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AutorMensaje
Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: 1    Sáb Mar 24, 2012 6:03 pm

15 de noviembre de 1628

Más grave que la causa de una vida
El hallazgo de su sentido oculto
El empleo de las horas sirviendo
A una meta casi inextricable porque implica a lo divino.

La llama del oro se hace tenue en este inicio
Y aunque algunas estrellas marcan la ausencia de luciérnagas
Y aunque el peso de una historia cercana pretenda grandeza
Todavía basta, con el centro de la noche y la compañía de un aroma.

Quizá a conciencia de que ya en el primer beso, que fue puente
Entre don Bartolomé González y doña María de la Santa Cruz
Nacía y se hacía de temporal origen el misterio de un corazón
Que sabía sabría llegar y atravesar el límite de los hombres de su tiempo.

Desde España y desde un tiempo todavía incomparable
Salían los finitos buscadores a fijar un territorio y una colonia
La sed por el poder, y la sed por el metal, briosas serpientes verdes
Dolorosamente contenidas por el Libro de entonces escasa traducción.

Sin espadas ni armaduras, los hombres de la fe
Entre criollos e indígenas, bajo el mismo sol y en la misma selva
En la ciudad fundada bajo el nombre que encierra la sucesión de planos
Cuna de otras, punto al que se había llegado para poder partir.

Y entonces nace, en 1576, en medio de la historia que comienza
Rumbo a la soledad de los bosques, o de alguna playa
Para susurrarle a la naturaleza civilizadas oraciones
Para distinguir al alma prescindiendo del cuerpo que la lleva dentro.

El sobrino del fundador del régimen que conoce de duros ejercicios
Después de verlo transitar extensos momentos en la cuenca del Jejuí
Dispone que lo encuentra apto para dirigir las naves de la catedral
Y esto se cumple por nueve años, cifra difícil, como su palabra.

Tres años después de la ejecución del monje dominico en Roma
Cobra existencia en los registros ahora históricos
El Sínodo del Río de la Plata, que exalta el corazón de Hernandarias
Ampliando la distancia entre lo que este mira y lo que puede ver.

Al sur, entre el Paraná y el Tebicuary van Marcial y Francisco
Al este, entre Villarrica y Ciudad Real va Antonio Ruiz de Montoya
Y al norte, en la región palpada y lamida por los guaicurúes
Allí va Roque, “el caudillo del bien”, ya lejos de todo espejo humano.

Los torrentes del Paraná y los del Uruguay aprendieron sus pasos
Concepción del Uruguay y Japejú emergen de la tierra como una vasija del barro
Francisco Céspedes lo hará converger con el destino de los Misioneros del Uruguay
Y antes de Todos los Santos del Caaró salvará la vida, para entregarla después.

El nombre es Ñezú, el arma un itaizá
El motivo no sabemos
Si el evangelio o el evangelizador
Sabemos la condición: en la tierra.

Desnudan a Alonso, lo arrastran entre las rocas
También a Roque lo despedazan entre gritos
La sangre derramada profana el breve templo
Ahí sucede el incendio para que al día siguiente surja la voz.

Puede que entonces el miedo haya mordido los talones de Caarupé
Quizá por defenderse ordenó que una flecha atraviese el corazón arrancado
Y que un mismo abismo que no es más que un cielo inalcanzable
Lo empuje de nuevo a un fuego que no sería el mismo, que no sería igual.

Vestidos, todos, llegaron después
Para encontrar intacto ese esquivo centro
Que palpitó en su tiempo a su propio ritmo
Para dejar en un símbolo la señal de sus actos.

Smarc
15.04.2002
23:10

Sinceridad postergada

Al norte de El-Wad, en Nahal Oren
Se talló la figura de un perro y un búho
Y más al norte aún y al este, en Hayonin
Quizá el primer grabado que refiere a un pez
- no existían los espejos –

Desde entonces, quizá, el motivo y su ciencia
Más que el hambre, el anhelo
Más que el arte, la expresión terrestre
La necesidad que prescinde del punto de apoyo y la palanca.

El poeta, después, pudiera no ser guerrero
Pero el guerrero sabría cantar la gloria de sus ancestros
El pasado enlazado a la cintura del canto
Por un hilo que pocos alcanzan a tocar.

Para el profeta, así, el futuro, los sentidos despiertos
Una suerte de Lázaro que ve su muerte sin su partida
La madre y el padre cubiertos de cenizas, toda incomprensión
Frutos todos de una ley que ha sido quebrada por una finalidad oculta.

Una mente, la tuya, que no es débil
Y la otra, la mía, la que escruta lo inextricable
Y entre ambos la pintura que a gritos sofocados te refleja
Porque tú necesitas que alguien crea en ti.

