Dualidad 101 217


 
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 Laudes

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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: Laudes    Vie Mar 23, 2012 7:24 pm

LAUDES


Unos días más

El frío mordaz se clava en las baldosas,
Aquí, donde la noche es hierva marchita,
Y la sirenas todavía callan su conocer
De cadáveres jóvenes, arrojados al cemento.

Donde todavía está la presión del tiempo,
Señalando el principio del fin,
Es donde late un músculo imperfecto
Necesitado, hambriento, enfermo.

No te acerques todavía, no llegues.
Me encontrarías sin armas,
Sin máscaras y sin pretextos.
Tendría que ser lo que soy.

Dame tiempo, que aprenderé a mentir,
Sólo te pido unos días – estaré entre la gente –
No necesito mucho, unos cuantos saludos,
Un par de citas, y una cena fría.

Entonces podré mirarte, bajando los ojos,
Para que creas que mi pecado es pudor,
Que mi riqueza ha sido bien ganada
Y que mi cama la he arreglado yo.

Detén tu marcha presurosa,
Todavía el cincel tiene tarea,
Demora tu llegada un poco más
Todavía debo aprender de ellos.

Me quedan engaños que repasar,
Y Traiciones que cometer.
Me faltan excesos y abstinencias,
Me falta experiencia de vivir.

Pero si quieres, ven ahora mismo
Encontrarás rosales sin rosas,
Pero no habrá dinero detrás
De las manos de un jardinero ebrio.

Si quieres ven ahora,
Quizá no todo esté en su lugar,
Pero la mano que buscará la tuya,
Será la misma que tendió el lecho.

Si no puedes darme unos días más
Ven ya, con la sonrisa segura
Y el alma abierta
Para ver que aún no te amo.

Decide entre experiencia y pureza,
Que juntas, lo sabes bien, no caminan.
Todavía soy un puro intento
Un renegado de toda imagen.

Mejor no vengas, podría dolerte
Comprobar que no soy para el amor.
Que lo mío es simple pasión:
Brutal, animal, sincera.


Eliet

Si yo pudiese verte capaz de desprenderte
Puede que llegase a lograr una emoción,
Distinta, inusual, atemporal y, sin duda
Fuera de todo lugar, fuera de toda moral.

¿Qué es este cuerpo encajonado,
que en el pasillo húmedo transita?
Es esta tu memoria y los restos de piel,
Es este el momento, donde el tiempo fue.

No más el reproche, la llegada tardía.
Ahora es lo que queda, sin ejemplos,
Los nombres sin direcciones
Las direcciones sin remitentes.

Te escribí, a plena conciencia
De que nunca me leerías,
Y ahora, que ya no escribo,
A quién reprocharé el olvido?

Habías adivinado mi propia consecuencia,
La vida ajena desde los ojos de madre.
Justo la mía, cuando yo te veía niña,
Cuando placentero era someter el orgullo.

Ahora entiendo que jamás cediste,
Que me dejaste ser el bambú oriental,
Mientras yo creía en toda mi lejanía,
En toda la escultura de mi vanidad.

Tu silencio fue parte de mi cruz
Y tu ausencia, hoy, parte de mi muerte.
Ya no estoy vivo, no puedo
Y cuando lo estuve, no lo supe.

Me robaste juventud! grité en silencio,
Alguna vez, acurrucado entre las sombras.
Y me dolieron los límites de tus formas,
El cerrado marco de tus sentimientos.

Pretendí huir, en mi negación a todo,
Supuse salvarme detrás de cada destrucción.
Y fue así que perdí lo que no nombraste:
La posibilidad de eso que llaman plenitud.

De los dos, uno debe ser hallado culpable.
Espero que sea a ti, es mi última carta.
Porque yo, ya no estoy vivo.
Porque cuando lo estuve, no lo supe.

Andrea.
25.07.00
23:20hs.

Reproche del lunes

Llega a mi boca, premeditada
Se desliza por mi garganta, húmeda.
Sin pudor me recorre el cuerpo
Con sapiencia de serpiente.

Sé que mastica mi cansancio
Como el tabaco una anciana,
Allá en Alabama, hace cien años
Cuando criaba negritos.

Nubla mi razón, según parece
Y el trato tácito es matarla
Entre nosotros dos, sin culpables
Y pasar a ser sospechosos.

Es un candombe en el corazón,
Es alma de puta, cuerpo de diosa.
Mi ser entero como una postergación,
Un hálito de definición que no llega.

No entiendo, mi bien, de comas
De esas señales en el papel,
Mas tengo una copa diamantina
Donde guardo un beso infinito.

Me divierto en soledad
Alterando el orden de tu escuelita
Donde cantabas el himno
Y cotidianamente te mentías.

Por eso es este odio liviano, amor
Porque la carne de mis labios sufren
Tanto, que mis ojos son el funeral
De un general muerto en su batalla.

Si uno es de donde viene,
De dónde soy?
El acontecimiento de tu nacer
Se registró en papel, eso importa.

Voy a apagar un rato las estrellas,
Te regalaré la oscuridad, así
No tendrás que mirarme
Así, podrás verme.

Si no quieres, y no deseas
Tampoco importa, basta lo mío,
Donde no hay himnos, señales
Realidades flacas de emoción.

No creo en tu distancia,
No me miento con tu presencia,
Estoy al otro lado de las afirmaciones
No soy, todavía, lo que seré.

En un reglón juego a los tiempos,
Señal de mi poder, que necesitás,
Para afirmar un poco más tu inseguridad,
Ese temor de nena asustada en la lluvia.

Así se busca la protección del macho,
Y así quedás definida, como en la escuela,
Con una lista y tu nombre dentro de ella
Y más tarde, quizá, en una comisaría.

Por supuesto, no se trata de vos,
De tu inexistencia puntual,
Soy yo, el ser de sed quien lamenta
Su condición insaciable.

Andrea
01/08/00
00:24 Hs.

Mañana, en Asunción

Es o fuerza, o fineza, ambas contenidas
Ya en el primer trazo que comienza,
Cada atardecer en Lanzarote, sin el mar
Con un paraíso de sólo arena con piel.

Aquí las cosas suceden a distancia,
Programadas por un muchachito joven
Que de razones no entiende, ni de piedad,
Tan únicamente una tecla, sola, en sí.

Conocerte despacio, a través de una tecla
Insistente, a través de otro, otro alguien,
Sin permitir mucho que el mundo sepa
Para jugar también al secreto, a los nombres.

Es un ejercicio que me corresponde
Hilar no las palabras, sino sus intenciones,
Sin nombrarlas a cada rato, indicándolas
A ver si acaso reposás tu mirada en ellas.

Una tecla en el mar desierto, casi igual
Que el mundo que ves y estudiás,
Como la demora precisa que antecede
A esa entrega privada, la que tarda.

No te negaré, estás, ya estás.
Tenerme es tu oficio,
Pertenecerte es mi transito
Y no lo sabemos, todavía.

Asunción es así, soleada y anciana
Historia cálida pero no dulce,
Un lugar sin recuerdos ni memoria
Que no sean las del más puro deseo, antiguo.

Aquí estuvieron Inglaterra, y otras naciones,
Tejiendo desde Claudio hasta hoy,
Lo que desde una isla pasa a ser corazón,
Punto en un mar, centro en un continente.

Opuestos sencillos de comprender, de lamer
Un poco el naufragio de tus comprensiones
Un poco la desolada siesta de mi sed
Tendríamos que estar en otro lugar, hoy.

Callejas sin rascacielos, callejones de cuchillos
El empedrado sin orden, el asfalto en trozos
Y el olvidado tranvía criando arañas en su seno
Ese que me vio ver la primera vez, ayer.

La noche será siempre cálida y húmeda
Como el músculo que llevo dentro del pecho,
Para que así todo sea más lento y cadencioso,
Como tus formas, las cortinas de tus ansias.

Sé, sin certezas, de una montaña cruel
Pila de cuerpos sin vida, sin sentido
Y entiendo así, con fe, el valor callado
De masticar raíces para ser un árbol.

Es alejarme mucho, a cada rato
Para que no puedan alcanzarte,
Cuando me tengas aún más,
En aquella palabra de puñal: mañana.

Andrea
08.08.00
00:32hs.


Una mañana cualquiera

Fuera de tu cuerpo la Cábala me atrapa,
En el laberinto eterno de sus dominios,
Donde para entrar dejo mi persona,
Esa parte de mi historia que sin ti no existe.

Haber estado ahí, sin que me permitas llegar
Negarme no el intento, sino la realización
De una mano sobre la otra, una mejilla tibia
Pequeñas humanidades que me salvan el día.

Y eso que yo me había negado a mostrarte
El mundo sin sol, los retornos, los finales,
Para que jamás te doliera lo que a mí
Para que no pudieras ver lo que mis ojos.

Sé, ahora, que el precio es este, y confieso
Que ingenuamente no lo había esperado,
Que confié en la ternura de la ignorancia,
En la calidez de un corazón no atormentado.

Sólo un tigre comprende a otro tigre,
Pero, pobre de ti, ya no busco comprensión,
Justo ahora, a la altura de mi edad,
Cuando no te pediría jamás entendimiento.

Una pequeña burla más de la vida,
Mostrarme así, con cierto anhelo lejano
Queriendo dar, dispuesto a recibir,
Sin la distancia de los momentos exactos

Y aún así, comprender, que no se pudo
Que para que sea deberías haber sabido
Atendido, sentido, las cosas que ocurren
De este lado del puente sobre el fango.

Habiendo pecado por pedir el imposible,
Cambié mis rumbos, con resabia viril
Y volviéndome pétalo bello y resignado
Me entregué al destino del rocío y el sereno.

Pero no hay agua fresca en mi existencia
Pues desde ti se tendió la distancia,
Una mañana cualquiera, la de hoy, ayer
Cuando el logro de un instante me movía.

Que sepan los dioses y los mortales
Que al conocerte quise ser simple
Que no te ofrecí ni dolor ni extremos
Que no pedí a tu alma oscuras pasiones

Que sepan todos que tuve un nombre
Para que el llamarme te sea sencillo
Y que vestí el ropaje tradicional
Para que en la distancia puedas verme.

Pero fue en vano, y fue en el tiempo
Llegué sin armaduras, con querencia
Y al encontrarme contigo no sabía
Que no me esperabas, que no me querías.

Andrea.
09.08.00
23:49hs.

Una siesta, en ayer

Atreverse un poco, entre las cuerdas de acero de un chelo
Y que te sangren los dedos, azules, encallecidos
Hasta encontrar la nota perfecta, ajustadas a tus oídos
Con el pecho puesto en el cuerpo de madera, generoso.

Lo demás es escuchar, y no me asusta, y no le tengo miedo
Y la estructura de interpretar tampoco es sabia, del todo.
Así es rayar un papel, soñar una realidad pretérita
El imposible anidado entre las cejas, y en el corazón.

Tengo la culpa de mi sensibilidad, lo admito
Soy responsable de todo el afecto que he acumulado
Y negado, y postergado, y disimulado hasta la risa
Para que nadie venga jamás a mostrarme lo que soy.

Y sin embargo siento, todavía, con mis pies en la tierra
Una fidelidad que es un camino, y que es una fuerza
Que hace, que a pesar de las nieves en mis entrañas
Imagine un algo táctil, a una hora, en un cuello cálido.

Porque hoy, como aquella noche, me di la razón
Cuando el anciano de segunda edad, en la siesta,
Me lloró su renuncia a ese mundo en donde vivo
Al que él renunció por un par de billetes y una dirección.

