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 La quinta estación

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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: La quinta estación   Vie Mar 23, 2012 7:54 pm

LA QUINTA ESTACIÓN


Antes de entrar

Antes de entrar, y para hacerlo de pleno
Deberás disculpar un par de cosas tontas,
Primero, que aún lejos, estoy de ida
Esperando que alguna vez inicies la partida.

Y lo segundo, una cierta certeza firme
De no entrever lo que puedas ofrecer
Que ya otro alguien no lo haya hecho antes
Acaso, con mayor destreza, fineza y exquisitez.

No está en mi espíritu competir, lo encuentro pueril
Sin embargo, la lucha es buena, cuando a muerte es
Pues, ver el rostro del perdedor deprime a mis ojos
En tanto el cuerpo sin vida del contrario los disculpa.

Si te animas, te diré que los días son difíciles
Y que mañana – sin sueños ya – será igual
Y que de esto, en medida no aceptada, se trata
Esta cuestión añeja de los besos que no se dan.

Decepción, no de tener, sino de haber pedido poco,
Y hastío, de saber que la próxima será mejor,
A menos que sea real el temor de que sea peor,
pero, siempre una palabra para nombrarlo, una historia.

No niego que supe exprimir la fruta en su punto justo,
Pero no fue por don especial, sino por insistencia
Y por alguna señal ajena a lo humano, que anhelé
Y se me concedió, como un arma al suicida.

Antes de entrar, no te advierto - sé que de nada servirá -
Solo te relato, como si no fuera terrible,
Que toda miseria no es más que un átomo
En el vacío inmenso de un universo inventado.

Y que tablas y fórmulas fueron cedidas, con emoción,
no descubiertas, sino ganadas a fuerza del imposible
Por y desde un antes en donde estuve, en la materia
De la piel y la sangre, del barro y miasma, de mi gente.

Por estas cosas simples que dejo caer, todavía atento
Al pan de las mujeres, y al vino de los hombres,
Desde lo incomprensible de los sagrados dioses,
Y desde lo suprasensible de los santos sacerdotes,

Tan sólo ten en cuenta, desde la forma que tengas
Y hasta el fondo que deseas, que en lo que sientas
Hay una premonición, que antes de entrar te dirá
Que tras el velo estás tu, ahora, conmigo, siempre.

Andrea
01.09.00
23:34

Posesión y búsqueda

Pasa, mi bien, siéntate y sé distante
Que hoy pudieras comprender, con mis palabras
Aquello que pocos saben a tu edad, pero,
Que por tu casta, debieras saberlo ya.

Mira a tu alrededor recurriendo a tus sentidos,
No te detengas en lo inmenso, en un mar,
En una montaña, o en los distantes planetas,
Concéntrate en lo pequeño, que todo lo es.

Si lo miras bien, verás que nada posees
Y que nada podrás poseer, nada es tuyo
Nadie es de nadie, ni tu cuerpo es tuyo
Ni tu nombre, ni tu imagen en el espejo del agua.

La posesión es sólo una ilusión hecha para la plebe
Un entretenimiento que nuestros ancestros crearon
Para poder gobernar, a veces, y otras simplemente
Para lograr un espacio en el cual realizar la tenencia.

Todo lo que tienes, todo lo que podrás tener
No sólo es intangible, sino también inefable
Puesto que la única posesión es la de la búsqueda
Aquella que en el alma de nuestra especie se grabó.

Tus hijos morirán, lo mismo que tus padres, y,
En verdad, que habrá quedado de ellos?
Piénsalo, y saborea cierta turbación,
No hay más nada que el intento de cada ser.

La Historia no es algo que puedas tocar
La Historia se escribe, un hueso no.
Un cuerpo puede rozar otro cuerpo,
Pero la búsqueda es solitaria, y es lo que tienes.

En palabras torpes se escudan las revelaciones,
Pues, todo ropaje excesivo esconde u oculta
Un simple vacío, el dolor de la ilusión,
Un tiempo que enmascara un final de decepción.

Opta por la orfandad, ahora que la juventud te cubre
No sea que muchos amigos pospongan la verdad
De un soñar de años para cinco minutos de pánico
En donde verás los huesos y no tendrás lo cierto.

Apura la noche oscura del alma, que no es eterna,
Aprende que no hay mala compañía, pues no existe,
Recuerda si puedes, que en lo alto y en lo bajo
Cuando miraste a un lado, sólo hubo un espejo.

Y no te detengas en mí, que soy de piedra,
No me obligues a un destino de ancla herrumbrosa,
Persiste en la insistencia, oblígate descaradamente
A pisar el suelo donde viven los felices.

Andrea.
16.08.00
23:41

Asmihem

Lamento si pretendes y no logras
Llegar a lo incandescente y cálido
Por haberte perdido en los vagos destellos
De un amanecer falso de un frágil sol.

Mientras tanto me he alimentado de polvo
Día tras día, y del vacío infinito y real
Noche tras noche, en desesperación,
Sabiendo callar, justo allí, donde duele.

Tengo aquí el mareo de haber esperado
Aquello que habían prometido desde lejos
Una mañana de traición en primavera
Bajo el vuelo de un ave negra, moribunda.

No entiendo los designios finales del origen
De esta finalidad que radica en tus tropiezos
Pero si alguien habrá de construir y elegir
Seré yo quien lo siga haciendo, todo el tiempo.

No importa que cedas, o que llegues
Ni habrá de importar jamás que alcances
O creas alcanzar, la idea precisa de este acto
Que en tus labios fue propuesto, ante los míos.

