Dualidad 101 217


 
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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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Mensajes : 739
Fecha de inscripción : 22/02/2009
Edad : 45
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MensajeTema: 3    Sáb Mar 24, 2012 5:56 pm

Oc hi d ti

Hoy, otra hubiese sido la historia
Si lo escrito atrás , pesando, guiara
Como el primer profeta con su vara
Fijando la Ley en la grave memoria.

Pero ante lo que brota de la tierra
Lo que anda sobre ella más llama
Y el ser, vuelto bestia busca la llama
Y creyendo al fruto inmóvil yerra.

Se fabrican silos, guardan la semilla
Ebla imita el esplendor de Sumer,
Y así como el deseo mueve al púber

Fiops , atraído, anda sobre la gramilla
A Gezer quiere doblegar a espada
Débil para domesticar a la nada.

***

En silencio urde su propio callar
Que será palabra y estilete
Cuando el brutal resentimiento
Desborde de sus ojos, y de su boca.

Víctima de su insinceridad, mente enajenada
Capaz de gritarle al mundo su injusticia
Olvidando que la misma lluvia y el mismo sol
Roza la piel de quien cree desear y de quien desprecia.

En alguien, las horas felices o las desgraciadas
En las cosas, de aquí, y de allá, en lo generado
La descripción de la belleza o la de su ausencia
Cuando en frente un alguien que habitó la frontera.

El tiempo y el oro, la frase común, y también exacta
Que le enseña a algunos que quien domina el uno
Lo hará con el otro, y a sí mismo habrá de dominar
Merced a su existencia, el verdadero precio del rescate .

No dormirá, seguirá durmiendo
No alientes tu deseo de que despierte y sufra
Antes bien, prepara las compresas y las armas
No sea que despierta su bondad te encuentre carente.

Smarc
27.05.02
22:46

La noche en la tierra

Aquí, en la cima, sobre la tierra los pies
Con el cielo como límite – uno más –
Mirando en dirección de lo que no puedo ver
Aguardo el instante en el que me atreva.

Pudiendo pensar, pudiendo hacerlo
En el recuerdo del cosquilleo
En la memoria y en lo desconocido
Me dejo flotar sobre mis hombros reconstruidos.

Dolor sin novedad, aunque siempre intenso
Me golpetea los pasos cada tanto
Marcando la precariedad de mis días
La tibieza del sol que pudiera quemar.

Los medios que cuestan, que siendo claros
Difícil se hacen, por que nebuloso es el fin
La idea de antaño permanece, habiendo cambiado
Muerde los talones la tierra, vuela el polvo que fui y seré.

Humilde gratitud, por las desgracias que forjan
Por la buenaventura que no embrutece
Y por el mar de vacío que ofrece la duda
Al trozo de carne que sabe peca cuando imagina al cielo.

El abrigo de los temblores en el lecho
El pánico y la fiereza en una misma hoja
Que desnudando también protege
Del falso ropaje, del cariño estéril.

Lo que ha sido de nuestras jóvenes vidas
Nombrada por papeles ocultos pero no velados
Ya sin el fuego que significaron en un entonces
Cuando al menos el sufrimiento era compartido.

Tierra, en todos lados, bajo mis pies
El sueño de Ícaro, el rostro de su padre
El entendimiento del laberinto
El vuelo que fue, la mujer que no, y el futuro.

Cada vez, con la garganta seca
De pronunciar el silencio del nombre ignorado
Como si la piel pudiera resistirlo todo
Y aún después seguir siendo un mensaje.

El oleaje como compañía del remo en reposo
Me avisa del tiempo, de la jornada, de vicios y virtudes
Y todo lejos, como una llave de su duplicado
Drama del confesor, su temor por la vida del penitente.

Las vueltas que dará la vida, y no las que dio
El verdadero dar, más allá del arte
Y el arte de comprenderlo
Y la noche en la tierra.

Andrea
23:13
27.05.02

Escribir decir

Por poder intentarlo siquiera
Tan sólo por sentir que es posible creer
No cruzarías el tiempo para ver
Que ya lo habías hecho una y otra vez?

En la radio ya no hay compañía
Los mensajes se fragmentan, se despedazan
Las horas quedan fijas en la pared
Tomando el lugar de las sombras que huyeron temerosas.

Para una mañana de uniforme, crucial
Avanzando alrededor de una idea
Dando vueltas sin querer, en torno al anciano
Que te mira, comprendiendo, también sin querer.

***

Fino el paladar para la sed en el día de mercurio
Fantasía de y por tanta tierra transitada
Fallando el paso del otro - que se vuelve aun más cansino -
Fácil en las plantas de sus pies, arduo en los ojos que lo aprecian.

El pequeño error, de grados y segundos
El sol que no llegó a detenerse
El engaño que van urdiendo los astros
En las cartas de los que sólo juegan a interpretarlos.

Dirían que cambiamos
De no ser por el testimonio de las noches
Donde es la marea la que acude al llamado
De las rutas subterráneas a las que nadie ha podido llegar.

Cada cambio circunstancial
Cada gesto y cada ausencia
Caben, también, despacio en la mirada
Cálida y ausente de quien ya jugó su partida.