No me dolió su dolor, me dolió acertar aquella vez,
Y entendí, una vez más, que saber es juzgar con acierto
Tanto el momento, el lugar y esa persona que espera
Lo sepa o no, el momento que es posible crear.

No voy a dormir temprano, nunca, lo decidí atrás
Y voy a levantarme tarde, y también temprano,
Y pase lo que pase en el mundo no voy a cambiar
Soy una roca, formada de polvo, con carne dentro del pecho.

Lo siento, lo siento, lo siento, mil veces
Pero si tuya fue una elección, mi privilegio es el mismo,
Aceptar una sed que no se acaba, y rasga
Y estar así, con el alma en pena sin jamás demostrarlo.

Pero más allá de estos pocos años, te diré, mansamente
Que me importaron tus cartas, las que no enviaste
Y que no dije nada, cuando otro hubiese reclamado
Y que atendí el reclamo, sabiéndolo injusto.

Qué me queda? Acaso sólo esta docta vanidad
De poder estar sin nadie, de saber de dependencia ajena
Y poder no ceder ante la pueril necesidad emocional
De quien no pueda crear un beso en horas sin convención?

No hay nadie, y hoy me dieron la razón, un par de veces
No hay nadie, dije, cuando me la negaron
Y también esto lo dije, que estando arriba, o abajo,
Somos únicos, solos, entregados a nadie, y entonces...

Seguiré, y si al final me equivoco, seré yo quien lo haga
No un libro, ni una recomendación, ni un comité
Seré yo, infinitamente yo, hasta que me muera
Y mis tripas se conviertan en invernadero de grises larvas.

También, lo acepto, puede que termine yo llorando
La confesión de lo que no fui y quise ser,
Pero no será la primera vez, cuando nada pueda hacer
Ya lo hice, ya lo hago, ya lo vengo haciendo, sin nadie.

Juego conmigo, y nadie más cruel, nadie más preciso,
Porque si veinte años puedo estar pidiendo que vengas,
Sé ahora, por ejemplo, que luego pediré que te quedes
Y esto no es mañana, ni pasado, donde habrán más palabras.

Tan solo tengo deseos, y estoy llorando
Por que sé, desde mis limitaciones
Y entre mis aciertos
Que el deseo es todo, y no me basta.

Por favor, bésame, como imagino, dame olvido
Tócame despacio, como anhelo, sin piedad.
Mira, soy el mismo, inalcanzable
Con el terror de quererte.

Andrea
26.08.00
00:22

Entretanto sueña

No es apego al llanto, ni cariño al látigo
Es simple confesión de un espacio sordo
La historia de ciertos minutos que guardo
Bajo llave, en un arcón, entre mis huesos.

No me queda ya el consuelo de poder
A ciertas horas por nadie recomendable
Acudir a cierto aturdimiento de sin razón
Apoyando el rostro en un pecho desconocido.

Me queda la nada entre las manos
Como punto de partida de lo que fue,
Y un hilo de voz que se oculta
Huyendo de mí para no saberme.

Es cierto, mis actos mienten, por abundantes,
Pero, acaso no es más que el rito puntual
En donde puedo sentir que el mundo cita
El fragmento de vida en donde hallé tu herida?

Siento así, en la memoria, el instante previo
Casi eterno, en el que con tus manos
Velas mis ojos desde el olor de tu piel
Sugiriendo una muerte, la de los dos.

Quizá por todo esto que casi digo
No vaya nunca a reconocer
Que antes de la prisa el tiempo ya pasó
Dejando una potencia inerte, flecha sin blanco.

Desconociendo, lo sé muy bien, naceré
A un nuevo día, concebido en oscuridad
Para así poder hacer desde mí, no la ruta
Sino el destino final de tu alma preciosa.

Ganaré hoy, y mañana, antes y después,
Lo haré en la renuncia, y más en la entrega
Y seré capaz de sentir y saber que no basta
Aunque sea que pudiera parecer suficiente.

Esto y más, lo haré, y más imaginaré
Y será sólo el principio, o sólo el final
Desde todo cariño y toda necesidad
Hasta toda imagen y todo éxtasis.

Para poder intentar encerrarte en un puño
Sabiendo que jamás podré hacerlo
Pero al menos intentarlo, por que sé
Que es la única forma de que te fijes en mí.

Lo quieres todo, y yo sólo te quiero a ti
Aunque digamos lo contrario, en silencio.
Y duele, y aún así es bello
Porque no tenemos otra forma, ni otro modo.

Disculpa, esto de no hablarte
De no escribirte, de no mostrarte nunca
Todo el precio, lo que llaman real
Intuyo que no será necesario, lo sabrás.

No hay certeza, pero quizá sea este el camino
Para poder llegar a decir lo que nunca dije
Eso que al verte me aquieta la vida
Y me la devuelve con más fuerza.

Descansa, y entre tanto sueña y piensa
Que no estoy y no soy, para tejer despacio
La certeza de que estoy en camino
Desde la raíz misma de todo imposible.

Andrea
14.09.00
00:08

Creencia de que soy, lo que no soy

Llamas, con gente que habla detrás
Me llamas, con imposibilidad de oír
Y así el puente se sostiene en sí
Pero queda sucio, con la roña de tu historia.

El asco, entonces, como segunda piel
Una lista precisa de todas las imprecisiones
Allí donde todo fue carencia de lo exacto
Y abundancia de lo que no tuvo nombre.

Conservo aún, aunque solo por una simple
Negación, el tiempo que músculos atrofia
La carta de venganza, pequeña recompensa
De saber que crees, porque no tienes remedio.

Sé que confías en los simples y frágiles hilos
De sucesos ocurridos, de vidas ya pasadas
Incapaz de dar el salto que esperamos juntos
Por palabras desde ti, por sangre desde mí.

Siento en mí el poder de la impotencia
Y desde ella esquivo el golpe real
Para poder girar y entreverte de espaldas
Con el puñal en mano, y el veneno en tu copa.

No habrá tristeza, tengo el corazón quemado
Y no habrá culpas, así habrás de salvarte
Pero, en este mundo, de tus horas y tus viajes
En la abertura de tu boca el polvo yacerá.

Y será por mí, por mi cuerpo y mi mente
Enajenados y reconciliados en la crueldad
De emprender la tarea de odiarte, de verdad
Por la impertinencia de rozar lo que soy.

Quiero que no existas, nunca
Y si para ello borrar el mundo es necesario
Quiero borrarlo una y otra vez
Y estar solo, por el resto del pasado.

Tengo este deseo, qué haré con él?
Decírtelo entre las miradas de otras gentes?
Mostrártelo mientras firmas papeles vanos?
Callármelo y sangrarlo hasta beber mi nada?

No hay preguntas que pueda hacerte
No estarías, y si estuvieses no habría más
Que una caricia tenue, bañada por completo
De un creencia de que soy, lo que no soy.


Ya lo dije, por palabras no habré de cambiarte
Se me dijo, no habré de dar contigo
Y ambos sabemos que no debo renunciar
Tu y yo dependemos.

Espérame, siempre, por favor
Creo comprender, en este ahora
Que la inocencia y la grandeza
Está en construir el puente, y cruzarlo.

Andrea
21.09.00
00:00

El nudo

La tarde se vaciaba de todo color
Livianamente caía en aquel anhelo
Borroso, nunca dicho y tan sentido
De no más ceder a la desesperación.

Llegar a un día, sin humo, sin el sin
Y habitar ahí al menos un instante
Respirar profundo con ojos cerrados
Y en los labios sentir la misma vida.

Este nudo anidado en mi garganta
Es toda la ofrenda que llevo encima
Con la altiva humildad del mendigo
Y las manos ciertas de toda soledad.

Son reglas mías, todas crueles, duras
Sostenidas en la pocas veces probada
Certeza de que espacio requiere todo
Lo que habrá de llenar este pecho solo.

Sé que es una ola, y que será pretérito
Alguna vez, cuando la bellas águilas
Silenciosas y satisfechas, decidan ya
Detener el vuelo y sostener la montaña.

Pero ahora, este ahora que pasa
A metros del suelo, con las baldosas
Todavía calientes del sol de septiembre
Tengo la quietud del que ha sido robado.

Las ilusiones fueron mías, siempre
Y a mí me he mentido, para tenerte
Para creer por algunos días memorables
En algo que fuera mío, sólo mío.

A quién le habré de cantar esta pena?
Quién podrá apiadarse, o asombrarse
Si desde el principio fui yo, sin inocencia
El que movió las estrellas y aquietó la tierra

Para que el cielo mismo se vea mejor
De lo que hasta antes de fijarme en ti podía
Sabiendo que el deslumbre no duraría
Que al final de la jornada, ayer, anoche,
Qué importa

Habrías de volver, a tu suelo amado
A los años ciertos de verdades tontas
Para negarme, sin usar palabras o gestos
La duración de mi instante anhelado?

Duele menos, al ser consecuente
Pero queda el aroma preciso, inconfundible
Que puse en la memoria de tu ser
Haciéndolo único y distinto

Para convertirlo así en una espina de acero
Y llevarla dentro de la piel, sin atrocidad
Pero con la constancia decidida aquí
En el corazón, al que le falla el olvido.

Ahora es respirar, con el hombro cansado
Sosteniendo como pueda la frente
Y mover mi coraza entre las horas
Convenciéndome de que no llevo heridas.

Así sobrevivo, y seguiré sobreviviendo
Hasta aprender, quizá en un incierto futuro
A escucharle a mis ojos cuando brillando
Y en el principio me dicen: no la mires.

Juraré que no me importa, finalmente
Y aunque he sido derrotado, esta vez
Otra vez no he perdido, porque tengo
El oro del príncipe, el fuego del intento.

Se acerca la noche, la madre de mis sueños
Mi compañía de siempre, mi consuelo
Llega y me señala el nudo, duele?, pregunta
No es nada, digo, cerrando los ojos.

Andrea
29.09.00
20:24

La siesta

Al verte, siento.

Un hilo de sudor se atrinchera en mi frente
Todos mis músculos en tensión, todos
Al tenerte ahí, tendida en mi lecho
Esculpiendo segura la piedra de mi memoria.

Se gesta el grito, desde el primer momento
Y se contiene y crece, mientras me acerco
Y el aroma de tu cuerpo, de tus partes
Me envuelve y me ciega, y me exalta todo.

Turbulenta fuerza me anima, me domina
Cuando voy rozándote, adivinándote
Con mis labios de anhelo y mis manos sabias
Explorando mis tierras, sin alforjas y sin tiempo.

Solo al fin, con tu cuerpo ofrecido en un clamor
Sin otro motivo que dar curso a esta siesta tórrida
Donde la ciudad se adormece entre el cemento
Con sus gentes aprisionadas como ratas drogadas.

Aquí adentro, con mi pura lujuria, fuera de miradas
Nuestro mutuo escándalo, el pecado del mundo
Aquí, carne mía, donde daré la vida a cada paso
Con tal de escuchar un gemido que me de aliento.

Habrás de beber de mí, hasta saciarte impúdica
Luego que coma de ti, hasta que me duela el alma
Y haga mío todo el arrepentimiento posible
Y pida perdón, y entonces, vuelva a pensarte.

No es fácil estar aquí, en el punto previo
Todavía hilando o tratando de hilar
Grafías que habrán de condenarnos aún más
Pues los vestigios son más fuertes que los hechos.

Pero es duro, y es cierto, y es pleno
Mi criatura elegida, la más dulce de mi historia
Como aquellas noches de gritos y borrachos
Peleas pobres, mejillas baratas cortadas y olvidadas.