Entretanto, fuera del polvo, el paso de las víctimas especiales
Los márgenes cruzados, los techos de dos aguas
El acto del lecho que se añora porque fue patria de los sueños
Y la noche que intacta dejó de lado todo oprobio.

Burbujas celestes, centellas no previstas, pero reconocibles
La madrugada en la que los caballos piafaban inquietos
Una posibilidad de verdad, el golpeteo en el pecho por una cercanía
El tiempo que tiende a suceder y que a veces se deja caber en una mirada.

Se corre el telón, en un momento que no tiene precisión
Dices: yo moriría por ti
Ensayas: yo daría la vida por ti
Pero sospechas que es poco, y sabes que pudiera haber grandeza en aceptarlo.

Pero tú, en quién has creído cuándo?
Mira, unos nacen y padecen sin decirlo
Otros lo hablan, para que aquellos no se sepan solos
Y ambos quedan enlodados por un sentimiento que no es cariño
- y tú ahí, sabiéndolo-
Lejos, en los confines del alma
El sonido de un tambor apagado
Una alegría y un pesar pasados
Que cuando ocurrieron no lo fueron.

Y entonces, dónde quedó el sentimiento fraterno?
Acaso al lado del cuerpo yerto?
El abrazo que te fue imposible
La sinceridad postergada.

No es dura la tierra
Son duras las manos que la labran
No hay semilla que se sienta sola
Se sabe suficiente para ser árbol.


p.d.

Tú sabías de qué se trataba
Ahora sabes que como tú
También los demás lo callaban
No hay paisajes, sólo un espejo casi inconmensurable.

Andrea
16.04.02
23:28

Pri hi d ti

Por fuera el templo tiene los muros negros
La humedad y la ausencia de luz lo trepan
Por dentro, en lo fugaz de un tiempo
Lo habitan seres de piel gris y apagada mirada.

Se yergue a la vera de un río por el que nadie navega
Salvo los inertes cuerpos de mariposas indescifrables
Edificio lejano a todo clamor y a toda posible queja
Símbolo y condición material de la renuncia a los intentos vanos.

No llegan ahí los desamparados, ni los desesperados
Y no tienen cabida los que podrían demostrar su iluminación
Lugar cruel, y a su medida puro, sin huellas en su camino
Que siempre es de ida y así va más allá del siempre de una niebla.

En cualquier lugar la noche que de pronto se vuelve frágil
En cualquier momento el día que se niega a brillar
Pero no ahí, donde por su peso los deseos aprisionan la inmovilidad
Donde la densidad apenas alcanza para describir su realidad sin horas.

Las luces que el enamorado cree le acompañan
La verdosa fuerza que en las entrañas siente el envidioso
Y el grito ahogado del condenado en la última mazmorra
Siendo lo que son carecen del impulso siquiera para imaginarlo.

El dolor, palabra breve de extenso significado
Quizá un día pudiera captar el vuelo de las flechas invisibles
Que son la lluvia mitad constante, mitad inexistente
Que roza los límites de la idea no nacida que pudiera concebir aquella realidad.

Más despacio que el sentido del movimiento, luego de conocerlo
Con el desprecio dándole la espalda al desdén que los otros hablan
Y desde el otro punto de la misma tierra que sabe su propia existencia
La mano sola, y solitaria, que por dejar de sujetar, toma, sin arrebato.

El enemigo va siendo fuerte cuando se lo conoce
Y el alto sueño se inicia cuando se lo ve similar a uno
Y la batalla sólo es cierta cuando se entiende que es contra y con uno
Y la guerra continua se haya o no vencido y triunfado de ese uno mismo.

Estar ahí, sin abandonar el aquí
El plomo y el mercurio que giran
La pausa de los extraviados, y la del guía
Y la conexión que se forja cuando cada cual
Por propia decisión comienza a ser lo que va dejando de ser.

La forma de la vasija, y de qué esta hecha, el continente
Que invita o suplica, que atrae o intima
Al metafórico aliento que a su vez lo contiene
Y le fija una posibilidad de forma infinita.

A la vera del río, con el cuello roto y el pecho partido
A donde no se llega, porque es donde se está o no
Después de años, o de un segundo, o de un después
Apreciando la primera apariencia de una dimensión entonces posible.

Smarc
23:06
17.04.02

Se hi d ti

Viejo y lánguido grazna un cuervo sobre la lápida
La piedra está sucia como la tierra que la recibe
Y la tierra es el mundo por el que tú y yo transitamos
Entre las sobras que los demás van dejando descuidadamente.

Los dictados de la sangre, que busca la sangre
El aroma de la atracción que rodea tu piel sudada
La siesta en el cañaveral donde los cantos son presagios
Cuando el calor del aire es idéntico al que se lleva dentro.