Bajando las pendientes llenas de humedad
Brebaje mitad de hastío, mitad de tensión
Bregando en la garganta de quien gritó
Brujerías, naderías, y tantas cosas más.

Andando en la cuesta que disimula su rumbo
A través de sonidos y de su ausencia
Anhelando anhelos menos filosos
A lo lejos de uno mismo - siempre centro y borde -.

***

No escribas lo que dirías.

Smarc
29.05.02
22:00

Inter 12

En la tercera línea, espacio y forma
Se abre el rumbo del tiempo que sueño mío
Difícil o sencillo, imposible o fugaz
Los momentos a escondidas, a salvo de miradas.

Y la hora que siempre se acerca
Parece detenerse un poco
Y llama desde el mar alguna lejana metáfora
Como una brisa que saluda al lienzo del velo.

Andrea
18:49
01.06.02

El último poema

Cuando las estaciones ya no cambien
Y la misma belleza quede enferma
El mañana ya no será volver a empezar
Ni en la tierra de oscuridad habrá de hablarse.

El tiempo del enorme momento
Donde la fatiga por fin alcance a las manos
Que supieron hallar el camino al corazón del hombre
Donde encontraron al alma prisionera de la mente.

Enrevesado de visiones y sonidos
En el medio de la manía de la naturaleza
Que traba y destraba las fuentes y el inicio de ellas
Se atisba el futuro, y ya no cuenta.

Trepa la fiebre, y trepa el frío
Como el miedo que gana el lecho
Por la madrugada y por los que yacen en preciso acorde
Con los golpeteos del terror que atravesó la ciudad entera.

Noche tras noche los informes del frente de batalla
Relatando el avance del imperio de la soledad
Que mascullando sus faltas derrama su poder insólito
Sobre el cuello endurecido de los que buscan un poco de paz.

Lo que hicimos por la tierra de nuestros antepasados
Y lo que ellos hicieron y nos legaron como herencia
La vieja carreta que por las calles arrastra las culpas
A la par de metáforas y notas que observándose se aprecian.

El perro flaco hasta la ignominia jadeando su hambre
Todavía de pie en la misma cruda esquina
Donde la anciana y su bolso de harapos
Espera, con la piel rota por el frío y la lástima, el suceso de su muerte.

El tiempo en el que suceden las cosas
El tiempo que le llevó a la palabra decirlas
El tiempo en el que alguien lo hizo posible
Hacen un mismo tiempo en los ojos de quien lo siente.

Sea caminando en las calles, con las manos libres
O abrazando a esa otra creatura por la que tanto se siente
Seguirán las estrellas el rumbo que ocurre a distancia
Y en la distancia se hallará el espacio crucificado también en la nada.

La entrega absoluta, y simple, la que no llenaría jamás
Aguarda bajo la punta de un bolígrafo, o en el fugaz roce
De los labios anhelados, o en una sonrisa todavía postergada
Porque en cierta espera también anida el daño.

Sin motivos ni para la alegría, ni para el llanto
Porque la razón, en su imagen se hace tan alta
Que toda pregunta vale más que su respuesta
En tanto no se sospeche siquiera la inmensidad de cada segundo.

Me despido, amigos, con algo de miedo
Sintiendo ya la bienvenida de lo que no conozco
Pesándome el no haber sabido nunca sus nombres - aunque sí sus historias -
Mientras estuve ahí, queriendo que conmigo estén.

Nadie gana, nadie pierde, y si son ciertos los ojos
En el fondo nada se transforma, porque todo es ir
De un lado, a otro, con las alas que se recibieron
O con las que se construyeron, sin o con ayuda.

Guardando en el corazón mis últimos gritos
Tan cansado ya para la desesperación
Ni recojo mis cosas, ni las doy en herencia
Solo, sólo asumo el polvo de mi vida sobre la tierra.

Le dirán a los perros que se aquieten
Y le dirán a los más jóvenes que la vida sigue
Y dirán, y dirán, y seguirán diciendo
Sin saber, todavía, que no son palabras lo que quieren.

El teológico negocio de las respuestas será vacío
El vuelo del ave y al tiempo alguna superstición
El agua, el pan, la ropa y el hogar
Y el más intenso de los cariños todavía huérfano en el pecho.

Es hora, eso es todo.

Smarc
02.06.02
23:43

No hi d ti

Ya las sirenas duermen alrededor de tu sueño
No lo presientes, no lo estimas, y lo sabes
Como sabe el docto el precio del libro
Teniéndolo o no, habiéndolo escudriñado o no.

Esta medianoche, mientras se presente tu futuro
Habrán de bombardear el olvidado cementerio
Estallarán y se esparcirán por el aire
Lo que queda de los cuerpos aún más corruptos

Como parte de la historia que poco a poco
Extiende y dirige la rebeldía que dentro lleva
Hacia el circulo y la fatalidad de su infinita finitud
Que nace para volver, a menos que halle un desvío – bueno o malo-.

Cederías a los presentimientos, y luego te darías la razón
Sin entender que tú fuiste quien antes de que acabe su confección
Ya habías soltado la cuerda que libera el peso mortal del acero
Que en el pecho busca el corazón donde buscará abrevar la sed que lo generó.

Entretanto, participo.