Cierra los ojos, que la incomprensión la vivo
Desde cada cuota de vida hasta cada promesa,
Y con fineza di tu propio nombre en la noche
Que así, sin testigos, también dirás el mío.

Andrea
06.09.00
23:38


Donde habita la espera

Una fragilidad me trepa las manos
Debilitando todo mi cuerpo
Exponiendo a una extrema sensibilidad
Toda esta coraza de piel extenuada.

Sin buscar, me encuentro entre lágrimas
Gruesas y abundantes, contenidas todas
Rogando brotar y besar así una libertad
Que habrá de ser su muerte, y mi prisión.

Puedo explicar estas emociones, pero
No sería más que un vano intento
De comunicar la realidad que vivo
Con el oculto asentimiento de una deidad

Que a veces me guía, y a veces me pierde
No jugando, sino trabajando en la fragua
Que tempera el alma indócil y ansiosa
Que habita en este cuerpo destinado al infinito.

Por aristas así, que definen mi figura
La opción más segura es el silencio
Hábitat natural de toda soledad elegida
Aquí, donde habita la espera.

Andrea
16/09/00
20:41

En aquel entonces, Mardonia

Por las noches se ausentaba el viento
Y el calor dominaba las horas sin reposo
Desde el silente murmullo de las bocas
Quietas, abiertas, de los que dormían.

Me llegaba entonces, uno o dos recuerdos
De alguna manera borrosos, o claros
Que intentaba descifrar a pesar del cansancio
Y de los insectos que buscaban mi jarra.

En el fondo del Nilo enfriaba mi cerveza
La cual comenzaba a beber, distante
A la tercera hora de la noche, aquella
En la que el espíritu del que vive se aquieta.

Y luego de leer diversas escrituras
En compañía de Mardonia, mi esclava siria
Dejaba que las preguntas me invadiesen
Los jueces sin nombres, las personas del mañana.

En aquel entonces no era clara mi posición
Desde los ojos ajenos, nada más que un halo
El estigma de una personalidad violenta
La superstición y el prejuicio de acciones audaces.

Sin embargo, a pesar de ser juzgado como astrónomo
Historiador, o simple embaucador de raros recursos
La verdad, ya en ese tiempo, también era
Que podía ver, claramente, el sin sentido de una vida.

Extraño resultaba, y aún hoy suele ser poco frecuente
Que en la flor de la vida el pensamiento ronde
Con frecuencia a la muerte y al deseo de los dioses
Pero, había ya sentido que nada más me calmaba.

Funcionarios, sacerdotes y mercaderes
Se disputaban en rencillas decorosas, algo atentas,
Los favores de mi valorada presencia
Si lograban vencer el miedo tan conocido

En todo hombre inacabado, sea cual fuese su edad,
De perder a la mujer que desea, sólo porque esta
Descubre y se entrega a un deseo que le nace
A partir del conocimiento de alguien diferente.

Ah, lastimosamente, hombres y mujeres, siempre
Incompatibles son en la amistad, y en el favor
Pues en la tontería se acuna la idea de posesión
Y de esta el anhelo de una seguridad inexistente.

Mas debo reconocer que no hay fama sin fundamentos
Es cierto, buscaba a los dioses, a través de los antiguos
Pero mi carne joven no era reacia al placer de tener
Un cuerpo bello que explorar, que conocer, que saber.

Pero ya entonces sabía yo los fundamentos ciertos
Del tiempo en donde la escritura era conocida y usada
Pero jamás empleada en la transmisión de las verdades
Ese tiempo en el que hombres y mujeres podían ser.

Me dolía a veces, que tomasen por trasgresión
Lo que a una mente clara le resulta natural
Pero el dolor no era otro que el que padece el alma
Cuando vive la incomprensión de sus contemporáneos.

Y peor era el consuelo, cuando en mi mente los acusaba
De entender lo que yo, pero de negarlo, por impotencia
O por falta de decisión de hacer lo posible, siempre
Única forma de llegar a lograr lo real.

En aquellos días me importaba, y fingía que no
Y luego de interpretar los signos decía que no leía
Pero bajo los efectos del alcohol confesaba sin apuro
Un par de hechos futuros, ya ciertos para mí.

Mardonia llenaba la jarra que yo vaciaba
Y a un gesto mío se acercaba, completamente desnuda
Sonreía para mis adentros, y sonreía para mis afueras
Sintiéndome bien, pues había alcanzado a corta edad

La fortaleza necesaria para poder afrontar la noche
Sin el temor de que el nombre o el recuerdo de nadie
Pueda alterar el curso de las emociones que de mi piel
Nacen y crecen, para lanzarse en espiral hasta el infinito.

Y pensar, que yo pensaba, que ellos al pensar en mí
Pensarían que yo, como siempre, no pensaba en nadie
Siendo lo contrario, puesto que los pensaba mucho
Y de esta manera, lentamente, les quitaba existencia.

Pero esto yo lo pensaba, y acomodaba mi pensar
Entre palabras, nombres y lazos familiares – rotos –
Sin decir nada, y aun así, mi esclava siria entendía
Pues leía mis ojos, los del amo, que a veces la deseaba.

Andrea
19.09.00
23:56

El susurro del viento

La vista clavada en el horizonte, y el pelo inquieto
Con la sonrisa dispuesta a cada cruce pasajero
Con la piel llena de una alegría joven y fuerte,
Y por dentro, partido en mil pedazos.

Duro como el diamante, férreo en su distancia
Y abriendo todas las puertas, como rey bondadoso
Pronto a recibir a cualquier mendigo, cumplidor
De la vieja ley del valor de los extranjeros.