Por eso transito un poco el antes, para tenerte más
Y negarme así toda posibilidad de olvido
Sin traerte de este lado nunca, fingirlo mentidamente
Dejar una huella un poco antes que mi mirada.

Forma, imprecisa pero perfecta del abandono
Postergación que lleva al punto exacto
En donde habremos de negarlo todo, condición
Primera, para lograr la entrega, la piel justa.

Después volverás al mundo, mucho después
Cuando el sueño me visite y puedas con tacto
Salirte de mis brazos, sonriendo benévola
Con el triunfo en tus ojos, tu victoria real.

Y estará la calle, un poco más poblada
Y al verla sonreirás, otra vez, una vez
Al pueblecito de hombres frágiles, preocupados
Por los derechos humanos de las ranas.

Andrea
01.10.00
15:00

Llovía

El sol te mostraba el día, y mirabas
La gente en su respiración, el tránsito
Llenando las plazas y las calles
Para el bien de tu sonrisa, mueca exacta.

Latía el ímpetu en cada paso que dabas
Y por entre los pliegos de tu falda
Dejabas escapar tu olor de hembra
Confundido con el del algodón de tus bragas.

Y era todo, porque sabías que yo huía
Que a mí me perseguían y yo triunfaba
Y que luego del escape llegaría a ti
Con ganas de tenerte y hacerte arcilla.

Pero para mí llovía todo el tiempo
Llovía en los zaguanes de ancianos olvidados
Donde la carencia era de hijos y no de padres
Y la humedad trepaba y formaba otra lluvia.

Y llovía en los casamientos, de ricos y pobres
Y la torta se echaba a perder, y los vestidos
Y llovía en las sonrisas disimuladas, toda agua
Mezclando las lágrimas, ese temor confirmado.

Llovía en todos los prostíbulos, sin permiso
Y no se podía hacer el amor, aún pagando
Los colchones acuosos se volvían duros
Y el aroma de hacía el de casa, de la que se huía.

Llovía en los velorios, sobre las velas blancas
Y la viuda olvidaba al marido, paraba el llanto
Preocupada, junto a la cuñada iba por más vino
Para hacer pasar el tiempo, un tiempo de lluvia.

Llovía en los cementerios, los viejos y los nuevos
Y el agua rompía los putrefactos maderos
Haciendo de canal sin venas por el cual
Huesos desconocidos se daban besos subterráneos.

Llovía en las guarderías sobre todos los niños
Y las maestras daban el calor y el abrigo
Mientras pensaban con decidida insistencia
En las veces que copularon esa semana.

Llovía en los bares y en todas las posadas
Donde las paredes no alcanzaban para nada
Ni los guardias, ni las cajas registradoras
Ni las sábanas, ni los leños, no alcanzaba nada.

Llovía en la ciudad, inundando las alcantarillas
De donde emergían ahogadas ratas distendidas
Como capitanes improvisados pero decididos,
De ropas pobres, de barcos rotos, de fe en el vacío.

Llovía en el campo, desarraigando toda semilla
La promesa de alimento flotando sobre el fango
Ante la impotencia de hierro de todos los capataces
Mojados en sus galpones, entre garrapatas suicidas.

Llovía en la tierra, en toda la tierra, sobre los hombres
Que buscaban consuelo en aterradas mujeres histéricas
Que buscaban abrigo en los celulares de sus hombres
Pero lo celulares no funcionaban, llovían por dentro.

Llovía en el cielo, y la puerta había quedado atascada
Los mártires confundidos con los pecadores, agolpados
Todos, comunión horrible, auditorio esquizofrénico
Para una lira húmeda, y un ángel de dedos entumecidos.

Llovía en el infierno, sobre los ángeles de rodillas rotas
Pero nadie escapaba, fijos en un temor de consecuencia
Inmóviles en el terror de un castigo cada vez peor
Incapaces ya de distinguir una cosa de otra, en la lluvia.

Llovía en el purgatorio, por entre los corazones confusos
Y el agua en canal sin venas, otra vez, siempre otra vez
Se hacía un único mar que absorbía y unía lo imaginado
Volviéndolo todo temor primero, y luego decepción.

*--

El sol te quemaba hasta el aliento, ardía en tu piel oculta
Un hilo de sudor se dibujaba bajo tus ricos senos
Contraía tus pupilas y te hacía más carne, más deseo
Y para mí llovía, mi amor, llovía todo el tiempo.

Andrea
10.10.00
00:35

Entre los dos

Cómo poner en tu mente, que mi ruta
No es la conquista de tu cuerpo
Que mi norte no es tomar lo ajeno
Y a cambio de mucho olvidarlo?

Un cigarrillo es una no explicación
Una jarra de cerveza enfriada en el Nilo
Una copa de coñac entibiada por una vela
Un vaso de agua de un río virgen, el tuyo.

Allá en la infancia me decían: todos iguales
Y lo creía cuando me convenía, más nunca
Pero hoy me cuesta crecidamente seguir así
Sobre todo cuando te miro y en ti no me veo.

No te quiero igual a mí, todo lo contrario
Te quiero diferente, para tener el derecho
De odiarte, de reclamarte, de exigirte
Cualquier cosa, a cualquier hora, cuando quiera.

Y si lo opuesto habrá de doler, y mucho sangrará,
Lo pago, las monedas me sobran, yo las creo.
Respirar, y aspirar, y en los labios tener pronto
El nombre de quien busco, tal es la riqueza cierta.

Semejante a mí, perdería la ansiedad del alumno
La pasión del maestro, la intensidad de los dos.
Y qué nos quedaría entonces sino olvidar el mundo
Fundirnos en poético abrazo, con el mañana, mañana?

No, me opongo, y tenaz resistencia es mi piel si quiero.
No quiero olvidar nada, ni simplificar lo imposible,
No quiero ni renuncia ni posesión en términos simples
No quiero, porque no puedo, no puedo, porque no quiero.

Concédeme el error, mi enorme capacidad de reclamo
Para sentirme grande cuando callo una ofensa, inventada
Para sentirme pequeño en el calor de tu piel, ahora mía
Para ser yo, a través de ti, y entonces, agradecer la vida.

Ven aquí, en este punto completamente confuso
Y luchemos a ver quien termina destrozando a quien
Dame, por una vez, posesión de una sola certeza
La de que no habré de preocuparme por ti.

Dame la promesa de que me dejarás luchar como sé
Y que si venzo en tus ojos brillará el orgullo
Y de que si caigo derrocharás ansias de compartir
Conmigo, como yo, tan sólo esto, un segundo

Entre los dos.

Andrea
11.10.00
00.17

Difícil

No es parte de mí, es solo una forma de ser
Cuando cruza el aire un sonido Stereo
Que dice “y aunque pareciera que el invierno
No tiene final, y aprieta el alma...”

Algo se resquebraja, y casi sale a flote el animal
Pero queda preso, dando vueltas en su jaula mental
Y el prisionero no es capaz de llamarte, buscarte
Queda agazapado, con los ojos atentos, latiendo.

Todo sea por la prudencia, incluso la nada
Con las manos demasiado limpias, y la historia
Turbia, llena de tempestades, del único beso que nos dimos
Desde una boca que no me pertenecía, que no sabía quería.

Cómo ahora dibujarte en un trozo de papel los años?
Será de nuevo la sentencia eterna, la renuncia cotidiana?
O debo, una vez más, cruzar por mí mismo la frontera
Para evitar el temor de esperar una invitación que no llegará?

No hay otro sueño en todo gran conquistador, que no sea
El de lograr tantos triunfos, variados en calidad y cantidad
Que nadie pueda negarlo, que nadie pueda dejar de admirar
Y así, poder aguardar con ansias, la llegada de quien lo conquiste.

Es cierto, posiblemente cierto, que para amar hay que amarse
Mas entonces, habrá que reconocer que para admirarse, un poco
Es preciso saber admirar mucho, para dar con la vía victoriosa
Que conduce a sólo a la posibilidad de un fracaso dulce, ajeno.


Supiste, que no sabías, y al hacerlo me impusiste el alto
Y quedé en tus manos, como un puñal de ónix en las manos de un niño
Arcilla letal tocada al infinito pero inmoldeable hasta este tiempo
En el cual, tú, apareces con el talento en las manos, y me rozas el pecho.

Siempre supe qué pensar, y cuando no, me entregué a sentir
Ahora no sé qué sentir, y no puedo entregarme a pensar
Me absorbe la visión de tu cuerpo, del jade caliente de tu piel
Hasta no saber si fue en tu espalda, o en mis manos, donde más habitó el calor.

Me arreglo el pelo, enciendo un cigarrillo, la máscara mía, la noche
Para no confesar, ni señalar, que no he sido construido para nadie
Sino quizá, para construir cosas, gentes, universos enteros, para mí,
Y olvidar un poco mi odio al mundo, y el intento de llegar a su antónimo.

Andrea
14.10.00
22:23

Dos

Era noche, la hoguera, leños de pino, y una rama de terebinto
Más atrás los guardias, a veinte kilómetros de Constantinopla
Ambos rostros, iluminados por el fuego, se hacían más bellos
Cuando un par de frases, a veces, reemplazaba al silencio

Dos hombres duros, dos niños seguros, dos almas sin disputa
El uno venía de lejos, el otro de aún más lejos - no había distancia
Momentos en los que basta, la historia del hierro, el oro preciso
Y el ojo recorriendo las cicatrices del otro, adivinando el origen.

También dos esclavas, cada una más bella - no había comparación
Escanciando en las copas de oro lo que un tiempo se llamó sangre
Admiraban, mientras servían la propia vida bajo el manto del acero
El extenuante placer, de ser, de estar, en un momento exacto, escrito.

---

Es común que a los ancianos nos guste hablar de muchas cosas
Máxime si hemos viajado mucho, y vivido muchas aventuras
Por eso no ha de extrañarte, finalmente, que prefiera callar
Ahora que también soy joven y tengo todo tu cuerpo por delante.

Mi pretensión es, como toda pretensión, vana, pero también pura
Busco contarte cosas, sin hablar, como los mejores amantes
Y no se da, no porque no podamos, o no lo deseemos intensamente
Es solo que nuestros cuerpos se interponen, y no queremos, interrumpirlos.

Mejor así, que nuestras ojeras publiquen nuestra cópula clandestina
Que el apetito nos haga buscar comida a una hora y en un lugar
Cuando y donde no habíamos ni imaginado buscaríamos algo que comer
Tropezando con gestos, con palabras, y aún así seguir, directamente.

A lo mejor mañana, o pasado, a unos días de haber partido
Mis ojos se tiñan un poco de rojo, ya por el vino, ya por un libro
Mientras tanto, este mientras tanto, hay dos águilas, dos cuerpos
No se puede extrañar, está negado, nos tenemos, y habiendo - no hay mañana.

A lo mejor en dos días, encendida la hoguera, alguien se presente, con obsequios
Y deba, a pesar mío, ofrecerle hospitalidad, cena, y oídos atentos
Si esto ocurre, sólo espero, que sea alguien como yo, anciano, viajero
Para poder contarle, sin hablar, que tengo un alguien, un alguien como tu.

Andrea
14.10.00
23:00

Tres horas

Tengo tres horas, para sentirme bien y descansar
Dos variables bajo el ala oscura de la condición de tiempo
Gruta lejana, viaje en ascenso con el juramento de volver
Y así ya se te gasta la emoción, antes de ir, en la partida.

Subir sin llegar a la cima, y estacionarse en un hueco
Como el que forma las manos buscando contener el agua
Que cae, reposa un instante y se escurre movediza
Hasta el suelo, hasta el mar, dejándote el recuerdo de un mohín.