En el camino mil exactas alas de quinientas mariposas simples
Haciendo del camino señal, y de la señal un posible fraude
Que le exige a los ojos la mirada que llamará a la duda
Como el olfato, cuando detecta al monje que huye del agua que lava.

Se quema la sapiencia de la espera
Marchita flor, papel mojado
El frío beso de algún enfermo
Y la paciencia de la impaciencia.

Entonces

Con los pasos de guerra, atisbando la posible destrucción
De un lado el cansancio, y su grisácea manifestación
Del otro la idea intuida, con su inquieto brillo galopando
Y en el medio la esperanza, protegida por la fe.

Otro tanto de dolor, la cuota casi inesperada
Para con las mismas piezas cambiar el sentido del puzzle
Entre arañazos violentos que tensando los músculos
Refieren al arco y al bambú, y a la más alta mansedumbre.

Caminando en el rosal, o entre los espinos que coronan
La libertad del aire y la mutabilidad de la tierra
Como ejemplo del ofrecimiento de la mente humana
Cuando antes de caer se expone a la entrega.

Andrea
22:30
03.06.02

La respetada

Con el exceso dentro, contenido y encerrado
Como la vida del árbol en su simiente
Por una promesa de equilibrio en su esplendor
Lleva a cuestas el peso de su lograda alegría.

Chispas en el entrecruce de las espadas
Una postergación y un adelantamiento
Diez mil variables que de rondar saben el modo
Para acceder a la calma y a la ebullición de la paz.

El ahogo y la decepción, contra la fija idealidad
En el paso de los osos y del león joven
Que fueron tocados por una misma mano
Que sin saberlo a su propio cuerpo palpaba sin reconocerlo.

La palabra más difícil, la respetada:
Aquella que nombro en perífrasis
Mitad a ciegas, mitad a oscuras
Olvidando ya el olvido, ya la memoria necesaria
Royendo mi tiempo, que se acaba para poder comenzar.

En vano pedirán precisión
Porque lo preciso abunda
Mas no los ojos que lo ven
Aunque sí las miradas que lo conforman.

Un poco más arriba, y aún más
Donde el aire fenece sin morir
Y uno es tierra, y es tierra que vuela
Sin dejar de ser lo que habrá de ser.

La humana culpa de los santos
Como víctimas de lo permitido
O como héroes de juventud
Que en la vejez todavía conservan su sabor.

Enorme, y aún así breve
La densidad de la gratitud
Que sin modelos se erige
Hallando su senda desde el fin

Como consecuencia simple
Aunque, en verdad, casi imposible
Del piso y el techo, que no bastaron
Cuando fue el corazón el que dirigía el timón.

Smarc
22:26
03.06.02

Esencias tenues

El viaje agotador hasta llegar al prestigio
Sobre los giros de la rueda de piedra
Quebrando la propia voluntad a cada paso
Fraguándola hasta hacerla invulnerable.

Juego donde los juegos se desvanecen
Como un dolor que se relata sin sentirlo
La red que recoge un poco de viento
Y otro poco de polvo, en las manos del ciego.

Fuerza fecunda, la de la mente concentrada
En llegar hasta el vórtice de cada manifestación
En las que el conjunto de seres y sus posibilidades
Realizan en la tierra las vallas a sortear.

Una idea encalla en otra sin perder su perdurabilidad
Formando la cadena que precisa ser fundida en olvido
Para acceder al circulo, y después, a su espiral
Incluyendo al tiempo, del cual uno entonces se excluye.

Venga, el atropello y luego el dinero
El acuse de recibo emocional guardado
El que pesa como una buena noticia escondida
A quien sólo de ella necesitaba para vivir un día más.

Con paso agradable, a mi futuro cadáver le cedo el movimiento
A conciencia de cada uno de mis gestos, expresados y reprimidos
Cumplo el rito del cristal pulido, o el de la recién forjada hoja
Que a los ojos sin daño atraen, pero que a la carne destruir saben.

Viendo el vuelo que la naturaleza expone en alguno de sus seres
Como un objeto que se sabe no fundido con el sujeto que observa
Y ni lo desea, ni lo desaprueba, porque sospecha la inversa
Cuando recuerda que sobre la tierra escasos son los pasos correctos.

Se desdibujan los trazos, alguien se duele
Se pierden, notablemente
Los rasgos que hacían la precisión de la imagen
En el lienzo, de la pintura se vuelve al hilo, casi sin aviso.

Después del humo, entre las nubes
Apretando los recuerdos en el placard de huesos
Que habrá de enterrarse cuando su interior se colme
Y sólo quede cerrar su puerta y esconder la llave.

Andrea
22:35
05.06.02

Es posible

Inconmensurable el muro que inventamos
- Cuando vimos creados el día y la noche -
Para protegernos de los terrores primeros
- Aquellos ya casi inconcebibles para los nuestros -.

Ahora nos pesa, como nos pesa el ahora
Y buscamos franquearlo, y urdimos en sus ladrillos
Queriendo ver, ya el Rostro, ya el vacío
Y confirmar, al menos que vivimos – equivocados o en lo cierto -.

Entendemos, sin memoria, que nuestra voluntad se cumplió
Y que en aquel momento no había faltado la libertad
Que cumplido el acto se cumplía también su idea
Y que lo que sellábamos era lo que habríamos de querer descubrir.