¿Qué placer lo sostenía y lo guiaba?
Un bienestar de la felicidad ajena, mundana
Una capacidad de compartir la mesa y la memoria
Cuando el vino lo permitía y existía la postergación?

Engañarse y creer una historia demasiado difícil
Que vaya más allá de una comunidad de pocos?
Mal viaje, sin punto posible de retorno
Porque las verdaderas ansias se definen en dos ojos.

Cuando las fronteras quedan atrás, no hay más que posibles
Y una regla rota rompe otra, queda entonces lo perdido
Y cuesta mirar atrás, porque en el fondo del alma
A pesar de la nostalgia, no hay nada que se quiera recuperar.

Lo tengo entre mis manos, pura coraza defendiendo la pulpa
Lo pienso, para no tocarlo, y lo imagino, para sentirlo
Así, de algún modo llego hasta él, sin que me conozca
Y en mis pobres actos, que son ausencia, le susurro

Que las cosas están, en parte por él, y en parte por mí
Y que aunque existe la posibilidad de que todo pudiera
Ser mejor, con otros colores y otros principios borrascosos
Lo cierto es lo nuestro, esta unión sin tacto, y sin espinas...

Sé de sus falsas entregas, reales, pero no verdaderas
No son disculpas, ni reconocimientos de una impotencia
Sólo una descripción, y como tal, completamente inútil
Pues decir algo es sólo la antesala de lo que habrá de venir.

Y nombrar lo pretérito sin atisbar el futuro, es tan tonto
Como indicar la salida a quien se encuentra en huida
Y más falso que el juramento de eternidad realizado
Sin el llanto hambriento de un recién nacido.

Lo mío explica, pero no aclara, porque él habita montañas
A donde llegan sólo aquellos seres consagrados
Que cuentan, sin saberlo con certeza alguna
Con un alma lejana, que desde la llanura los piensa.

Su pasado, entonces, es sin tiempo al cual llegar
Pues en el gesto de sus labios, sin mueca y con cariño
Hay un algo que nace y se extiende sin temor ni dueño
Hasta esto que llevo dentro, como un susurro del viento

Andrea
27.09.00
23:52

No hay caso

Silencio primero, después la sangre
Y sin ritos, ni pronombres vanos
Erigir una imagen, gigante y personal
Ponerle un nombre, una ilusión.

Derramar cierta ternura, con lejanía cierta
Y atravesar el espacio de la noche, suave
Con aquel aliento que nace, precisamente
Cuando se ha dejado lo que más ha dolido.

Cerrar puertas, y abrir el abismo del vacío
Y aún así, comprender que no hay caso
Que los días transcurren con entera certeza
De que lo que será, será, si es ese el deseo.

El destino, como una piedra manipulable
Y sola, eternamente sola en su soledad
Como una definición sin viejos doctos
Que la defiendan, la arropen y la divulguen.

No más lejos que un liviano impulso joven
Y no más cerca que una mano de la otra
En cierto viaje, de cierta tendencia de luz
Tenue y profunda, aquella que ilumina el alma.

Tropiezos varios, un algo que llaman crecer
Y convencerse sin decirlo nunca, que en verdad
Mirándolo bien, desde la piel y los ojos puros
No es cierto, no es verdad, no es, no puede ser.

Todo porque es necesario que viva insistiendo
Y en esta insistencia colocar una señal vaga
Pero inconfundible, como el beso que no se da
Pero que se desea y se sueña como una sed ardiente.

Así los vacíos, la repetición y el ritmo estruendoso
Y los versos desordenados de un corazón organizado
Como lo granizos inconcebibles y predecibles, esos
Los mismos que siempre, de arriba abajo, por siempre.

Que vengan los sueños, y las caídas simples, vulgares
Y que todo encuadre en todo lo que alguien diga
Para que yo me pueda guardar un poco todo aquello
Que no se dice, por temor de forma, por el miedo fugaz.

Después de todo, ya sin siquiera el polvo, mundano
Y aún con fuerzas, como siempre, como nunca
Sin siquiera la eternidad como respaldo adquirido
Estará este aroma, el de una ausencia latiente.

Entonces la esfera humana, una tierra y dos soles
Y aún así, masticando una falsa esencia, sabrosa
Respirar en medio del calor la crudeza del oro
Para despreciarlo desde el asco escondido, confundido.

Formas nuevas, como pesas importadas de nunca
Y admitirlas, y hacerlas de la propia existencia
Porque no hay caso, porque sea como sea
Más allá de la vida misma, sea en horas o días

Se escriban en siglos, o años o minutos
Y se pinten las capillas que se pinten
Utilizando colores o mármoles inauditos
Ya el águila, ya el tigre, mueren, siendo lo que son.

Andrea
07.10.00
2:38

Mar

Comunicarse es un sueño, como una nota perdida en lejana selva
Y ahí voy de cacería, siguiendo huellas, olfateando el aire
Con el morral semivacío, y la corta paciencia de mi humanidad
Que al filo del agotamiento me relaja los músculos, torciéndolos.

Neurosis necesaria, para ir envenenando los pozos de agua
Planificadamente, en medio del imperativo de no creer, en nada
La fe del nihilista, sin contradicciones, como la frialdad del asesino
El verdadero, el que no sabe lo que es, porque es lo que hace sin saber.

Defensor acalorado de causas tontas, grasas, hielo sucio
Y toda la absoluta demencia alrededor, para que ni siquiera sea posible
Llegar a la tristeza, o abrirle las puertas el odio, o entregarse al terror
Ahí, la pausa y vuelta atrás, que es avanzar de algún modo, y estarse ahí.