Es rápido, y muy lento, cuando sabés que tenés todo el tiempo
Porque alguna vez lo has perdido, y entonces comprendiste
Que no tiene caso exigirse demasiado, si no habrá premio
Consuelo, soborno, de aflojar un poco el cinturón, y no ser.

Un hilo de palabras, bien derechas y alineadas
Conducen, sin quererlo yo, sin quererlo ellas
Un sendero de escalas extrañas, jamás pulidas, ni recorridas
Pero pensadas y deseadas, desde alguien que no soy yo, ni ellas.

Buscaría yo una explicación? Tengo toda una biblioteca de ellas
Soy más preciso, la verdad, y orgulloso, claro, porque sé
Por ejemplo, que hoy cuando almorzabas, entre el pan y el cuchillo
Rozaste sin querer, en tu mente, mi nombre, por eso, aquí estoy.

Todo lo que tuvo que ser tu vida, y la mía
Para que sin saberlo vos, y sin quererlo yo
Converjamos en un deseo de rotonda calurosa
Donde ha llovido y ha sido noche, y aguarda, estando.

Fruto, resultado, consecuencia, narración, predicado
Principio, separación, rotura, sangre, finalidad
Volver, desear volver, estar, tener que estar
Y en medio de todo, las palabras, para extrañarte más.

Y esta certeza que me rompe los labios
Y me llena los ojos de un líquido salado
Al tiempo que sonrío y abro el portón, el solitario potrero
Nadie llega en vida, y vivir es tratar de llegar, río, otra vez.

Una vez más, el espectáculo de tu espalda desnuda
Mil veces más, un millón de veces, en mi memoria
Mi cuerpo caliente, por tu imagen, que fue mi cuerpo
Bajo la lluvia, bajo un techo, con el abismo como colchón.

Andrea
15.10.00
14:27
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Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: Segunda parte   Vie Mar 23, 2012 7:30 pm

Estar

Interactúa, te hará bien aprender un poco el oficio de actor
De todos modos has representado ya demasiados papeles
Y la crítica, puesto que vives como vives, ha sido buena
Ya con tu depresión a cuestas, ya con tu entusiasmo salva vidas.

Odio las imágenes – por eso tantas veces me odio todo el tiempo
Y, sin embargo, hay que aceptar que cruzada la hora precisa
Y comprendiendo entonces la cercanía de estos sentimientos
Así como la prisión hace que más brille el prado, así el amor, sincero.

Qué hacerle a cierta incomprensión, a ese “el calor dilata los cuerpos”
Sin caer en los ocultos secretos, conocidos y divulgados por todos
Como quien se abandona a una madriguera tibia, con la nieve afuera
Con el bienestar presente y la insatisfacción asomando en la retina?

Los caballos corren porque quieren, no porque los obligan
No puede ser que haya gente que muera sin saberlo, comprenderlo
Pero ocurre, existe, es tangible y registrable, como tu sueldo
Como el niño que acusa al chita de cazar una gacela joven.

Ternura para la inocencia, asco para la estupidez
Y en el escaso margen de ambas situaciones
Levantar un palacio, con un lecho inaccesible a nadie
Y ahí tomarte, en un instante, sin olvido, pero no sabiendo.

“Barquero que transportas las sombras, espera! ”

Disculpa, no soy de aquí, no leo los protocolos
Estoy por ahí, por si me esperes.

Andrea
16.10.00
23:54

El otoño del melómano

En la ciudad, bajo el techo que no filtra gotas de agua
Y entre paredes que no dejan salir los sonidos combinados
Siempre hay un melómano que busca el silencio ideal
En la noche exacta, que a veces le cede la rutina.

Y entonces, cuando ya todos duermen, y seguro se cree
En su atalaya de distanciamiento social, se torce la aguja
Y todo coincide con alguna fecha – que él las odia – histórica
Para alguien, quién sabe qué, y así, suenan las bombas, histéricas.

No es decepción, pues todo melómano también lee
Y por esto comprende que los espacios justos son escasos
Que cuando uno falla, es porque otro mejor se está gestando
Al menos eso cree, y eso lo mantiene, porque ya lo ha vivido.

De todos modos, tal como la venganza, la sabiduría es lenta
Y esta dice, tal como aquella, que el trago no se apura
Cuando es denso por el sabor que implica, tiempo, esta vez benévolo
Como hojas solas, de la rama al suelo, a la vista de nadie, verdadero otoño.

No tocar lo que no se puede aprisionar, tal a veces mi ley
Para no dejar que toquen nada de lo que puedo aprisionar
Haciendo así real la sentencia no dicha pero siempre real
De que vivir es un riesgo, cuando vivo es un anhelo, que nombre tiene.

Es extraño, o normal, no estoy del otro lado del estrado
Pero en verdad que conozco tapices tan hermosos, imposibles a veces
Y conozco también tu cuerpo, y no es el calor, ni tampoco las fechas
De construcción y fabricación, lucha de mi memoria, de mis gustos...

Y jardines, de tantos lugares, palacios y selvas, en verano y primavera
Y el tuyo, siempre el mismo, a todas horas, todos estos años
Junto con las bibliotecas más famosas, repletas de almas que todavía laten
Y la tuya, de volúmenes infinitos, entre tus labios, tus sueños y tus ojos.

Conjurar sin ninguna prisa, a través del nexo del primer verso
Con el último, el que se desconoce, un hallazgo, una coincidencia
Ese encuentro imposible entre el poeta que te cante y tus oídos despiertos
Desde aquí, hoy, diez y ocho de octubre de un año mentido, como todos.

Es un tren, y es estar adentro, mientras los turistas caminan apuradamente
Barandas de hierro, metros, protección del césped, cosas de los hombres
Mirándote, mirando, hallando en cada mirada una espera, una postergación
Hasta que te sorprenda el cansancio, con una mejilla en mi hombro, tus labios entreabiertos.

Andrea
18.10.00
00:23

El inocente pecado de la trasgresión

Como llegar a más si sigues en lo mismo?
Si llegar implica un camino, acaso no es todo tan claro?
Sin dormir no es posible despertar, coincidimos?
Entonces, a qué despreciar parte del mismo todo?

Gran sueño del Gran Rey, pura voluntad
Todas las mujeres en una
Todos los hombres en uno
Un punto, donde se cierra el circulo
Y nace la espiral.

Te llamo desde siglos, eso que llamas Historia
Te huyo desde mi propia historia, la de los años
Te rechazo desde la tuya, esos nombres que llevas en una agenda
Y eso es todo, para abrir la puerta, y cerrarla... del otro lado.

Tiempo, lo que tardarás en olvidar lo que quieres recordar
Te imaginas, por un momento, que todos los desiertos del mundo
Fuesen uno solo, y que en este único infierno, paraíso, de arena y Helios
Se teja la ruta por la que Faetón cruce en el carro y vea tan solo tu cuerpo?

Vos no sabés, tú no sabes, vos no sabéis lo que es morir de sed
No porque no quieras, no porque no lo desees, no por nada
Todo esto es sencillamente porque seré yo quién se ahogue y muera
Para poder así, apenas, llegar a percibir un solo perfume, tu imagen.

Mil hierros, diez mil traiciones, suicidarme, cadalso, guillotina
Sencillez de un estado a otro, de un mundo a otro, todo igual en mi retina
Y a pesar de todo, el ancla de tu piel, lo odioso y amoroso de tu realidad
Ofrecerme así, a mí mismo, víctima y verdugo, conciencia de ti, puro mar.

Imposible ser feliz así, e imposible desear la felicidad
Puesto que así, en la desesperación de tus caderas a mí negadas
Me toca la oportunidad, tan solo la oportunidad, de un roce frugal
Y después la nada, el resto de los días, y desearlo... no sabes.

Saberte fuego, halcón sin alma, y decidir no creer en nada
O confesar públicamente la fe en los discursos, da igual
Seré yo quien muera, serás tú quien alguien memore
Entre ambos, algo que guardo, lo que no habita mientras duermes.

La vida es así, la mía, desaforadamente
Cuando caigo en la cuenta, luego de todos los ritos posibles
Al borde de todos los acantilados del mundo, y todos los fondos
Que no es nada, sino solo el principio del principio.

Andrea
19.10.00
23:54

A ver vos

Se tiñen el pelo de rojo, es notable, para algunos
O hacen cuadros, llenos de números, que mienten
Inventan la rueda todos los días, y se la creen
Y aquí yo, que dejo la puerta entreabierta para nadie.

La castidad de un disco todavía arropado en su envoltura
Una botella agazapada en la nevera, la presión del corcho
El apretujamiento de blancos cilindros que serán colilla
Y allí vos, con las puertas cerradas, y el corazón abierto.

Te das cuenta cómo se tejen los antónimos que no lo son?
A veces creo que soy yo, y entonces rechazo toda vanidad
Me digo que son otras cosas, las lecturas que no compartimos
Para evitar en lo posible, todo estallido de cualquier necesidad.

Cae el ritmo, lo sé muy bien, adiós a toda musicalidad, la tuya
Yo me invento otros pentagramas, con otras claves, de lunas
Y si de por ahí me faltan peldaños, salto al vacío sin temor
No será peor que el día que pasé, contigo cerca, pero sin saberte.

Qué me voy a hacer, si lo tuyo no tiene remedio?
Te hablo para quejarme, por eso te escribo públicamente
Yo que domino el arte de gritar que me importa lo que no
Para que nadie llegue jamás a las piedritas que sí me gustan.

Qué me importa si no entendés, finalmente, si sé que lo hiciste
Acaso no sé, no sabemos, no lo saben todos, que allá en la memoria
Habita el momento exacto en el que el mármol se quebró impreciso
Y fue tan necesario disimularlo, hacerlo pasar, para llegar a este ahora.

Aquí, en silencio, no me engaño nunca, digo la verdad, en la noche
Y mañana me callo, diciendo otras cosas, las que todos se derriten por oír
Transeúntes baratos, incomprensores por naturaleza, contradictoriamente
Pero humanos, hermanos, como vos, como él, ustedes, los falsos tuertos.

Cumbia o tango, siempre en verano, sudor entre las bragas
New Age, la era de Acuario y las lecciones de yoga
La oración cotidiana bajo el vidrio del escritorio, la que no se lee jamás
Vení aquí, contáme cómo estuvo el bautismo, los caramelos por el suelo.

Parece que las monedas existen, ya sabés, dos lados, dos caras
Todas con el vientre abultado de fetos que son Julio, que son Wagner
Todas con y sin enema como antesala emocional de Louis, de West
Aquí, en el bolsillo, tintineo bajo el golpe de mi mano, las cosas de ustedes.

Y qué querés entonces en este panorama de riqueza abrumadora
Dos lados mi amor, el odio triste y mundano de los muertos
El amor cotidiano y aprendido por los vivos que no te hacen caso
Y qué más mi amor, la incomprensión y lo compartido, dos lados.

Te cuento lo que sospechabas, las monedas no me bastan, corazón
Ni a vos tampoco, ni a nadie, y otra vez somos dos lados, parece
Yo que lo digo, cosa que molesta a más de uno, porque hablo sin hablar
Y los demás, como vos, que no lo dicen, pero lo sienten, callando al hablar.

Qué me importa mi amor, así, destruir tu vida, la de todos
Si lo han aceptado desde hace tanto, ese lamer las horas del hastío
Con la sola y mínima satisfacción de desconocer lo que depende de otro
El cuando, el momento en el que te señalen que tu máscara es transparente.