Habíamos renunciado, habíamos vivido nuestra opción
Todavía débiles para soportar la carga de ser lo nuevo
Creados así, hechos para la conversión de los elementos
Postergamos el enfrentamiento real, inventamos la última batalla.

Pensamos: antes el tiempo no existía
Porque no había quien lo piense
Pero hoy, todavía enterrando a nuestros muertos
De un cuerpo hacemos un reloj, y de una mirada un reflejo.

El muro sigue.

Entonces después, Samas , Istar y Sin
Del agua el diluvio, de la tierra la madera,
Y el ser que construyó la barca, por instrucción divina
De salvaguardar, de lo que conocía, su esencia.

Los números fueron cuarenta , y también seis
Y lo que se relataba de fuera, era dentro que ocurría
Para así, ya solos, nos fuera entregada la palabra
Para que al escribir la historia de otro, digamos la nuestra.

El constructor no ha olvidado su obra
Olvidó el propósito, el último futuro
Teniendo éxito, no logró la gloria
Y ahora que la busca, intuye, le bastará intentarlo.

Después de todo, la piedra
No resulta más difícil
- Más que arrojarla -
Colocarla con justeza?

Smarc
23:15
05.06.02

La elección

Va con el corazón lleno de secretos
Como quien oculta su sombra oscura
Recibiendo algún azote sin cura
El mensaje escrito en los panfletos.

Alcanza, y no cree alcanzar el tiempo
Donde yergue la memoria de sus pasos
A merced del frío y de los vacíos vasos
La vid y el destino de un sarmiento.

El exceso, la eterna duermevela
Que debiendo ya expandir su poquedad
Intenta triunfar de aquella necedad

Que le fija a una naranja vela
Un viernes cercano que nunca fue santo
El río solo, el abandonado manto.

***

Ceder o no ceder, y cuándo
Escaso de grasa, con algo de paciencia
Buscando el escape y la noche de fiesta
Quebrando los ritmos sin despreciarlos.

Caudalosos arroyos que toman los dedos de una
Sudamérica pura y letal, como los ojos de sus hijos
Variedad de la nada y la inexistencia
Palabras tronchadas por la existencia de una boca que calla.

Sin piedad, el carrusel en el estómago
Desplegando el fuego de la prisa
Una necesidad, y otra, envueltas en carnes diferentes
Que anhelando lo mismo difieren en la realización del camino.

Posible la calma, y el gesto que perdona
Como el obsequio y también la demora
Porque un espíritu por imaginar a otro
En su existencia cree, y en su llegada apuesta su partida.

***

Sencillo, como el símbolo de un anillo
Frugal, como un momento puntual
Y triste, como una fiera que embiste
En lugar de la envergadura, sólo su figura.

En tu mente, sin que lo aprendas
La tierra fértil para el inhábil labrador
El concepto vivencial de una realidad
Que dolida de imprecisiones sufre sus límites.

Dulce miseria, grata ignorancia
Que evitando el entendimiento
Evita la tarea, y de ella el peso
Que fijaría la roca sobre la que elevaría su puente.

Ya se encontrarán, les dejaré el vacío
Como punto de unión de lo irreconciliable
Tanto el vuelo como el arrastre
Como premio a tanto vuelo y tanto arrastre.

En mi piel Asunción, y el resto
Lo que queda y lo que fue
La maestría del idiota, arriba declarada
Y la tontería del erudito, por demasiados presenciada.

Quebrado el espejo, adquirido el lenguaje
Con el reloj en la pared o en la muñeca
Dos besos en implosión
Y uno sólo que recordar
Judas, o el nombre que sientas en tu historia.

Andrea
07.06.02
21:34

El ileso

Una muerte, o miles de ellas
La emoción grave, los gestos opacos
Y una tímida evocación de la lujuria
Cuando un pensamiento atroz roza el aire.

Ni la vida ni la alegría, ni tampoco sus opuestos
Se habían concebido ni realizado en su origen
Por quien creyendo haberlo vivido lo escribe
Ni por quien transitándolo, sinuoso evade el declararlo.

Ninguna muerte me pertenece, ninguna vida
Como todos, soy heredero de lo que queda
De un puente polvoriento y de miles de libros
De un puñado de besos y algún abrazo incierto.

Criado por la soledad, amamantado por la espera
Nunca evité el paso firme del engaño
Ni la densidad inconmovible de lo verdadero
Demasiado duro para recrearme en la fortaleza.

Encanecido de reglas, todas íntimas
A un solo punto el universo reduzco
Como el principiante de futuro
Que agota las necesarias escalas de su instrumento.

Como un ave de extraña sangre debatiéndose sin premura
Entre la agonía y la más alta farsa que domina un espacio
La música de Knaifel recibe la venia de recibir mis mañanas
Muro para la risa, ancha carretera para la caravana de los descarriados.

El infinito guión persiste en los alrededores
Labios que se mueven, cuerpos que buscan
En un cáliz insólitamente consagrado
O en un charco de sangre mojado por la luna

El perdón por lo inacabado, humildemente
O por comprender la inmensidad, vanidosamente
Mientras van tocando sin sentirlo todos los relojes del mundo
A la misma hora, y bajo la misma bóveda de principio común.