Furias del desorden, el bebé acomodándose en el seno, unidad de dos
Volver, tarea pendiente, siempre inconclusa por falta de trenes
Como si decaer en realidad fuera normal, y corriente bajar la guardia,
Descubrir de nuevo que lo natural es antinatural, clavárselo en la frente.

Flacidez mental en la que se engendra el humilde bastón del impotente
El código seguro de moralidad respetable, la que jamás se respetará
Como la tortuosa espiritualidad que en la frigidez hace el nido
Y empolla despacio el huevo que contiene un alma infértil.

Mejor así, esquivar toda acusación, pues no deja de ser señal
De inferioridad, tener como tarea señalar lo que es, y lo que no es
O ser el acusado de algo bueno, o algo malo, tan sólo para creer
Por un instante, que importa y que tiene sentido, sabiendo que no.

Mejor así, mirar bien lejos, y ver más lejos todavía, y todavía más
Aunque el sol te arranque el salino líquido bajo los brazos
Y la sangre – del color que sea – siempre ajena, te salpique el pergamino
Y las lágrimas, vecinales, vaginales, virtuales, ácidas te lluevan la espalda.

El fango al cuello y los ojos al sol, y el poder de cerrar los párpados...
Un mar, cierto, real, no de agua, sino de hojas de todas las Biblias del mundo
Y nadar ahí, en la tempestad, o en la chicha, y saber, saber tan bien
Que allá en el fondo, no hay más que nada, no hay más que arena, no hay.

Tomar el hacha y echar el árbol, cortar la vida, una vida, no es la vida
Por el amor juvenil de senos duros, cálidos al calor de la hoguera
Hecha con el leño, que fue árbol, que fue vida, una vida
A través de la cual, con besos previos, quizá se engendre otra.

Anteponer es ley, precio tributario del viajante experimentado
Del que ha bebido del tiempo de poetas, profetas y reyes, en diferencia;
Del que ha entrevisto en otro tiempo, su tiempo, una idea mortal
La de sobreponer, de entre las cosas una sola, aquella que busca.

Así rumbear, por tus descripciones sólidas
Sin pesas ni balanzas de materia
La escuadra sentimental
Donde la señal
Sólo dice
Ven.

Andrea
02.11.00
1:24 hs.

Basta la piel

Envueltos en la niebla precisa de los días
Encallan mis ojos en la orilla del llanto
Y en el testarudo intento de respirar
Me atropella el ánimo multitud de gaviotas.

Calladas las preguntas, ignoradas las respuestas
Me queda el incierto recuerdo de algún sabor
Una ruta imaginaria, el invisible hilo infinito
Que separa lo inseparable, la misma realidad.

Y, tan sin embargo, sin ninguna expresión
Me sé en la tormenta exterior, toda firmeza
Posicionado en lo inmutable del cansancio
Tironeado y empujado por lo que habré de ganar.

Presiento las consecuencias de todo castillo
Toda armadura, y tanta destreza en la batalla
Que al anhelo y ansiedad por quien ha de llegar
Habrá que sumarle esta ya imposibilidad de salir.

El duelo es etéreo, y carece de permanencia
Pierde, ante esta vida que no es solitaria ni es soledad
Que se convierte, ahora, en prisión sin rejas
Donde vibra la libertad, la mayor de las opresoras.

Obsesión cumplida, saber, y comprobar que está bien
Los engaños, lánguidos, extinguiéndose en el suelo
Sin hojas de vida, ni relatos, ni ausencias, ni estadías
Y el tiempo vencido, y frío, y basta la piel, basta.

Todavía la roja sangre y el negro polvorín
Me hacían brillar los ojos, y el viento, en su violencia
Me sacudía el pelo y espantaba mis fantasmas
Cuando el Ángel me dijo: levántate y besa.

Es hoy, y las cruces van desde Asunción a Oslo
El mar continúa, como los edificios y las selvas
Por debajo de algo, por encima de muchas cosas
Y siento, aquí, donde no hay visión, que basta la piel.

Antes de partir, siempre, había melancolía
No por lo que dejaba, sino por lo que tomaría
No por quien sucumbiría, sino por que, ya entonces
También conocía, que no sería suficiente, el ahogo.

Lo que se esconde busca ser encontrado
Es el imán que aguarda a las limaduras
Confieso que lo vi, que lo viví, que lo perdí
Y que decidí ser aquel que vence la atracción.

Soy espectador, por el hartazgo de ser observado
Silencioso juez, ignoro el valor de alguna brújula
Pues ahora soy yo, desde mi butaca, quien fija el norte

Andrea
02.12.00
13:59

El par de ojos

Incluso lo que dura, no dura
Sólo permanece una proyección
La estatua milenaria señalando el futuro
Y el lector, figura mental, lo teje en sus ojos.

El paisaje es claro, de colores precisos, ausentes
Arriba, un sol negro y una luna partida en dos
Abajo, lombrices de tierra peleando chapuceramente
Por lograr una metáfora que les de algo de valor.

Así como va el sordo entre el bullicio del mercado
Así el par de ojos atraviesa el árido paisaje
Sin detenerse demasiado, sin apuro posible
Testigo obligado de un caos imperfecto.

Oscuro narrador de la más triste de las tareas
Vivir y contar todo aquello que es cierto
Que transcurre dentro de las edificaciones
Que se forja tras una idea confusa, leída.

El par de ojos ve.

El docto señala, apelando a la ternura más pueril
Que el animal sentenciado como el más fiel
Carece, sin embargo, del don de los falsos profetas
Y ante el auditorio dice sin pudor: sólo le falta hablar.

