otro libro, otro disco, otra noche
Sin decirlo, sin escribirlo
Con el triunfo en los ojos, el triunfo...

Pasión contenida, disciplina pura
Comprobación de lo fácil, de lo humano
Endurecer un músculo, silenciar el corazón
Por el tiempo que sea, sin dolor, sin ánimo.

Robándole horas al tiempo, se consumía
Sin devorarse, tomaba lo que quería
Y después huía, volviendo a la atalaya
Donde no llegaban los reclamos, los reproches.

Después de él, las quejas, en diversas grafías
Y durante, la confusión, el secreto, lo oculto
Hasta la sangre y las lágrimas, toda confesión
Revelación de lo que significa un instante.

Smarc
25.11.00
21:30


El clandestino

Lo buscaban, lo tachaban y lo postergaban
Lo rechazaban, lo llamaban y lo acusaban
Lo absolvían, lo criticaban y lo admiraban
Y él, impenetrable, masticaba sus miedos.

Lo exponían, lo ocultaban y lo examinaban
Lo guardaban, lo ofrecían y lo despreciaban
Lo valoraban, lo exigían y lo soltaban
Y él, solapado, sonreía con las manos.

Lo expulsaban, lo sacrificaban y lo marcaban
Lo forjaban, lo ablandaban y lo partían
Lo unían, lo masticaban y lo tiraban
Y él, enigmático, escudriñaba ajenos labios.

Lo sometían, lo ahogaban y lo anulaban
Lo soñaban, lo querían y lo tocaban
Lo dormían, lo despertaban y lo bañaban
Y él, arcano, ponía un dedo sobre las horas.

Lo publicaban, lo exaltaban y lo archivaban
Lo torturaban, lo hambreaban y lo acariciaban
Lo rozaban, lo atropellaban y lo fulminaban
Y él, hermético, dibujaba signos en la arena.

Lo golpeaban, lo aburrían y lo marchitaban
Lo calmaban, lo envejecían y lo dormían
Lo denunciaban, lo traicionaban y lo evadían
Y él, inescrutable, fijaba los ojos en sus almas.

Lo extendían, lo comprimían y lo deprimían
Lo agotaban, lo abrevaban y lo confundían
Lo exiliaban, lo vendían y lo rescataban
Y él, anónimo, fabricaba nuevos besos.

Lo biografiaban, lo describían y lo estudiaban
Lo esculpían, lo pintaban y lo declamaban
Lo comprendían, lo entendían y lo aceptaban
Y él, jeroglífico, dormía entre los tigres.

Lo ajustaban, lo encajonaban y lo sellaban
Lo ascendían, lo vestían y lo ayudaban
Lo ensillaban, lo guiaban y lo perdían
Y él, velado, sumergía los colores en el mar.

Lo humillaban, lo hundían y lo pisoteaban
Lo levantaban, lo curaban y lo alimentaban
Lo usaban, lo desteñían y lo vulgarizaban
Y él, enrevesado, en un puño sujetaba el destino.

Lo aprisionaban, lo escupían y lo flagelaban
Lo coronaban, lo izaban y lo sepultaban
Lo lloraban, lo extrañaban y lo redescubrían
Y él, cifrado, se dejaba ver entre los limosneros.

Lo ordenaban, lo respetaban y lo leían
Lo excomulgaban, lo perseguían y lo juzgaban
Lo enjuiciaban, lo condenaban y lo quemaban
Y él, oscuro, sostenía el futuro sobre los hombros.

Lo contrataban, lo placían y lo asalariaban
Lo asistían, lo copiaban y lo dejaban
Lo ajusticiaban, lo hablaban y lo envenenaban
Y él, nocturno, bebía el pasado bajo la luna.

Lo tenían, lo sujetaban y lo apretaban
Lo encamaban, lo tomaban y lo devoraban
Lo miraban, lo veían y lo adoraban
Y él, inextricable, conducía la caravana bajo el sol.

Lo reprendían, lo reprochaban y lo cuestionaban
Lo sentían, lo saboreaban y lo fijaban
Lo elegían, lo separaban y lo finalizaban
Y él, el clandestino, buscaba a quien amar.

Smarc
26.11.00
17:07


También él

Las horas medidas, perdidas, gastadas
En el cumplimiento exacto de una ley
Establecida por él, basado en las escrituras
Sin consultas humanas y sin prédicas.

Aquietando siempre el corazón, oculto
Cuando los visitantes golpeaban a su puerta
Y un cosquilleo juvenil le besaba el estómago
Y cerraba los ojos mirando un espejo, y negaba.

Claustro, precio de los ojos sabios y lejanos
Y después el colegiado, las posibles caídas
Esas veces en las que conversaciones tenues
Se convertían en invitaciones duras, insalvables.

Crítica de voces, de murmullos y gestos tontos
Y un tribunal invisible siguiéndolo a todos lados
Obligándolo a una persistencia imaginaria
Presión de castigos intangibles, sus besos guardados.

Horas arduas del día, bajo el sol de octubre
Con el alma puesta en todas las acciones
Y la mente, y el corazón, y todo lo nombrable
Sólo para alcanzar un espacio limpio, suyo.

Cuál habrá de ser el final de tu destino
Lleno de piedras y manantiales solitarios
Si al menos ya en tu imaginación no habita
El ser que habrá de beber de tus hallazgos?

Te atreverías acaso, en el ocaso de tu tiempo
A tomar el riesgo de expresar tu verdad
Ante un auditorio de sólo un par de oídos
Con las manos abiertas y los labios seguros?

Es tu vida, después de todo, y sólo tuya
Comprendo, de pronto, tu falta de espacio
Como sé habrás de saber entender el momento
Cuando apoyo la cabeza contra la pared, y callo.

También a mí me nace el desprecio, y lo cultivo
También desde esta piel se abre el gran rechazo
Y también sigo mis reglas, en mi obnubilación
Me apodero de una formula, y la diluyo en nada.

Confundo, con mis ropas y la unión de mis letras
Y si un perfume guía hacia lo que no es en verdad
Es simplemente un vestigio de adolescencia
Pues sé, que también él ha pensado lo que yo.

Smarc
09.10.00
23:36
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Él

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