Sobre el piso hecho de madera, no apta para ser cruz
Se dejará mover la desnudez de mis pies encallecidos
Las cortinas le negarán, a una mirada mía,
A las manos de la servidumbre el impulso de descorrerlas.

Aun las llamas, último cobijo de los anhelos envejecidos
Cumplirán por el tiempo que les quede, que es el debido
El rito, ahora tibio, de jugar a la permanencia y a la guía
Hasta que la cera, ayudada, a sí misma se acabe.

Mientras tanto, en el ahora
Por ahí, ileso de la vida.

Smarc
10:26
08.06.02

Lo visible

Una colección breve
De hechos punibles
De vergüenzas pequeñas
Y fastidiosas victorias

Anteceden a la edad insuficiente
Que en un tiempo o en otro
Será muro o camino a la pregunta
Que hará otra vida en su búsqueda.

El ejemplo, o el testimonio simple
Resultado de los actos o de su intento
Como huellas en uno o sobre la tierra
Habiendo quedado en arcilla o mutado a carne viva.

En la oferta, de pasado, el ataque
Protegiendo lo futuro de ciertos momentos
Que en la mente echan sus todavía delicadas raíces
Como la mano joven que busca calor en lecho nuevo.

En el hogar, hombros o pecho
Donde se aprende de un dueño – y una entrega –
Se da la primera magia de un nombre dicho o que decir
El filo de un dolor que se avizora inexorable.

Quizás la cercanía que logra la sapiencia tan lentamente
O tan solo una sed tras otra, humana condición de humanidad
Lo que ven los ojos en un espejo roto o tras un cristal empañado
Mientras el corazón, como puede, intuye su posible destino de abrigo.

En la campiña, donde ninguna muerte es mortal
Siempre se gesta el murmullo en el origen de todo soplo
Que no sabe ni retroceder ni aquietarse, ni de noche ni de día
Hasta dejar el paraíso y cruzar el infierno sólo para hablarme

En el idioma que entiendo sin que se me parta la memoria
Aquel que siendo vehículo también es lugar
Donde el esfuerzo es confortable, la tensión exquisita
Porque siempre es otro día, el mismo regalo con sabor a nuevo.

Sabio el tiempo, o quien lo ve
Si no la palabra, la piel
El guerrero siempre confiable
El guapo de la calle y el escabroso erudito

Llenando de presencia las alforjas
Haciendo de alimento frugal aunque suficiente
Para el viajero que no siempre sonríe
Porque lo que siempre halla es un motivo para seguir.

Todo pasará, como está escrito
Y saberlo por haberlo vivido
En el presente sin tragedia
Pero con la mano en el crucifijo, y no en otra.

Los sueños quemados, como naves en la batalla
Convertidos en cenizas rescatadas por una ilusión
Que en silencio de buhardilla, a plena madrugada
Cose, como la anciana que perdió al hijo, su nueva bandera.

El rincón de la queja, la silente melancolía, son
Agujas de cobre buscando lo hueco del vientre
Que habrán de enseñarte a leer en todo espacio
Lo que significa y simboliza la sierpe y la sandalia.

Mentira el corazón o los oídos nuevos
Cierta la imaginación que inclina a lo meridiano
Real, y por esto majestuosa y respetable
Cada gota de sangre que en las mismas venas
Conquista el timón de lo que queda de vida.

Andrea
08.06.02
21:35

Por el otro

El drama bajo, la grande tentación
Como si de la envidia no fuera parte el deseo
Y todavía así desconociendo la distancia
Entre el puro acto, y en el tiempo, la posesión.

La mujer de Lot, o la mujer del prójimo
El título y el hecho, el prejuicio a mansalva
Como si el árbol, de raíces morales, no contase
Con las ramas que llegan a donde ni lo natural existe.

La actitud define a veces la dimensión de la aptitud
Escapando de los plazos, adelantándolos o postergándolos
Aunque siempre dentro del primer circulo a olvidar
Donde los hechos, aun parte de la cadena no la logran acabar.

Sobre los hombros estos nombres
Que serpentean sus intentos de definición
Volviéndose masa de variable peso y volumen
Para un mismo cuerpo que pudiera querer ser instrumento.

Uno, la obra compleja, y el otro, que pudiera ser mayor
Abriendo el abanico intangible que bien pudiera despedazar
Un futuro entero o un pasado breve apenas comenzado
Mientras los ojos no capten la posibilidad del imposible.

Entre una batalla y otra se adivina la misma guerra
Donde el qué tomar y el qué entregar gritan sus opciones
Ofuscando en su silencio al fin último de cada gesto
Al que le queda esperar como quien espera una posta.

Ante lo inmenso, entonces, lo pequeño
Los días breves, las noches muy cortas
Haciendo de la vida soplo y momento
Y por ello invaluable, y por ello apreciable.

Los hechos por el otro, pero los hechos propios
Marcando que la voz que dice y señala un rumbo
- acertado o no -, nace de aquel que nadie exactamente sabe
si recorrer hubo o no el espacio que se abre de los otros espacios.