Los maniquíes se contraen en sus asientos, aprueban
Y se dan esos segundos donde los sonidos se esconden
Hasta que el par de ojos se eleva por encima de las olas
Del mar de ciegos, de los dulces durmientes sin pecado

Y con vagos gestos aclara la verdad entrevista y negada
Que si un perro es bueno, lo es también porque calla
Así el hechizo de la estupidez pierde fuerza
Y el humano, el ser humano, demuestra su valentía.

Por correr la liebre es cazada por el águila
Por noctámbulo el roedor cae presa del aspertes
Por hablar el hombre cae ante el hombre
Y este hombre, ahora hombrecito, aprende a renunciar.

Un hombrecito que quiere volar, que quiere
Y si no puede se hace docto y busca metáforas
Y si no las encuentra, las inventa
Y cuando las inventa, miente, y así, vuelve a hablar.

El par de ojos tiene la viveza del pueblo
La inteligencia del entrenado
La visión del Iniciado
El habla del humano.

Dice: aquel que dijo es mejor callar
Lo hizo con los labios, traición a sí mismo
Piensa: se ha cumplido el rito
Todo es error en la búsqueda de la verdad.

Cosas, lo cotidiano, lo sublime, lo explicable.

El roedor seguirá trotando por las noches
Y la liebre seguirá sus impulsos de tempestad
Y el perro, fielmente seguirá sin hablar
Y todos los animales morirán siendo lo que son.

Pero el hombre, que de docto pasa a ser hombrecito
Morirá a destiempo, pues tiempo atrás se traicionó
Y siendo ya lo que no es, también esto dejará
Yacerá en el impreciso olvido, ciénaga del No mayúsculo.

Y será lo justo, al decir de ciertos Adeptos
Y el Iniciado dirá que no hay justo uno solo
Y el entrenado dirá de siete velos biológicos
Pero será el poeta el que sobre un papel sostenga una tumba.

Y el par de ojos, con gestos vagos, nota lo que sabe
Y calla.

Andrea
09.12.00
14:58

Una taza de té

Aquellas cosas que he presenciado de algún modo
Percepción de los sentidos, juego de intuición
Permanecen guardadas en las diversas secciones
Del laberinto de este alma hoy emponzoñada.

Entiendo lo que no puede entenderse, pues hallé
Las respuestas a las más oscuras preguntas
Y vi que en esto no hay gloria ni victoria
Sólo la capacidad de verbalizar lo que ya se sabe.

Otros, de mayor o menor fortuna, a esto no llegan
Fallas simples, brumosa atención, húmeda memoria
Y aún así, en sí mismos también llevan la semilla
De una raza horrible, que sólo al saberse se perdona.

Es esto tan simple? Pregunta el desmemoriado
Y ocultas cosas cree entrever aquella que leer ignora
Entonces aparece el silencio, gimnasio mental
Donde entre susurros se ejercitan las emociones.

Qué responder ante la nada, ante el vacío?
Si me sé capaz de vaciar el mar con mis manos
Y me sé inventar lo más brillante y lo más oscuro
Para qué habré de explicar la incomprensión y su origen?

El tiempo ha dejado de ser lúdico, como el cariño
Lo que pasó no se vuelve más grato en la distancia
Cada beso y cada insulto celosamente descansan
En su sitio construido, aguardando el momento aquel...

No hay engaño posible, cuando ser engañado pasa
Como el delfín que de un acuario salta al mar
De ser un temor a una comprobación insípida
Y todavía se ven los colores a pesar de la grisácea piel.

No hay descanso y no hay reposo, y no hay cansancio
No es el agua golpeando testarudamente a la roca
Ni la roca resistiendo la invasión de lo ya contaminado
Es lo permeable, sin unidades de medida para nada.

Hacer o no hacer, y como sea, que no baste.
Sólo queda estar como nadie lo ha hecho nunca
Y si también esto es para negarlo o permitirlo
Soportarlo sin angustia, con valiente anhelo

Pues, sea juego o absurdo, de este mundo
No somos la causa, y si acaso es el cristal
El único que en realidad transforma lo visible
Todavía sabré actuar, todavía sabré triunfar.

Si estuvieras aquí y pudieras representarlo todo
Devotamente me arrodillaría, para enjuiciarte mejor
Y establecería los silencios, incluso los tuyos
Para que todo el laberinto participe y nadie quede fuera.

Entonces, habré de absolverte con monárquica sonrisa
Y en tu cuello, pulcritud donde se avizora el sepulcro
Con mi espada abriré la ruta final de lo más tuyo
La cansina lucha entre el músculo que piensa y el que siente.

Más tarde, cuando tus restos sean devueltos distraídamente
Del cálido interior de los perros a la fresca hierba
Y te confundas de nuevo con un millón de seres
Contaré con tus gracias, y quizá, entonces, lo veas.

Andrea
16.12.00
21:01

El beso del ángel

Una siesta estaba yo hundido en el piso
Soportando el calor con la boca cerrada
Cuando apareció un ángel vestido de gris
Para besarme los labios y huir a mis espaldas.

Y cuando un ángel te besa, sucede lo siguiente:

Bach y Rachmaninov te agostan el pulmón
Los murciélagos ríen después de haberte robado tus libros
Las baldosas gimen a cada paso que das sobre ellas
Como niños con fiebre aturdidos en pleno delirio.

Platón no es más que un cadáver de ancha espalda
Y sus ideas ya no tienen contacto con la imaginación
Y en lugar del cielo, tus ojos buscan el mar, los límites
Y la gran manzana se confunde en dolor con la tierra ensangrentada .