Sé, que lo sabés, que lo saben todos, que lo sabemos
Y disculpame un ratito, llevo años en esto, que son pocos
Pero son ciertos, como tus lágrimas horrendas, redondas
Las mismas que arrojaste cuando dijeron que “eres mujer”.

A ver, si después de esto que viene, siempre todo mal
Te animás un poquito a darme fe, ser como yo, más que yo,
Y matar al mundo entero, con sus histriónicos calendarios
Con mi apuesta total, la verdad, encontrarte, y nada más.

Andrea
26.10.00
00:30

La traición

Con sinceridad, morir no me bastaría, nunca
Si supiera, repleto de certezas, o de dudas
Que acaso un solo instante, un solo fragmento
De vida, de tiempo, tus labios no fueron míos.

Si el beso furtivo en el portal de tu casa
Fuese el broche de una noche oculta
Ignorada por todos, pero sentida en tu alma
No fuese el mío, qué me quedaría, acaso los días?

No sé cómo explicarte este temor que no es tal
Por eso no te lo diré nunca, porque duele
Sin que ocurra, tanto como si ocurriese
Soy el innegable, porque no niego posibilidades.

No se trata de ti, no se trata de mí, me desnudo
Me duele el hombre, y la mujer, la madrugada
Es verlo, y dejarlo pasar, y sostenerse de nada
Cuando las cosas ocurren en algún lugar, en el tiempo.

Nadie obliga a exponerse, pero si así se ha decidido
Menester es asumir los riesgos, arrodillarse sobre sal
Callarse la vanidad y arroparse de orgullo, con ritmo
Y ser ella, y ser él, y ser el que pierde, y el que gana.

Si allí pudieras situar tu mirada, con tu piel y tu sexo
Te apreciaría tanto, pero tanto, que daría con la palabra
Y te haría tan de mí que nada más tendría realidad
Mientras dure la noche, entre dos, mirando lo mismo.

Andrea
13.10.00
00:27

Esto que es

El futuro es así, no decir tu nombre
Cambiando ordenes, buscando energía
Con la carne que se vuelve amarga en la boca
El cuerpo que viene y se va, para obligarte a fingir que estuvo.

Hoy, por fin es temprano, y ni aún así...
Habrá que tirar comida, habrá que tener pena.

Andrea
Nov/00

Errónea renuncia

Como una abeja intentando atravesar el ventanal
Así el movimiento de tu vida, en una tarde olvidada
Desesperación de inventarse una tragedia, la dura
Inutilidad de tejerse un triunfo a costa de alguien.

Una parte de la historia, niña, es la que ofrece gloria
Y otra, muy otra, es a veces la que ofrece el triunfo,
Y para renunciar a la gloria, a favor del triunfo,
Es necesaria una madera que sólo crece en la juventud.

Mezcla de absurda alegría y suave tristeza,
Este verte, justo a ti, con la risa fingida
La piel aflojándose irremediable en tu rostro
Y tus fichas, que las creí caras, casi sin valor.

Es cierto que fui yo el que eligió su imagen,
Por esto no hay reproche, y tampoco consuelo
Y por esto sabré escucharte, y soportar alguna queja
Por esos momentos de antes, en los que te anhelaba.

Y ahora gracias, por recordarme una lección nueva
Que enseña no es tan importante el fin mismo
Sino la capacidad de fidelidad a la renuncia
Pues en esta se erige el templo de la restricción al vulgo.

No sé si es bueno, no sé si es malo, y no me importa
Aunque sé, que esto que veo es derrota, tuya
Y que deprime un poco, aquí, en un rincón algo oscuro
Donde me obligo a no perder en lo mismo, pero intentarlo
De todos modos.

Espera...

Recuerdo – a veces siempre recuerdo – en mi piel
Que el llanto no me gusta y sé vencerlo
Que los momentos no se dan, sino que se los crea
Y que tus labios, diminutos, flotaban en mis sueños.

Quizá ya sea demasiado tarde, el tiempo es tan preciso
A la hora de descubrir alguien semejante, otra roca
Acantilado sin agua, montaña sin cielo, calma sin oxígeno
Y este saberte no compartido, esta imposibilidad de hablarte.

Y pensar que nos entendemos, y pensar que nos sabemos
Acaso no has elegido también una imagen, una traición?
Todos los zapatos me quedan bien, mayor o menor presión
Y los míos, los propios, al hombro, como contrapeso a la tierra.

Y ahora que lo imagino, es mejor así, si no peor
Torpe esperanza de no negar posibilidades
Como si no supiese del tedio entre tus cejas
De la noche hecha ruido, los días todos de resaca.

Entre las cosas que guardo, con el desorden de siempre
Un beso tuyo, sin querer, el más preciado
Y un atardecer al borde de una colina sin nubes
Y nada más, tu cuerpo en movimiento, danzando con mis ojos.

Aquellos gestos que terminan en esta inmovilidad
De piernas cruzadas y el cigarrillo entre los dedos
Un poco de humo, algodón intangible cruzando la garganta
Recordar el futuro, borrosamente, confiando en la equivocación.

Despacio, saber, y no quererlo
Porque sencillamente no se conocen alternativas
Porque si no eres tu, no es nadie, o es alguien
Y el alguien no está, y nadie me habita, y no es la verdad, y la es.

Tocarte.

Andrea
20.11.00
23:33

Ya desde entonces

Hubo un tiempo en el que sólo deseaba
Que tú, desde mis ojos vieras lo que yo
Que cada sonido de madera o metal
Lo percibas desde la historia de mi piel.

Quise, a cada hora del día quise
Bien saciar el anhelo de comprensión
O hallar el consuelo de una certeza
Aunque fuera efímera, aunque fuera cruel.

En mis ansias, luché contra las razones ajenas
Y una vez que vencí, también vencí la mía
Y entonces, en mi desvarío, juré por mi vida
Que no la acabaría antes de encontrarte.

Desde entonces, loco empedernido, analfabeto de la piedad
Pero fiel como todos los perros del mundo
Voy vagando, por polvorientos siglos pasados
Por las calles presentes, por edificios futuros

Buscándote, porque he jurado encontrarte
Porque he aprendido ya a necesitarte desesperadamente
Y enajenado no me queda otra que seguir así
Creyendo lo que no es, fingiendo que lo ignoro.

En mi locura, confundo los cuerpos, los ojos
Mi sed crece, pero me abstengo... hasta que caigo
Y bebo del estanque creyendo que no estaba envenenado
Y me despierto después, con dos fantasmas a mi lado.

Así termina el día, que comienza cada noche
Sin puntos cardinales, sin almanaques emocionales
La vida sin fechas, la memoria sin recuerdos
Y los bolsillos llenos de arañas hambrientas.

Andrea
09.12.00
13:42

Cuando me ocupe de ti

Esta vez no te acusaré, no estará el reproche ni la queja
Solo el relato cierto de lo que habrá de ocurrir mañana
Cuando se abran las puertas y el viejo puente se leve
Sea con el rocío o con el sereno, antes de lo expuesto.

No llegaré de pronto, no aturdiré a nadie con mi llegada
Serás tú quien finalmente comprenderá que he estado
Desde un antes que no podrías precisar en el almanaque
Instalado en la paciencia del cazador que observa su presa.

Es este sólo el primer paso, las piernas débiles, sin alas
Sorpresa y confusión, dicha y efervescencia de hallazgo
Éter sólido de una idea que se comprende y se aprisiona
Bajo los párpados cerrados y un suspiro en la almohada.

Después será la carrera, el mundo entero en la retina
La historia de la Historia narrada desde los huesos
La fuerza expresada en un abrazo imposible de modales
El torbellino pasional de lo que en verdad no se espera.

Crecerás a prisa, con armas y con artimañas estudiadas
Ingenio despertado, enloquecida imaginación que nace
De espaldas al abismo, con el cielo mismo en la mira
Todo el milagro de una sola flor aprisionado en tu sed.

Y en este vértigo que también será cierto, día a día
Habrás de lamer la miseria de tus horas pretéritas
Como el perro solitario que en la madrugada busca cura
Y sin saberlo piensa que lo que tiene pudo tenerlo antes.

Y del callejón a todas la calles de todas las ciudades
Para que de la miseria misma de toda humanidad
Nazca para tus ojos lo más cruel, y así lo bello
El poder de tener en el pecho el musgo en el asfalto.

Entonces habré de irme, para que sobrevenga el juicio
Para que digas de mí lo que jamás quisiste decir
Para que en silencio sientas que he tenido razón
Y entonces roces ya sin piel mi estadía en este valle.

Por mí, por mi causa sabrás, y serás lo que no fuiste
Y vivirás la conciencia del que ha en verdad perdido
La realidad del que ha expandido sus emociones
Y luego, acongojado, debe aquietar sus alas.

Sin embargo, si algo es posible que puedas aprender
Será lo más simple, que te he dado y te he quitado
Que aunque lo he decidido yo, tú lo permitiste
Y que no hay nada, salvo el vacío, que impida mi regreso.

Cuando alguien llega, nos expande. Somos también esa parte de ese alguien que vamos conociendo, a fuerza de explorar un terreno nuevo que entonces nos importa. Nos hacemos parte de sus vivencias, pasadas o presentes, de sus recuerdos, de sus ilusiones, anhelos y dolores. Pero, el precio es obvio. Cuando ese alguien se va, con quién compartir lo que se ha llevado? Un alguien nos amplia, pero bajo la condición de ser quien nos amplia. Después, cuando se va, qué hacer con haber expandido lo que somos? Parecería un lamento, a menos que se entrevea un juego más exquisito, y exponerlo en una pregunta: qué impide que no vuelva? A veces somos una pista de aterrizaje forzoso, o una rama extendida justo ante el cansado vuelo de un ave de presa. Y así, después, la nave que carga gasolina e inicia el nuevo despegue; entonces, el ave que repuesta del cansancio inicia un nuevo vuelo... y si la muerte es la que impide el regreso, qué impide que uno mismo no inicie un nuevo recorrido? Otras pistas, otras ramas estarán esperando ser el destino de nuestro fugaz vuelo entre los juicios.

Andrea
13.12.00
23:58

Aproximación

Gestos, y a veces también palabras no buscadas
Que como piezas artesanales con lacónica precisión
Se incrustan sin asomo de piedad y sin esfuerzo
En la tortuosa estructura de mis gustos duros.

Mi mente, adicta a los viajes de difícil retorno
Se enfrasca cada vez más horas en la tarea
De buscar en las ciencias sagradas y en las temporales
Un apoyo o un rechazo a la certeza de mis juicios.

Puedo, lo sé muy bien, mover los hilos hábilmente
Como el orfebre que encorvado sobre la inerte materia
Diseña y crea la máquina que gira en torno al polvo
Y que permanece más allá de quien la hace y usa.

Pero mi placer, de intensidad insoportable
Para nacer y darme un sorbo de vida
Necesita que todo acto construya diversidad de vías
Por donde se dará el tránsito de lo tuyo y lo mío.

Quiero que cedas, pero con convicción
No voy por la victoria de la premura
Ni por el triunfo del chantaje emocional
Voy por lo puro, por tus labios que digan: quiero.

Andrea
25.12.00
Villarrica.

Condena y absolución

Soy capaz, para huir del mundo
De denunciarlo junto con sus desgracias
Y, si acaso la piedad aquieta mi voz
Me hago contradictorio para escapar de mí.

Me tengo a mí, objeto favorito de mi experimento
Porque aunque mi queja es más ancha que el mar
Soy sólo yo quien puede superar mis pruebas
Nacidas todas en la furia de mis noches negras.

Mis besos, forjados en la fragua de la ansiedad
Que te mostraron el vértigo de la desesperación
Por los que has corrido distancias y renunciado al sueño
Acaso piensas no están en mi el querer dártelos de nuevo?