Nadie transmite lo que no tiene, y aun esto emite
Cerrando definiciones de fuerza para cada cual
Estirando o empujando, atrayendo o conquistando
Subiendo los peldaños de la escala en cuyo fin está el principio.

La playa, media luna de arena, y luego dos orillas
Hasta que el andar indica al agua aprisionada por la tierra
Volviendo a los brazos tenazas y al pecho un horno
Donde cada cual fragua el poderío de su alma.

Smarc
21:49
10.06.02

De pri hi d ti

Por inspiración, o por puro dolor
Arrastrando relojes sobre la sangre
De quienes viven pendientes
De la hora que fue o de la que no llegará.

El primer capullo del primer rosal que planté
Virginidad absoluta de significar o representar
Tan sólo un pequeño espacio de libertad
Imagen elegida, real, completamente tangible.

Si todo fuera posible, incluso mi vida
Con toneladas de humo a lo largo de tantas páginas
De las que no las menores fueron enviadas
A ese alguien para quien en las cosas estaba el futuro

Me pondría a escribir las cosas ciertas de la tierra
Y todo lo que aprendí a poder imaginar
Por no tener más que dos piernas y dos brazos
Para cumplir la trayectoria que quizá en convergencia alguien sintió.

***

Mil veces, conmigo, la historia volvió a repetirse
Ya el exceso – todos son uno mismo –
Ya la austeridad – que siempre es diferente –
Camino y andar, y caricia y puño en una misma mano.

El hoy es simple, el hoy es lejos
Las veredas rotas, las que me vieron,
Las que ya no están, las mismas que apenas miré
Y que son las que me llaman, porque se fueron con mi nombre.

Habiendo comprado, y habiendo vendido
En el mismo circo sin dejar de verlo así
Como payaso que oculta la inagotable cimitarra
O como espectador que bien cumple su papel

Le miro a mi ventana, compañera inexistente
Permitiéndole que no permita el paso del frío
Que me sabe la edad, y quizá otros secretos
Hembra fiel, que como las de ley, de lo que sabe se apodera.

***

De voluntad hecho el cuento, y una semblanza...
Un cuerpo que se acomoda al otro, buscándolo
Resquicios, relieves, ternura sapiente en cada aroma
La sonrisa puntual, los párpados bajos, y dos palabras que flotan.

En el marco colgada queda la pena
Se abre el espectáculo para solo dos
Un ahora de puro oro, derretido de pasión
Que con orfebrería podría convertirse en joya perdurable.

De sal, de lo que deja el mar en la arena
De esperas, con el hilo tenso entre los dedos
Ansiedad de alas sujetas por dos corazones de tierra
Y que alientan, olvidados de hemisferios, un mismo afán

Se elevan, y se tocan sobre el mundo
Dos aprendices de hacedores
Que habiéndose sospechado
Se imaginaron juntos, amalgamados en el tiempo.

Andrea
22:28
10.06.02

Una espera

El hambre, y esos besos
La propia atalaya y su cimiento
Emblema de rocas unidas entre sí
Por un sentido o su carencia.

Peso de la obra, y de las horas
Arropando el lecho que habitas
Olvidada de mí, y aun soñando
Con un tiempo sin días claros ni atardeceres.

El susurro del ayer
Ese haberlo hecho
Un par de veces, y algo más
El placer hecho artesanía

Me dicen te diga
Que tras el solitario escarpado
Tras la posible falla del presente
Más que justa es la esperanza

Que hace de lo desecho
Montaña frágil y tibio amanecer
Pétalos derramados que aguardan esos pasos
Para los que fueron hechos en alguna madrugada.

Para los otros el siempre igual
Como consuelo y vanagloria
Y para nosotros la hiel y el hielo
El límite, la tierra sin dueño,

Los gritos callados
El corazón que se niega a seguir
El reclamo rechazado
Y la mente que soporta su desesperación.

Sin premio
El mundo sin nosotros
Para un nosotros sin él
Puente sin destino ni origen.

De aquí a poco
Porque poco es lo que tenemos
La salida que no será final
Ni principio, algo así como estadía

Cosas simples, humanas y un poco más,
Como la libertad o la felicidad
Que están ahí, dentro de uno
Como cerradura que aguarda a su llave.

Smarc
10.06.02
22:50

Su nombre

Bajo las rocas el fresco de dos alas desprendidas
Proyectando en la faz del explorador
La brisa que provocaron sin quererlo ni saberlo
Cuando vivas, sobre ellas fijaban la atención.

Y en la calle, hermano mío
El azote del viento desconocedor de piedad
La vida cruda abriéndose paso por las rendijas
De los corazones blandos como trapos mojados.

Movimiento es
Las caderas de la negra
Las manos de la blanca
Piénsalo, mientras caes
En el pensamiento de la caída.

Así no se escribe
Sonidos de trompeta
O de campanas llenas de ponzoña
Donde la caña no llega , donde no hay cama.

Ríe el ultraje sobre las nubes que te ven andar
Con el paso dolido del siempre temeroso
Mientras bajo tierra llora, desganadamente
El putrefacto cuerpo en el que habitó tu ilusión.

De qué creías que se trataba saltar?

Bruma y espejo, muy alto y muy bajo
Por un sólo beso o un sólo velo decorrido
Olvidando las promesas, postergándolas
Dificultando la respiración del que sabe morirá.