En las mañanas el café te muerde filosamente la lengua
Y te deja la ponzoña de una desesperación audaz
Lloras dentro de un espejo que ya no puede reflejar
Y te ríes con histeria cuando al fin te niegas a aceptar.

Duele, dices, y cuando hablas a alguien de nada
Piensas que lo amas, y quieres decir “mi amor”
Pero te contienes, presa absoluta del absurdo
Y del bolsillo quitas un cerco que nadie puede salvar.

Hay belleza en el cerdo que se alimenta de desechos
Y hay orden en sus crías cuando máman la leche materna
Pero hay algo horrible en los cadáveres encajonados
Y no hay simetría en el sitio de ocho muertos de mismo apellido.

Sin embargo, asistes a todos los funerales, donde te sientes bien
Y en los avisos clasificados ves la depresión de quien quiere vender
Corres a tu sala preferida y enciendes el televisor estéreo
Basta con una propaganda para que un hilo de humedad te raje la mejilla.

No entiendes que puedes entenderlo todo
Teresa ha vuelto a ser Justina , te dices en secreto
Y buscas algo más, y todo lo que buscas lo encuentras
Te hallas humilde y fuerte, y así ves, sólo así, la grieta en la muralla...

Pero espera, cuando un ángel te besa los labios, también sucede lo siguiente:

De pronto comprendes que hay un tiempo para todo
Y no te rabian ni los magnicidios ni el holocausto
Y en el rostro del cajero de banco observas la mecánica de Leonardo
Y en los basureros llenos sólo puedes ver la lucha del hombre contra el desierto .

Sensible como un autista te clavas las uñas en las palmas
Te sobra el vino, y “las monedas que ocultas temerosa ”
Tintinean en tu caja, en tu cajón, y hasta en tu cama
Sientes que lo has logrado, pero cuando abres el placard Renato te apuñala sonriendo.

Qué más hay, te gritas interrogativamente, y aunque ríes
Golpeas sin posibilidad de dolor cualquier muro que te aprisiona
Y así te postras, rendido, en el centro de una burbuja de suspiro
Y nadie escucha cuando dices: tengo en el alma una tristeza de muerte .
Nadie en la eterna vigilia personal, nadie, nadie.

Entonces recuerdas, por encima del resplandor de la belleza
La radiante visión de fuego, el rostro de aquel ser que oprimió tus labios
Y lo que no habías dicho lo dices a voz en cuello, pero en silencio
Que el rostro era hermoso, y que en él no había nada que no fuese dolor.

Recorres las estancias de tu casa, al tiempo que ellas te recorren
Buscando un nombre que te salve, un puente que te libre de esta tierra
Pero no lo encuentras, y sabes muy bien que no lo encontrarás
Porque el puente eres tu, y el nombre no se construye, se te otorga.

Animal hecho de aceptaciones y rebeliones, cómo podrías sobrevivir?
Quieres, no tantas cosas, sino unas pocas, pero lo quieres mucho
A quién se lo dirías? Sobre todo ahora que sabes que puedes hacerlo
Que de ti depende convertir a cualquiera en todo lo que pudieras querer?

Como ves, el llanto se convierte en pasado, la fortaleza en una regla
Y en tu sed indómita no permites que lo momentáneo te robe lo eterno
De manera que persistes en no confundirte ni abandonarte
Cuando ya intuyes que tus brazos podrían dejar de serlo.

Mirando atrás, acaso alguien te obligó a ser lo que fuiste?
No pretendías en ese entonces, ayer, ser más de lo que se podía?
No querías, bajo cualquier precio, tocar el tiempo con tus dedos?
No sabías, entonces, que cuando un ángel te besa, te convierte en uno de ellos?

Ahora vete, porque cuando un ángel se entrega a través de un beso, sucede lo siguiente:

Hay una catedral perfecta, a la que asisten los perfectos
Y cuando pasas frente a ella sientes el frío, y el frío que sienten ellos
Admites tu realeza, y sin sonreír, pero feliz caminas a tu Ermita
En donde puede que haya pocos fieles, pero los que están, son los que quieres.

No importa entonces que te critiquen, se subleven o te olviden
Algo que importa, y sólo algo, es haber tenido el universo al menos un instante
Y entender el infinito, escribir el futuro, y memorizar todo el pasado
Para que quepa en tu pecho la espalda de quien aprenderás a amar.

Alguien que no te conocía, pero que habrás de conocer, ya inventó el remedio
Para aquellos males que podrían aquejarte, las palabras que siempre te faltaron
Porque ya entonces las estaciones se inventaron para hacerte con más belleza
Para que una niebla preciosa habite en los ojos de los que supieron tu nombre.

Sollozas mientras la alegría te cosquillea el origen mismo del alma
Y aprietas con toda tus fuerzas el pétalo en donde se posa la férrea abeja
Y aunque nada te basta, y aunque nada te llena, hay algo que por fin conoces
Y que no tiene nombre, pero que existe, como tus latidos y los de aquel que te hizo.

Hay un poco de mar, de cielo, desierto, fango, montaña y abismo
Y hay cosas que pasan de vez en cuando, y son las que más duelen
Y demasiadas cosas cada día, que son las que más satisfacen
Y tan sólo un momento en el que entiendes que no lo sabías.

Hay relatos, descripciones, novelas y poesía
Vidas entre las vidas, y un cáliz demasiado excelso
Y entre las noches y los días, excesos y prudencia
Un calor de súplica, extrema ternura, la de aquella que te cuidó.

Sientes, que hay carnaval en tu pecho
Que el miedo existe, pero que la música también
Y ahí están tus labios, fruto de lo especial
Chorreando de pasión, pura realización de lo imposible.