No busques explicación, la explicación soy yo
Para saberme debes primero cambiar el miedo
Por la duda más grande, renunciar a lo establecido
Y abandonarte a la irracional tortura de mi cariño.

Y no hay tiempo, la fragua no se detiene
Tengo más besos de los que puedo darte
Tengo más cariño del que puedas, sola, aprisionar
Soy de los que tienen un futuro culpable, por querer
- no me has condenado ya?

¡Corre, es inútil, pero corre, todo lo es!
Aquí quedo yo, siempre a punto de emprender viaje
Congelándome a voluntad frente al fuego de la hoguera
Derritiéndome en mi llama en el corazón del Ártico.

Y cuando venga el sacro tiempo del lamento
Recuerda que ambos quisimos ser lo que fuimos
De manera que al ordenar me ajusten las cadenas
Tampoco olvides que en mi mente llevo piedras
- todas con tu nombre

Candidez o estupidez, hay alguna diferencia?
Lo siento, no tengo tiempo, y no lo entiendes
No tengo pasado, ni futuro, lobo inteligente
Como culpar lo que no puede tocarse?

Yo, me perdono, por haberte advertido siempre
Por hacer de lo confuso claro manantial
Donde nadan, junco con dulces doradillos
Pirañas y culebras, criaturas que yo no creé.

Ya olvídame, y perdóname tu también
Otros vendrán a querer cobrar la recompensa
Acusándome de corromper lo que ellos no pudieron
Tengo las teas esperando, una para cada cual.

Me place la lentitud precisa de mi venganza
Soy fuerte para este dolor infame
Que cubriéndose de odio y amargo rencor
Sabe guardar aún, la fragua de los besos, que para ti nacieron.

Andrea
28.12.00
16:20
Villarrica

El precio

Lo acepté hace ya mucho tiempo
Cuando mi violenta carcajada hería
La inteligencia de los débiles
Con el total desprecio hacia falsos zorros.

Me puse esta careta de niño distante
Estos gestos que todo y a todos esquiva
Esta costumbre de tensionarme con fuerza
Sobre mis dedos, hombros y piernas duras.

Me guardé la franqueza de mis afectos
Como el que con gafas oscuras oculta sus ojos
Sabiendo por cultura que al no mirar a nadie
Los simples se sienten observados, los tontos.

Complicado no resulta mentir sin mentirse
Aunque requiere memoria y un poco de magia
Para hacer pasar el tiempo poblado de nadies
Hasta llegar al momento en donde se busca alguien.

Por esto que es el juicio ajeno y sin clase
Mis placeres se volvieron subterráneos y alados
Ya que en el fondo también existe el vacío
Lugar en donde habitan las mejores presas.

En la superficie debo ser otro
Para por dentro seguir siendo el mismo
El que no se sobresalta por ningún sonido
Quien por horas yace sin mover la piel.

Ser lo que quieren hasta llegar a la lástima
Y en la cima de la ajena cándida pena
Abrir mis ojos todavía sangrantes de sal
Y entrevisto así el error extraviarles el alma.

Debería ser diferente, pues yo lo soy
Tomar o dejar partir por siempre
El objeto del anhelo, cáliz oculto
Y no pensar más que en más sentir.

Pero en bodas no termina esta comedia
Ni en muerte terminará tu tragedia
Desde mí será la novedad auténtica
Que soy yo el que entrevé el horrible después.

Atiende entonces a lo sincero de mi reto
Que tengo a quien quiero, cuando y como deseo
De ti no depende el que así siga siendo
Si no tan sólo que me lleves sobre el agua.

Si contigo logras que sea lo que soy
Te haré de mí y habré de conservarte
La dicha será tuya en el inmenso del ahora
Hasta que en sueños una voz lejana te diga:

“Yo soy el después, el más fuerte
de tenerlo no habré de privarte
pero para conservarlo vencerme tendrás
aburrimiento es mi tierra, hastío mi morada”.

Andrea
28.12.00
Villarrica

Tristeza

Tiene su origen en el fondo de un patio de escuela
Donde papeles ya podridos se mezclan lejos del pudor
Con el distraído vaivén de las siempre solitarias cucarachas
Bajo un cielo confuso, atravesado de aves sin nombre.

En silencio, con la sordera propia de las videntes víboras
Con sigilo aprendido se arrastra imperceptible hasta el portal
Por debajo del cual desliza su inmaterial realidad de sombra
Para erguirse como rata olfateando el aire, buscándome en la niebla.

De aquel día no guardo memoria, aunque sí paciente conciencia
Que me hace y me lleva a ser un extranjero en cada ciudad nueva
O vieja, aprendida u olvidada, por donde traslado mis huesos
Y lo que de mí va quedando, tras el trágico día y la bruna noche.

Aunque el espacio lo llene y sature de raras danzas orientales
No es sencillo hacerla a un lado, como cuando se olvida a un muerto
Pues en su silente golpeteo mental se sabe de capo a fine
Casi todos los caminos por donde gusta viajar al alma mía.

Tristeza, alocada selección de polvos que fueron nombres
El cine en ruinas donde en soledad una butaca se desploma
Como un pájaro que de pronto dotado de única inteligencia celeste
Abandona el aleteo y en paz fallece antes de tocar el viejo suelo.

La misma que en el ahogo del movimiento dibuja su grito guerrero
Y se cree es sólo una brisa cruzando los pasillos del hospital de ciegos
La misma que arroja su burla y hoy eterna desde hostiles campanas
Cuando por el asfalto el burdo catafalco monetizado exhibe su posesión.

No habré de cerrarte las puertas, diamantina compañía inefable
Te aguardaré siempre, sapiente de que a causa de tu abyecta timidez
De frente no puedes llegar, que sólo rodeos puedes hacer ante mí
Hasta el día que cruces frente a mis cejas y de mis labios lamas mi sonrisa.

Andrea
28.12.00
Villarrica

Voluntad del que imagina

No son falsos los reflejos
Sólo incompletos, como yo
Proyección de lo que se recibe
Y no se puede transmitir.

Humanidad de la sed exacta
La que se sacia entregando
Maldito egoísmo de tener
Lo que no se puede entregar.

Solitario debe ser el diamante
Cruel ermitaño el difícil ónice
Ante el cobre tan compadre
Y el barro, tan de barrio siempre.

Si el que encuentra lo vende
Y el que lo compra no lo halla
Qué decir del objeto preciado
Que sólo brilla en su expresión?

El barro quiere ser catedral
El diamante quiere ser mural
Y todo es imposible, todo
Hasta que el que imagina quiere!

Hay algo mejor que morir
Y es morir habiéndolo intentado
Y algo mejor aún, de cierto
Y es morir habiéndolo logrado.

Puede muy bien que haya más
Todo es posible, todo
Hasta que el que imagina no quiere
Y así, otra vez, sólo cielo y tierra.

Y esto que digo, que te digo
De qué habrá de alimentarnos
Cuando las tristes sombras lleguen
Sólo a mostrarte donde vivo?


Andrea
29.12.00
Villarrica

Fácil

El miedo me ha ganado una batalla
Y aquí, derrotado, me lamento lastimero
Soportando los sudores de la quieta rabia
Endureciendo el rostro de frente a la nada.

Cuencas vacías serán mis ojos, un día,
Estos que ahora huyen de lo que buscan
Por el conocimiento de una posible prisión
La tuya, la de tu aromática compañía.

Temo el compromiso, la firma de papeles
Y las horas solas con alguien al lado
El silencio condenable de ya no decir
Lo que siento, lo que quiero, lo que soy.

Es que no sé cuidar de nadie
Y aunque las horas las puedo todas
No sé que habré de hacer con los días
Ya que los míos no son más que de guerra.

Manejo espadas, no tijeras afiladas
Aunque me rinda al espectáculo de una flor
No soy jardinero, sólo un bruto animal
Que contempla lo que al tocar puede destruir.

No termino de entender qué profunda convicción
Te mantiene atenta y distante en una espera
Que habías negado, a la que habías renunciado
Cuando supiste lo que yo era entre odios y reclamos.

No soy de aquí, no acepto ciertos sentimientos
Y aunque todo lo niego, sé que voy dando con el rumbo
Cuando también en mi espera se levanta un sacrificio
Al que te arrastro bajo la sombra de lo posible.

Ve y ríe mundanamente entre los monstruos
Que la solicitud de perdón es para los que ignoran
Y no para los que como yo en la ciencia encuentran
Mil excusas supremas que arrojan al pozo del ateo.

Has que tus penas se tornen leves y curables
Como en el tiempo en el que yo no estaba
Y bastaba ir al cine o comprar un disco
Para que las cosas coincidan y aparezca la risa.

Finalmente, es para mí que no es suficiente
Ni esto, ni lo otro, ni la nada, ni el vacío
Qué culpa tendrías, en medio de la multitud
De que busque perfección y no repetición de lo sabido?

Soy responsable de ser lo que he hecho que soy
Y luego, de estar en un punto en donde no hay
Espacio ni tiempo que sea sencillo atravesar
Para quien por nada no guste arriesgar demasiado

Mañana puede ser genial, si no te quiero
Algo que de entenderlo lo negaría a todo pulmón
Para sobrevivir a los embates del remordimiento
Esa carta que todas llevan oculta en el bolso.

Que mi fama me anteceda, sin rubor
Para mí no cuesta mucho decir lo cierto
Es difícil este momento, estas miles de horas
En las que sé exactamente de qué carezco.

El inventario baratísimo de pérdidas y ganancias
Todas las estrategias, torpes ridiculeces
Y en medio una certeza tan simple
Estos labios que quieren, y no tienen.

Andrea
29.12.00
Villarrica

El estúpido

Soy la incertidumbre de que no todo es igual
A mi enfermizo apego por el orden más preciso
Y al extenuante cariño por toda disciplina dura
Le sigue, abiertas las compuertas, las pasiones del exceso.

Tengo miedo, pero no temo vencer a mi miedo
Cuando la rutina meridianamente dista de lo cotidiano
Y lo extraño no forma parte de lo sorprendente
No existe otro miedo
Que el que al descubrirse a uno mismo se de con una vía

Yo sé tus dudas, y sé muy bien tu egoísta anhelo
En esto vamos iguales, no hay fe humana en las personas
Mas, a la hora de los temores, los tuyos me fortalecen
Pues, qué placer más inmediato que confundir tus creencias?

En este mundo mío donde todo está mal
En el que para justificar cualquiera de mis actos
Bastaría con decir la mitad de lo que sé
Qué podrías ofrecerme que no pudiera esperar?

Quisiera que no seas la certeza de que todo es igual
El principio cálido de trampas a lo social
Y el final apagado de llovizna en el cuello desnudo
Con la sonrisa distante de quienes dicen: yo sabía.

No me impresionan ya las tretas y los rebusques
Ni los gestos, ni los regalos, ni las visitas
Mi gusto se ha expandido a diversidad de mundos
A través de los cuales sin perder el orgullo, he mirado.

Sé lo que piensas, y el tamaño de tu espera
Y sé que sabes que el esfuerzo sin pericia
Es tan inútil como la astucia sin acciones ciertas
Y aún así, también yo espero que des la nota justa.

Te exijo demasiado, mariposa de buenas horas
Y lo que doy es poco si se observa la carga entera
Pero, no es cierto entonces lo frágil de tus alas
Que llevan la mirada de este ser forjado en lo cruel?

Renuncia! Me gritan los que viven la pasión
Hazlo! Me gritan los que viven la esperanza
Y yo, al recordarte, suspiro desde lejos
Mientras la lluvia desenmascara la verdad de las calles.