Rico por alguien, por alguien empobrecido
En medio del grito que se aleja
Otro vuelo para otro viaje
El destino de estrellas convertido en pasado.

Entre jadeos fingidos, pero sentidos
Porque para quien conoce el poder de la forma
Le resta el resto de intentar el dominio de su intensidad
Marcada por lo que falta que pudiera ser lo que sobrará.

Cuerda floja sobre el vacío que envuelve a otro vacío
Perdidas o mutaciones, transformaciones científicas
La filosófica explicación de cualquier estudio
Pilar de observación, observar, observar, sin conservar.

Dado el juego, en el gran reino de la premura
Donde las dagas, por sólo comenzarlo
Rasgan las velas y todos lo sueños
Dándole entrada al viejo reparto de las distracciones

De jugar se trata, a las coincidencias y causalidades
Donde el premio es la inexistencia, y pensar, el castigo
Desde distintos puntos de referencia inalcanzables
Ocultos, quién sabe por qué, en la yema de los dedos.

Lleva la costumbre, la antigua persistencia
La sed, esta vez, de alguna locura
El rostro en el regazo, la bala en la nuca
O los días que vienen para no poder aprender.

La callada culpa de los dioses, y su escondida pena
El programa impreso de todo lo que no ha sucedido
Y la palabra nadie pintada en todas las paredes del mundo
Mientras el pintor se marcha con tus ojos en su espalda.

Dime su nombre, si puedes
Y te daré el mío, si me dejan.

Andrea
02:16
12.06.02

La condición

Tierra de presagios, donde la razón es derribada
Golpeteos de un candombe lejano y oscuro
Desde y por la tensión de la piel de un tambor
Que cierra el círculo donde danza la hembra.

Los avisos, guardados todos en el pecho
Dominando el terreno, la hoja garabateada
Señalando la sangre que busca derramar la sangre
Por no poder aquietarla en el remolino de su curso.

Entre los galos, o entre los sajones
Hacia otro tiempo, hacia esa otra forma que es otra cultura
Cargando las noches como quien intenta abrevar al mar
Sabiendo que para acceder a la propia esencia, no compartida,

No bastaría con el conocimiento del prójimo
- Común reconocimiento de su calendario y su condición -
Porque en las ausencias también están las cifras
Porque lo que pudo ser es también parte de lo que es.

Sin empatía, con inteligencia que no logra el esfuerzo
A la indigencia de comprensión queda procurarle el abrigo
De saber las causas, o la simple única posible causa
De por mucho tiempo pretender tan poco y seguir errando

Como si tan enorme fuese la distancia
Entre una carrera y una piedra en el fondo de algún océano
Mientras las madres, como las estrellas, continúan su existencia
De sí mismas alejadas, por el retoño al que enseñarán seguros imposibles.

Pisoteados los jazmines, ganados por el lodo extranjero
Zumbando los tórridos momentos en los que se callan los nombres
Por ejemplo de la impiedad, de las derrotas acumuladas
En la antigua guerra que quiere acabar en comunión.

Pudiera ser cierto, y aquí una parte del temor
De que nadie sea nuevo aquí, ni siquiera mañana
Que el silencio, más tarde o más temprano
Siga siendo, todavía, si no el vencedor, el preciso mediador

Entre el tiempo de la boca que pide
Y aquel que ocurre en millones de rostros
Cuando la mano requerida se cierra sin hacerse puño
Develando el espectáculo del arte del ser humano cuando se niega a realizarse.

Pero pudiera ser broma
Esqueleto sin carne
Ojos, desprovistos de mirada
Sueño débil, como quien lo porta.

Y, sin embargo, el aire avisa un deleite
Otra vez, la misma condición
Los pies en la tierra
Sin bajar los brazos.

Smarc
13.06.02
22:19

A veces

Tan alta la propuesta
Y tan de rastras la respuesta
Que ofendería y hasta dolería
Si no fuese por ese resto

Que entrega la madrugada
Mientras relata sus historias
A quienes le ofrecen compañía
Sin pedir nada, ni siquiera un tiempo.

Y corto el deseo
Y tan larga su memoria
Que el verlo asusta
Como el sobresalto de su final.

Llaves ganadas
Prístino hielo
Para la hoguera difícil
Pretendida y todavía negada.

Cama y cielo fundidos
En un tibio sueño
Que todo permite
Y a nadie deja entrar.

Las tantas veces
Y los tantos besos
Buscando equilibrar
La vez aquella, cuando fue de día

Y la sonrisa era sencilla
Como sencillos lo gestos
Porque en los bolsillos
No estaba lo guardado

Ni en el corazón lo oculto
Ni en el nombre el ser
Ni la sed en toda la piel
Porque lo que había era cierto:

Retazos del alma
Miradas por estrenar
Un desconocido andar
Y una posibilidad de súplica.

Como ayer, no sabemos
Si dará o no la talla
Si ella será la que nos una
O por siempre nos separe

O nos funda en un rincón suyo
Junto a secretos anhelos
Y memorias de juegos
Tan de niña y tan de amante

Donde lo aparente comprende a lo real
Sin dudas ni sacrificios
En el camino de errores y aciertos
Donde está permitido mirar atrás.