Entonces es el tiempo, entonces tenías razón
Son tus labios, adelantándose a tu nombre
Ofrecidos al ángel, alguna siesta tuya y de nadie más, para poder decir con ellos,
Oye Salomón, aquí estamos, te diremos: somos dos.


Andrea
28.01.01
15:20

Eran seis alacranes

Eran seis alacranes, malditos todos, tres dorados, tres negros
El oro brillaba bajo el sol incandescente de nuestra mediocridad
Y el negro relucía bajo la grisácea piel de nuestras hondas penas
Estaban de paso, lentamente, ya se iban, pero siempre estando.

El más anciano preguntó de dónde será que vienen
Y fue el que primero murió picado en la pelada nuca
Y el más joven sonrió, y siguiendo al anterior alcanzó a decir
En su fin estuvo su principio, y agujereado en un pie cayó.

Eran seis alacranes, amigos míos fueron todos
Tres lo eran por las noches, cuando nos mirábamos sin hablar
Tres lo eran durante el día, cuando caminábamos sin mirar
Y ya en la cumbre o en la orilla, al ver los cosas sonreíamos.

Aunque están, ya se han ido, nadie lo ha notado, los olvidaron
Quedé yo, que todavía existo, y en mí ellos, aquí, en el pecho
Y el tiempo sigue, y el que lo sabe se detiene y lo tienta
Juego atroz, veneno y ponzoña, ese silencio que no perdona.

Sus hijos recostados sobre sus viriles hombros hastiados de todo
Sus maridos anclados en sus manos para el guiso y la cama hecha
Sus padres con toda la pretensión de ser en ellos lo que no fueron
Y mis alacranes y yo viéndolos, y se han ido, y quedé yo.

Nos miraron, los vemos
Distracción puntual, precisa
Droga instantánea, erudición
Nunca estuve fuera de mí.

Es una lástima ser así, y amarlo tanto
Romper el mar y las montañas en seis partes
Hacer único el momento y destrozarlo para recordarlo
Y fingir sin fruncir el ceño que se refleja sin refractar nada.

Es un placer ser así, y odiarlo tanto
Unir corazones y darle vida a labios vírgenes
Tornar común lo especial sin depender de la memoria
Y callar sin más la pura amalgama de lo que sin ser ya fue y será.

Eran seis alacranes, benditos todos, tres negros, tres dorados
El sol cubría las noches, el azabache teñía los días
Y en el medio de la vida, tan cerca tuyo
Mis besos, que fueron seis, y se fueron.

Andrea
16.013.01
00:13

Ayer te rompe, hoy lo comprendes

Y aunque el sol brillaba y te quemaba la piel
Ya los presagios revoloteaban ocultos
Y aunque tus manos buscaban mi espalda
Yo veía los muertos, lo muerto, la muerte.

Le sonreía a tu sonrisa, me fingía largo tiempo
Vencía al miedo, al presentimiento, a la angustia
Inserta en el medio del estómago, implacable
Inútil, incierta, estupidez que duele, dolor inocuo.

En tus ojos, todavía negros, todavía brillantes
Miraba el reflejo de las temporales estrellas
Las mismas que verán los que transitarán
Por sobre la tierra y el asfalto que habrán de cubrirte.

Los años pierden potencia, los conceptos borrosos
El maligno parece llamar, dulce parece la caída
Y en un último gesto, el definitivo, y sin esfuerzo
Me sostengo diáfano, y se siente que nada sucede.

Así es como es cuando para creer se pierde la fe
Así es como es cuando para querer se pierde el amor
Así es como es cuando para poseer hay que pagar
Así es como es cuando para tener hay que liberar.

Todo por ti, por jamás hacerte más daño que el primero
Todo por los días de siempre - repetición exacta para mí -
Extravagancia continua, deleite del no aburrimiento
Vértigo, lo que mi caja personal de sorpresas es para ti.

Esto ya ha empezado mucho tiempo atrás,
Esto ya tiene historia, ya tiene memoria
Aquí ya es continuar, ya es proseguir
Por fin se trata de no abandonar, donde pocos...

Único para nadie, espectador de su propio espectáculo
Unipersonal, unianimal, universal, unidemencial
Unidad. Unirse a un todo, y a una nada
Y escapar con cuerpo presente, la verdad que no destruye
Porque ya destruyó hace tiempo, y es hoy cuando se comprende.

Andrea
14.04.01
13:26

La cotidiana batalla del neófito

Gaviotas azules, palomas transparentes, ángeles boca abajo
Una sed ácida, tiranía de una percepción que lucha contra sí
La grasa engalanada de modorra que se desliza por el cristal
El beso insípido por el que hasta un Judas sentiría lo pleno del asco.

Una pena enorme, abismal, fruto inconcebible de un pasado imaginado
Y el estallido de dos soles opuestos, forjados en un odio sin especie
Que no se da, al que no se llega, y que no viene, y que aguarda silente
Detrás de mis párpados, siempre heridos de tanto cuidar lo más expuesto.

El alma como un barranco demasiado riesgoso para los inocentes
Donde la estólida candidez ofende el paso de lo estático del vacío
Y como única recompensa a la nada realizada recibe dos aguijones
Izquierda y derecha, los otros aspectos del que no llega a ser centro.

Conservar la imposible calma dentro de un estuche cutáneo
Mientras pálidos creyentes atrofian sus antes viriles músculos
Y afeminados incrédulos llevan la modernidad sobre los huesos
Cuando bastaría una lluvia errónea para acabar de gripe con sus confundidas vidas.