Hay un dios que hace cosas buenas
Hay un demonio que hace cosas malas
Si esto no es totalmente estúpido
El estúpido debo ser yo.

Y pensar que al tenerte
Al tomarte y doblegarte
En estas cosas no pienso
Y es tu ser el que el mío retiene.

Andrea
29.12.00
22:00
Villarrica

Voluntad de cualquiera

Para ti no hay prisa, hartazgo de lo dulce
Ni horario de ley, ni día confirmado
Colores o días igual en importancia
Que dioses y ciclos de edades históricas.

Lo tuyo no es el momento logrado y vivido
Ni la victoria ni la derrota, prestigio o denuncia
Tan sólo el frío transcurrir monótono, secundario
De lo explicable a los ojos del experto en nada.

Te hallo hermosa, criatura excesivamente genial
Para la fertilidad de todo lo normal y tenue
Y tan resentidamente incapaz de volar
Al más solo de los cielos, donde el público muere.

Cuando te beso, en mi mente o en mi cuerpo
Además de los labios que tanto deseo hoy
Beso también los de la senil, los del cadáver
Y aún así beso los labios que yo elegí.

Murieron, mueren y morirán, cariño mío
Esta es mi primera distante desesperación
La de conocer el tiempo y así su valor
Y entonces la del intento, del logro y del fracaso.

El llanto que doy en el fuego de mis ojos
No es más que el dolor de mi gran impotencia
De mi orgullo quebrado en la derrota de quien quiero
De ese quien que pudo haberme hecho compañía.

Lloro por mí al llorar por los que caen
Porque son mutilaciones a mi posibilidad de querer
Porque son negaciones inmensas al centro mío
Donde habita el clamor que pide lo que todos:

La tarde quieta
El día aprisionado
Ser en dos.

Andrea
29.12.00
22:37
Villarrica

Lo pendiente

Me hace falta un cuaderno de notas
Para escribir en él a cada hora del día
Que alguna vez debo crucificarte sola
Y sepultarte luego en algún arroyo seco.

Debiera escribir también, exageradamente
La lista de tus faltas y la de tus vecinos
Y encontrar la relación proporcional
Entre las casas que visitas y tus tenues fracasos.

No es de mí este desprecio que te habla
Yo nunca tuve parte en las cosas que siento
Mis dedos se contraen y se distienden solos
Y al no tener ya que tocarte se amargan tu ausencia.

Sé que a veces me parezco un poco a mis dedos
Pero somos diferentes, no somos lo mismo
No sé si esto, que resulta tan sencillo para unos
Pudiera serlo siempre también para los otros

De todo modos no importa, suponiendo nocturnamente
Que algo sea importante, y que exista y sea definido
Mejor es no pensar ni en lo peor ni en lo mejor
Solo flotar espesamente entre mis dedos y yo.

Mientras todo esto ocurre sin ocurrir del todo
Ir guardando la explosión del miasma sanguíneo
Arremeter la quietud sin una nada de calma
Y vivir serenamente entre fingidas carencias.

Andrea
30.12.00
20:30 Hs.
Villarrica

Canción

Piérdeme esta noche
Que las calles me calman
O me duelen
Dame respuestas sin hablar
No mires lo que yo
Comprende lo que yo
Llévame contigo
Todavía tengo sonrisas
Esperando ansiosas
Trae las llaves
Libérame esta noche
Arrójame al cielo
Y disfruta la espiral
Que también yo
Necesito que tus labios
Sonrían para mí.

Andrea
Villarrica

Este

Yo pretendo encerrar en 30 minutos 28 años
Es burdo, fácil e imposible, pero es sencillo
No es más que un ritmo previsto y previsible
Un poco de cansancio, hartazgo y entusiasmo.

Hay una demora lenta, el no decir su nombre
Y la visión del futuro, en donde lo buscarán
Así, la exacta duda entre vanidad y orgullo
Escribiría, nenita mía, tu nombre en mi sed?

Me cansa tanto adivinar lo que dirán y sentirán
Hasta el hartazgo de saber lo que habré de decir
Y sólo me sostiene el entusiasmo preciso y cruel
De que el líquido de tu sexo es el leteo de mi alma.

Todavía se puede fumar, hay otra función para el pulmón
Que no sea la de purificar lo más fúnebre del aire?
Acaso no es el cuerpo cremado lo que más duele en el olvido
Cómo entonces no admirar a quien hace parte de sí las cenizas?

Y beber, ah Baco! Si tuviese ejércitos como los sé hubo
Me darías loca alegría y el fin a todo remordimiento
Pero el pueblo es nefasto, y la corona no me bastaría nunca
A cambio tengo una lucha precisa, el hígado contra lo gris .

No me pierdo en los arcanos que ya nadie desconoce
Adivino cosas más ciertas, y mucho más agusanadas
Voy más allá de la pena del idiota que se sabe idiota
Llego hasta el imbécil que reconoce a los imbéciles.

Y entonces te extraño, maldita sea, araña de cristal
Y en mi corazón podrido de hazañas imposibles de decir
Late lo que detesto desde que sé en lo que habré de convertirme
Y me felicito por haberte dicho, voz a voz, que te odio impunemente.

Te odio, amor, por que ya sabía que iba a reclamarte
Porque yo sabía las cosas, porque yo sabía todas las cosas
Incluso lo peor, que podría llegar a pedir sentir de nuevo lo absurdo
Esto que ahora vivo y que quiero que dure, y que sé no durará.

Yo soy tan sólo un imposible que busca su propio imposible
Y en ti no veo más que comprensión y ternura como nunca antes
Y sed despiadada, y atolondrada valentía de ser tan, pero tan fuerte
Que me lastima que me sea fácil herir lo más puro que puedo recordar.

Amor mío, Inteligencia mía, mi desastre doloroso
Mira que Baudelaire me acompaña, mirado por Flaubert
Mira que no te importa, mira que no hay nada que hagas
Que cambie o estanque, mira lo que has hecho sin querer.

Te odio, amor, porque me ofende que alguien te imagine
El mundo es un asco, desde hace tantas décadas para mí
Y eso duele, y eso lo sabes, y nunca entonces podrá ser justo
Que te baste estar cerca para arrancarme un sonrisa, un querer.

No importa, habré de destruirte, no temas, habrá de doler
Secaré tu alma, infectaré cada pensamiento que puedas concebir
Haré todo lo posible por truncar lo que has construido con afán
Y así seguiré siendo el rey, amo y señor de todo lo que me ocurra.

Pero, como el tiempo está de mi lado todo el tiempo
Te pido un último favor, el que el verdugo solicita a su víctima
No hagas todo lo posible por destruirme, sólo destrúyeme
Hazme sonreír, amor mío, la muerte es fácil para mí.

Recurre a los presagios, recurre a todas las magias, vence!
No me cansaré nunca, lucharé hasta el fin de los tiempos
Ni siquiera desnudarme habrá de servir, ni siquiera no tener armas
Nada será suficiente, nada, y en la nada encontrarás el veneno.

Dame el jugo de las hiervas, si es necesario – y sé que lo es
Habré de beberlo con premura, sin asomo de resentimiento
Y prepara el puñal, para que en la debilidad sea el acero quien decida
Mi paso de lo que fui a lo que soy en un solo instante, por nadie escrito.

Tómame ya, olvídame, o púdrete entre otros brazos imperfectos
No hay nada que pueda sentir, no hay nada que pueda imaginar
Yo soy la confirmación del imposible, y necesito ser destruido
Mátame, amor mío, te lo suplico, vence, destruye sin hacer.

Este dolor es conocido, este dolor es sabido, este dolor es descrito
Por eso ha sido evitable, por eso ha sido para mí inevitable
Y dura tan poco, amor mío, y es tan dulce y consolador
Y es tan estar sin ti, y es tan ser como todos, suplicando morir.

No quiero entender las cosas que habrán de hacer que seas
Lo que habrás de ser, no quiero ya entender más nada más
Y no quiero dejar de ser lo que por la renuncia se adquiere
Quiero, ser en ti, y que eso baste hasta la vida, que no es vivir.

Andrea
07.01.01
18:11

A fe mía que te extraño

Qué voy a hacer con esta advertencia
De que las tan pocas y desatinadas
Horas que mirándonos hemos pasado
Podría ya, hoy, haberlas perdido, todas?

Me navega por la sangre un oscuro temor
Y mi vena goza al querer verter esto en papel
Pero mi corazón con certeza no quiere pagar
Y mi mente, orgullosa, entrometerse no quiere.

Aquí lo lacrimoso del cariño, lo burdo y lo liviano
La falta de un galope en cuyo fin espera la muerte
Y una ducha fría por donde esquizofrénica grita
Toda la incertidumbre de los días sin cita alguna.

En mi por nadie consolable impotencia caigo
Y me repito en el más dulce y cruel de los susurros
Que no importa, que jamás nunca nada habrá importado
Pero, al saberme mentiroso, mi diestra busca el puñal.

Me resisto como puedo a la tentación de tu dolor
Intento el reposo, como quien busca resbalar
Le abro las puertas al olvido, a la indolencia
Pero nada más que tu imagen penetra mi sótano.

No responderé a las preguntas, no diré nada
No trataré de confundirte en otra piel cercana
Ni procuraré confundirme en ajena necesidad
Seré lo que soy, lo que he sido, por más tiempo.

Sé que la derrota no puede llegar a existir
Para el que no busca la euforia de la victoria
Como también sé, que quizás jamás comprendas
El placer con el que cerrando mis ojos, te besé.

No fuiste mía, fuiste mi deseo de que seas mía
Fuiste el Cristo para este Lázaro de los sentimientos.

Andrea
15.01.01
23:47

Incertidumbre

Ahora lo he pensado mejor, me llevó dos segundos
Y no, no y no, no quiero dejar de saber lo que sé
No quiero perder el conocimiento de lo que ya conozco
Si he de sufrir prefiero hacerlo como lo hago hoy
Con la prueba y la certeza del asco en la memoria
Y no con la esperanza de una estupidez insultante.

No, hermana mía, yo no soy el Cristo, no tengo sus palabras
Yo sé que no saben lo que hacen, y cuándo lo saben
Y yo sé que sabrán lo que hicieron, lo sé muy bien
Y lo mejor de todo, no estaré muerto, veré sus rostros
Para ellos el fruto del error, para ellos solos, hasta el hartazgo
Para mí lo de siempre, un ligero temblor y a seguir de nuevo.

Ea! Mi vida está poblada de héroes, quién sabe, uno de ellos podría ser yo
Los reumas son ajenos, la buena y la mala fe, la vasectomía
Yo opto por la incertidumbre que siempre me rasguñó los ojos
Les cedo con placer a quienes me rodean la fatalidad de una cama sola
Solo en la intemperie prefiero el filoso frío del miedo
Al calor húmedo de una mentira creída por desesperada necesidad.

Aquí, hermana mía, aquí, en los riñones de mis días llenos de sol
Es donde se teje la vulgar y ordinaria película del ellos y yo
Juzga por tu cuenta, desviando la mirada por no atreverte demasiado
Si es mejor vivir con la certeza de mole de que jamás habrás de cambiar nada
Y que en tal acomodo te asome por la ventana nocturna la terrible sospecha
De que alguien como yo te pudiera acribillar los cristales de tu senil madurez.