Porque a veces
Por un momento
No hay falta
En el mirar de frente lo que fue.

Andrea
13.06.02
23:05

Precio de la paz

La viuda, levantando el mentón
Entre palabras que brillan
Destellando luces en sus ojos
Que alcanzan otro espacio apenas visible.

Llegando sin cargas, siendo un bien
Siendo la visita que jamás exigiría
Hora por hora, llanto por llanto
Gesto no dado por gesto no dado.

Otros pliegues a través de un mismo tiempo
Multiplicidad conciente de metas finitas
Antes de cada emprendimiento, anunciando
La idea apenas tocada de una justicia inapelable.

Deshaciendo nubarrones pesados de pasado
Haciendo gotear reliquias de adversidades
Fundiéndolo todo en una exaltación pasajera
Como demostración simple de ritmo y tono

Donde cabe la sospecha y el crimen
La lejanía y hasta el olvido del olvido
En la vida del acto del anonimato
Por el cual, quizá, a la misericordia se acceda.

Más hondo que un corazón penitente
Que dentro del mismo cuerpo de dobladas rodillas
Jadea su constancia ya empedernida,
El principio que se iniciará al final del renunciado vuelo.

Deseos solitarios, por tan personales
Que en la multitud halla el eco de su silencio
Sentencia brutal cuya sola existencia basta como condena
Haciendo del conocimiento el verdugo de lo conocido.

La borra del café y el destino de los venados
El alto parto de las cabras en la montaña
Y la indomable y estrepitosa carrera del salmón
En las páginas del libro que no se vivió

Realizan el vacío sin mancha de ausencia
Como escultura gigantesca y tenue
Que señala la liviandad de lo ignorado
Y el falso trabajo de todo lo apuntado.

Sobrando las letras, en la amenaza pura
El alambrado en la frontera del chaco
Donde un joven será acribillado a balazos
Para que por uno, pocos se duelan definitivamente.

Necia la victoria del seguir
Inútil la voluntad de los afectos
Cuando tan sencilla sería la tibieza
De una alfombra pobre, y de unos zapatos lustrados

Merced a la historia de un pueblo ajeno
Que prosigue sus hilos a cada mañana
Liando las horas de extraños y propios
En breves cuentos de final indescifrable.

Odioso el ejemplo que vive
Debe con su propio sacrifico pagar
Las heridas del alma que no lo imita
Y que entonces no soporta su así expuesta bajeza.

Precio de la paz, cuando no del triunfo
El tiempo logrado, el de la cosecha
En la minúscula parcela de tierra
Que cada cual, debiendo, habrá o no de labrar.

Fidelidad a la fe
Fe en la fidelidad
Humana relación
O religiosa proyección

En los avatares de los intentos
Entre sonidos e imágenes que expresan:
Y los suplicantes - de dinero, de momentos –
Y el pedido al que pudiendo dar lo piensa dos veces.

Smarc
20:49
14.06.02

Gente

Ch

Qué sabrías, sino de esperas
O de exageradas admiraciones,
Cuando por tanta desconocida bondad
No pudieras, siquiera concebir, en la noche

El brillo de la hoja de acero
Y el de la palabra también letal
Que limpiamente a la noche se lanzan
Buscando, con sed de hombre, su escrito destino?

Ca

Pura tensión, de tantos juicios
De tanto haber vivido
Y tanto haber desesperado
Que increíble la duda en un nombre

Mitad amistad, mitad queja desolada,
Por no decirla, por no reflejarla
Cuando batiendo alas, sin secretos
Escupías la hiel, develando de tu ser el diamante.

Y sabiendo que sabías
Que un algo faltaba
Un poco de entrega
Una miga de fe.

Cr

El inmenso manto de las explicaciones
Un trozo de carne que alienta y transita
Las calles que sospeché entre anhelos
Y un mazo de naipes pocas veces imaginado.

Huyendo del cariño, que nunca faltó
Por la proximidad tenaz de aquella pasión
Que realizó los trazos de la primera alegría
Que no es otra que la que ocurre después de un tiempo.

La entrega mutua, que para sellarla había que confesarla
Y que a la hora de hacerlo ganaron las formas
- ahora tan, tan pequeñas –
Diciéndonos, en callado grito, el valor de la estéril espera.

Más amplio tu tiempo, por más breve
No me engaño, sé reconocer un remanso
Y aquí, en mi prematura vejez, con esa sonrisa
- Que imperfecta fue tuya, y por serlo casi fue mía -

En la memoria de la piel - la más exacta -
Todavía el cariño y la posibilidad de trampa
Como quien después de la guerra, mirando sus heridas
Recuerda a un niño – inventado o no- jugando en la playa.

Sigue doliendo, el irse
El creer tener que hacerlo
Porque dentro hay mucho
Y creerlo es lo que queda

Porque afuera hay poco, y afuera es parte
Que te roza la piel sin que lo quieras
Y que te olvida de mí, por no otra causa
Que la de ignorar cómo quebrar mis encierros.

***

Una mañana
Cuando sea cierta la historia
De la mujer y el hombre
Y de Dios y su creatura
Alguien sabrá otro mañana.

Andrea
21:24
14.06.2
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