Capacidad de entrega, el hipócrita verso de la imposibilidad de poseer
Desarrollo de empatía, amaneramiento emocional de quien no llega a la verdad
La calles abiertas en un mundo cerrado a un universo infinito
Y por delante unos labios vueltos gestos, estructura carnal de lo efímero.

Fuerzas oscuras que se intuyen con claridad
Pensamiento circular, el veneno dentro dispuesto al fuera
O la fruta madura que cae y se pudre a la vista de nadie
Ergo Newton o Sidarta, utilidad y continuidad de lo perecedero.

Lo fijo que sabiéndose fijo se lanza en espiral hacia una finalidad
A favor de un viento mutable, con el imposible como contrapeso
La cuchillas del casto, el terrible cariño de quien está dispuesto a eliminar
Con el cansancio como timonel de la más incierta de las naves.

De golpe hacía tiempo venía siendo lo imprevisto
Atrición que rasga la epidermis envejeciéndola
Tres golpes en la nuca, y una voz que no llega a ser escuchada
No pedir, abstención, respirar el borde de una necesidad suprema.

Mañana las respuestas, el modo amable, suavidad reptil
O la procacidad de una risa a destiempo, mortalidad, común desunión
Y entonces la otra cara, el asalto de una vanidad letal a los congéneres
Atisbo estremecedor de que así como no es abajo, tampoco es arriba.

Andrea
21.05.01
23:57

Mirando mi error en tu falta

Esta noche alta, como pocas y escogidas y llamadas
Confieso lo abierto del temor profano, debilidad de rigor
Cuando al esperar la medianoche el metal convertido en polvo
Reposa en su contradanza alrededor de mis espacios invadidos.

Se pierde el alivio de la nostálgica queja, y no hay grito duro
La melancolía se parte, y resquebrajada cae como una piel rota
Queda entonces el cuerpo, un cuerpo, expuesto y sin contrario
No por falta de oposición, sino por postergación de la batalla.

Levantando las cejas, casi a hurtadillas y pretendiendo sagacidad
Querías dar con las palabras que mueven la roca fija en su secreto
Ingresar al claustro y llevarte como prenda ya las limaduras de oro
Ya los pergaminos de piel de cabra, como avieso gavilán entrenado.

Hay un alto que no detiene, que imperceptiblemente cambia el rumbo
Y entonces la curva, que quisiste tan precisa, desiste de trayectoria
Se cierra al infinito ofreciéndote el muro de piedra invisible
Los cuadernos de infancia donde copiabas lo burdo
Las palabras de los ancianos que no supiste contrariar.

Una pequeña ofrenda, y un pequeño sacrificio, menudas realidades
A la espera del escándalo de una victoria que significase tiempo
Contra el casi mayor de los sacrificios, y contra los saltos cualitativos
Llave suprema de la humildad, que en la oruga ve el vuelo
Y en todo destierro la firme alianza de los suspiros más puros.

Habías llorado, y prometido no llorar más, y volviste a llorar
Habías esperado la risa, y la tuviste, y la volviste a perder
Pesadumbre o alegría, nacida en un alguien de tus gestos
Los que alborotaron su cabellera y en ti sujetaron sus ojos.

Vuelo de cuervo, la fuerza que impulsa a desequilibrar lo externo
Propiedad inconfesable nacida en la necesariedad de quebrar lo querido
Para no quebrarse a sí mismo y al menos respirar en elástica mediocridad
Eludiendo el trago de destrozarse por sólo el riesgo de una migaja del cariño contrario.

A veces siempre sosteniéndote en un cimiento que no has construido
El ladrón que no puede defender la obra que ha raptado de su origen
A pesar de las defensas del mundo – ese punto en común a los comunes –
Que te dio nunca tan poco, como jamás nada le entregaste por algo.

Andrea
22.05.01
23:43

En cuanto a ti

No te dejes presionar, persiste con claridad,
Que todo esto que han inventado sin clase,
No es más que tiempo - un tiempo – olvidado,
Una definición polvorienta que ya no siente.

Borra, por un momento, toda sonrisa veloz,
Toda mirada fija, toda obsesión fugaz.
Clávate en el pecho un dolor supremo,
Un cáliz digno de ti, una historia verdadera.

No llores, que tu rostro debe erguirse
Más allá de la penumbra de los días,
Por encima de cualquier diluvio inesperado,
Porque en ti se han puesto las esperanzas.

Decae en secreto, que nadie jamás lo sepa,
Que el grande sufrimiento no se habla,
Se vive y se asume, con majestad real
Con el ímpetu de un espíritu indómito.

Sé más, olvidando todo límite, toda paz,
Sin temor a las espinas rasgando tu piel,
Sin dudas ante la empresa imposible,
Que a ti te ha tocado vencer lo que ves.

Difícil es tu camino, como el de todos,
La diferencia es la regla, la resistencia
Insólita, es la que pare al entusiasmo,
Que de flaquezas no sabe, ni presiente.

Sé de ti temblores, angustia y ansiedad,
Y las horas solas del otoño en tus párpados,
Y al tiempo, no sé, ni de tierra ni de agua,
Que no se doblegue ante tu imagen.

No puedo llegar ti, aunque lo deseo,
Pues tu labor es solitaria, extrema sin fin.
Mi carne no es más que petición,
Mi alma no es más que un clamor, que obliga.

Cumple, y sé feliz de tu ardua faena,
Que la sola sonrisa de tus labios puros
Escribe una estrella fugaz en el corazón
De esta realidad seca de tu ausencia.

Sigue, el anhelo te lo impone
Escucha el susurro de tu destino
Calla y mira al mundo,
Atiende su necesidad de ti.

Andrea
09.08.00
00:39
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