Protectora mía, sangre brutal de pura hembra e indomable maternidad
Recuerda que fuiste tú quien ha llorado en mi regazo, y fuiste más fuerte
Recuerda que de los dos fui yo el que menos errores ha cometido nunca
Que de los diez consejos que nos dimos estamos a mano, acertamos en dos
Que no es culpable la abeja de recorrer más de una flor, ni del veneno de su aguijón
Y que nunca rehuí ni a llamado de mujer, ni a desafío de hombre.

Quién dará la talla? Quién me importará?
Debo emigrar, alojado en mi suspiro
Darle cabida al sueño anticipadamente
Y besar por fin unos labios extranjeros.

No estoy seguro, creo que ningún hombre nunca lo está
Pero estoy dispuesto, y sé que pocos lo están
Por esto no necesito hablarte, porqué me basta saberte dispuesta
A confiar en mi, aunque esté en lo correcto – lo más terrible –
Porque acertar es alejarse, y sé que me quieres acompañado
Qué hacerle? Lo sabemos bien, no hay retorno cuando uno sabe lo que es.

Calma, no me sé completamente, no me conozco demasiado
Tengo tiempo, creo, porque hay un tiempo para todo
Y si no sucede lo que sería bueno que sucediese
No importa, pues, puede que suceda y no se sepa inmediatamente
De hecho, protectora mía, acaso ya no está sucediendo?
Acaso ya no resulta claro el largo de mi camino, mis huellas sobre el mar?

Primero habrán de observar mi cuello, y atisbarán lo que fue
Mientras mi cejas se apretujan sobre mis ojos que miran al frente
Entonces, mañana mismo, seré el que tenga la fuerza en las manos
Para torcerles el cuello y obligarlos a mirar lo que todavía no ha sido
Y así se dará el olvido, gane quien gane, o pierda quien pierda
Yo podré decir “lo logré y luego intenté más”...

Y ellos, qué dirán?
A quién importará?
Y lo que digan, a quién placerá?
Cómo es una vida que no es la mía?

Andrea
05.02.01
23:51

¿Dónde estabas?

Qué perfume usabas en aquel año de gloria extraviada
Cuando a mis padres los mataron por algún puñado de tierra?
Qué ropa vestías cuando los cocodrilos rieron a carcajadas
Y las lechuzas repitieron en griego el nombre de mis calles?

Mira:
Hay un teléfono enamorado de tu oreja derecha
Un block de notas que jamás utilizaste en la noche
Colillas oxidadas en la vereda de tu casa
Y alguien que has olvidado que tiene por oficio pensarte.

Ignoro cuál fue el mar que besó tus solitarios muslos
La noche en que la marihuana me mordió los pulmones
Y del asfalto roto surgió un rugido sordo y mongólico
Clamando por su madre, la bestia que sólo sabe olvidar.

Qué mirabas, dime qué mirabas, flor con nombre de animal
Cuando en mis bolsillos no había más que ceniza humedecida
Y de mis labios no brotaba más que un raudal de silencio
Que lo envolvía todo con un raso de absurdo e infinito?

Y cuando te pensé por primera vez en mi niñez madura
Rodeado de serpientes, búfalos y toros blancos
Qué juegos distraían la inteligencia de tu piel
De modo que sin querer no pudieras llegar entonces a mí?

Amor de mi vida, mi pasión más dulce y desesperada
Dónde estabas cuando mis labios conocieron de cerca el polvo
Cuando perdí el sentido de todo y extraviado seguí la línea amarilla
Cuando sentí que no tenía caso, y por ti continué sin siquiera una fe?

¿Dónde estabas?

La piel se hacía tersa a fuerza de juventud y a precio de golpes de metal
Mi rostro se volvía bello no por lo que ignoraba sino por lo que aprendía
Las horas se poblaban de cosas imposibles y nunca había nadie a mano
Ya todo era lo que sería, y en ese futuro no estaba tu aroma.

Y ahora, que sabes que sé
Mirando de soslayo cae la tácita pregunta
Dónde estarás cuando llegue vacío de ilusiones
Con la certeza en los ojos y el llanto ajeno encerrado en un camafeo?

Hay una sonrisa que he perdido
No sé cómo, no sé cuándo - es mi ignorancia redentora -
Pero sé que habré de recobrarla, y aquí mi aflicción
Yo no me pregunto dónde estarás cuando la recobre.

Andrea
21.02.01
22:46

Cuento

Se ha instalado un velatorio en el medio del pecho
Y, aunque alguno ha venido a llorar, el muerto no está
Lo que duele está ausente, dejó su nombre, su historia
Y la que lo guarda en un diario yace en la memoria.

Quiso y tuvo, pero Tiempo fue más fuerte no con ella
Sino con aquel que presa de una emoción truncó el momento
Encendiendo una llama azul, cálida y brillante, tan cierta
Como el vuelo de las mariposas que por un día refractan la luz.

Sé que ella lo supo, que más de uno no lo ignoró nunca
Pero a escondidas de sí misma apostó mucho, mirando a otro lado
Pidió, de algún modo pidió, que la llama queme, que la llama arrase
Para arrojarse a ella y perder la memoria y no volver jamás.

Confiada en la fuerza que del resto alguna vez la apartó
Olvidó que un corazón roto no descansa hasta curar
Que en su sabiduría ese músculo de creativa precisión
Convierte las noches en piedras, las piedras en muros.

La segunda caída dolió menos que la primera
Se sintió extraña, sin saber previó la decepción
Sin querer la expectativas fueron pálidas
Y a la cima de las palabras no llegaron las emociones.

El fuego no pudo hacer lava de la roca erigida
La mariposa no alcanzó a dejar de ser halcón
La llama no ardió, calor y luz se perdieron entre murmullos
Para ella la vuelta de los días, con un mar privado en los ojos.

Y pensar, pensó, que pudiese haber bastado
Que quizá en realidad hubiese sido todo tan posible
Pero en el primer roce de piel ya estaba escrito el final
Y ahora él está muerto, enterrado entre las gentes.

Andrea
02.03.01
21:26

La primera de las cruces

Imagina dos cruces pequeñas en la cima del cerro
Y que bajo ella estén enterrados nuestros cuerpos
Estos que se han destrozado de pasión insensata
Y que sapientemente en su tiempo tanto se acariciaron.

Tal vez ocurra que nuestras almas todavía belicosas
Continúen su eterna guerra de palabras insidiosas
Y por las noches aúllen aquel reclamo que nos marca
El continuo reproche de que no pudimos ser lo mismo.

No habrá cielo ni infierno, y mucho menos aún purgatorio
Será lo mismo, eternamente, hasta volver al principio
Cuando las miradas se posan sobre todos los gestos
Y en la atención al otro uno se olvida de uno.

¿Acaso crees que nuestras almas tendrán tanta fuerza
Como para tomar nuestros podridos cuerpos encajonados
Y quitarlos a la vista de lobos y serpientes nocturnos
Sólo para que vuelvan a callar lo que no sabemos decir
De otro modo?

Todavía aquí, ahogados en el furor del resentimiento
Enceguecidos por la tortura de no poder cambiarnos
Podemos aún mordernos los labios hasta la sangre
Abandonarnos a ese espasmo que nos funde en nuestra carne.

Pero, y qué si para mí ya es tarde, si soy el que no quiere?
El presagio del arrepentimiento no me desconsuela, no más
Si la ancianidad me cubrirá con el manto de la soledad
Confieso que ya ha llegado, que lo que viene es lo que tengo.

De pronto sospecho que las cruces navegan ya sobre nosotros
No te engañes, me digo a mi propio oído, y sonrío lacrimoso
Me llevo la mano al pelo y miro a otra cosa, sin querer
Y no hay temor, sé que no hay caída en el vacío.

Son estas cosas las que no te digo, aunque las dije
Estabas demasiado triste por lo que a otro le ocurrió
O estabas demasiado alegre por lo que a nadie le sucedió
Y en la simple maraña de tu ser no pude encontrar la hoja
Que corte sus hilos con mi voz.

La primera de las cruces, será la que comprenda?

Andrea
15.03.01
11:26

El castigo

Marchito el sol, florece la pena
El éxtasis de una lágrima sin llanto
La risa fingida por la muerte ajena
Cuando se comprende que no valió nada.

Esta vida, como mercadería preciada
Vanidad entre vanidades humanas
Recortes lastimeros de una imagen lejana
Pegadas a un álbum que nadie reclamará.

Hay veces en las que la risa forastera ofende
Y otras en las que la propia avergüenza
Todo por que es preciso que coincidamos
Que al menos luchemos por lo mismo
Por lo inútil.

Qué negro animal me atormenta en silencio?
Qué blanco sueño me arropa los suspiros?
Qué verde engañoso arroja leños al caldero?
Qué invisible potencia me aquieta en el rencor?

Es horrible ser el testigo casual del error supremo
Y patético callar mientras la imaginación detalla
Ser la presa amorfa de dos contendientes sin nombre
El desertor de una causa que parte del asco
Pero que no llega a fin.

Te diré no la verdad, sino el fruto de la misma
Que no hay orgullo en todas las cosas que sé
Ni vanidad en callarlas cuando pareciera bueno hablar
Sino en poder, todavía, extender los dedos solo para lograr
La caricia furtiva, el toque de piel.

Todavía sonreiremos, frente a todos y frente a nadie
Y me iré a beber sobre las tumbas de mis antepasados
Y me vestiré de negro y pisotearé rosales enteros
Y al que venga del abismo le ofreceré el pecho y una daga.

Todavía lloraremos, solos, cada uno por su lado
Y me quedaré encerrado al auxilio de nadie jamás
Y brillaré con furia hasta que cada orquídea palidezca
Y al que venga de la altura le ofreceré una tierra mejorada.

Si quieres vencerme, si quieres tenerme, o si sólo me quieres
Pregúntame a mansalva, si qué guardo para mí
La respuesta duele, amor, duele tanto como una vida rota
Porque para mí, ay de ti, no he dejado nada!

Andrea
27.03.01
00:09

No importa

No importa caer a lo más profundo
Ni elevarse a la cumbre más lejana
No importa el estarse quieto en la tormenta
Ni el correr tempestivo en mitad de la calma.

No importa salvar una vida – aún la propia –
O condenar miles – aunque sólo sea al fracaso –
Ni contraer o contagiar enfermedades mortales
Ni curar al lisiado, ni tullir al atleta emocional.

No importa sembrar el entusiasmo sórdido
Ni callar las voces de la multitud que clama
No importa distraer, recrear o abstraer
Ni en la rima ocultar la mordaza de alambres.

No importa partir las reglas, o seguirlas, o hacerlas
Ni la memoria, ni el olvido – pretensión idiota –
No importan las verbalizaciones, los supuestos
Tampoco las palabras, tampoco los silencios.

No importan los suspiros, los llantos, la fría risa
Ni los ojos que iluminan, ni la boca que obnubila
No importa el contorno, del cuerpo, del país
Ni la densidad de los senos o de las espaldas.

No importan las horas, o los números que le siguen
Ni los días, o los nombres con los que se los olvidan
Todavía menos el dolor, todavía más el placer
No importa ni sentir, ni imaginar, ni no pensar.

No importan aceptación, negación o afirmación
Ni adaptación, ni oposición, ni aún la afirmación
No importan los excesos, ni las medidas – son lo mismo –
Ni el vicio ni la virtud, ni el pecado ni su absolución.

No importa que vengas, te quedes, o te vayas
Que entiendas, comprendas y entonces desees
Ni siquiera importa que existas o dejes de existir
Que asfixies al sol o borres el mohín de la luna.

No importa que te importe, o que no te importe
No importa si importa, o si no importa
No importa nada, eso es lo que importa
Eso es lo que importa
Eso es
Eso
Es

Andrea
29.03.01
21:40 hs.
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Laudes

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