Se eleva el miasma dejando en el suelo el resto de cada cuerpo
Lucha etérea, batalla inmóvil concebida en otra mente inconcebible
Fin de la serpiente por la realidad del espíritu de la espiral
Humo y niebla, las nefastas imágenes de lo que fue la muerte.

Un mismo ritmo para dos cuerpos que difieren en la forma
Pero idénticos en el anhelo y el ansia dominadas por la sed de fin
En la habitación de madera, bajo el techo que no protege del agua
Sobre el catre blando que rechinando recibe la salinidad del forcejeo.

El viento, verdadero dueño de las hojas, las esparce sin violencia
La de los árboles que han muerto, y la de los libros que ahora duermen
También los antónimos quedaron en algún lugar del camino errado
Todo es lo que queda, la promesa cumplida, la mentira quebrada.

La congoja se filtra por las hendiduras de la vieja puerta
Arrastrándose gana el suelo y emponzoña los alientos ya pausados
Se sospecha que no fue suficiente para aplacar lo que viene
Una parte de la fuerza entregada hace notoria su pérdida, no hay risas.

Peor que un golpe solo lo que fue el martillar continuo de una raza
La tempestad que sigue sus reglas a pesar de la lumbre en la cueva
Todos los a pesar de uno y otro lado del mismo modo de haber existido
Con la pretendida inocencia de haberlo ignorado todo, absolutamente todo.

Aprieta el amenazo, las culebras de dos cabezas emergen sin estruendo
Las rotas ropas vuelven a los cuerpos de rotos sentimientos
El tiempo marca la espera de la cosecha, la tierra calla y así domina
La vuelta está cerca, entre gemidos y machetes no llega, espera.

La palabra fue dada, y ella nombra la existencia de la inexistencia
Y el tiempo diferente en el que ya nadie puede nombrar a ya nada
Porque no hay ya a quién decírselo y porque no hay ya quien lo diga
La otra imagen del tiempo, la prohibida, la que no lo niega, la que lo desconoce.

Y sin embargo, mañana, o quizá pasado
La misma puerta y por muchos años
Cuando de nuevo esté entreabierta
Y el impulso pueda más que la dirección.

Andrea
20:54
18.04.02

Para

El orden había resultado falso
Cada uno de los testigos había mentido
Los testimonios no alcanzaron a su propia palabra
Y la lluvia en los ojos de barro no bastó para lavar la culpa.

Entre cuerdas y un estilo todavía sin nombre
Con el brillo del oro que emula el del cobre, venciéndolo
Cruza los seis ejes que recuerdan la geometría
Atisba las referencias, la posibilidad de una magia del tiempo.

Cada gesto del agua cuando llega a la orilla
Dentro de cada espuma, que fue sueño
Y fuera de toda predicción, porque todas fueron sabidas
Dibuja, también, un aspecto de su todavía lejano rostro.

En la marcha que ocurre en medio de intangibles camaradas
Sobre, quizá, la hostil verbalización de una certeza bondadosa
El calendario que no incluye las palmeras que arrullan a su luna
Y un papel firmado por quienes hace tiempo lo han olvidado.

Las más ancianas, es posible, todavía crean en algún reclamo
Pero aunque los hubo, ya no quedan momentos para la protesta
Cada vez que la tinta se deslizó más allá de los límites aceptados
Terminó volviendo más rica, con aroma a tempestad y a compañía.

No se culpe a aquel que sobre un viejo y húmedo galpón
Pudiendo tantas cosas se exija lograr aquello que implica un suplicio
Lo temible de algún reemplazo, el abrigo por el lazo
O la aceptación por la común unión sin condiciones nombrables.

También la culpa flaqueó de piernas
En ese o este espacio, en el que los argumentos, ya pobres
Sirven más como brillante ornamento o ropaje frugal
Que como arma infalible, o lecho para el reposo del guerrero.

Sin espesor, en la breve cima del edificio humano
No hay temor ni siquiera al temor
Con los huesos todavía al alcance de la voluntad
Esa o esta voluntad que aún sólo responde a la fe que la mide.

La realidad de la ceniza, del polvo, o del número de estrellas
Los piojos en el pelo o los colores que asume el rosetón de la catedral
Las manos del hombre que necesita vencerse como sea que fuese
Para demostrarse a sí mismo que no era necesario, pero que era fundamental.

Smarc
22:56
22.04.02

Te hi d ti

Lo quiere, y por él, sin saber lo que es humildad
Se humilla y se siente desbastada, y así, acuna un resentimiento
No cuenta la voz de los otros, de ningún otro
Prima la de él, la del que quiere, que no coincide con su canto.

El cielo, el que nunca buscó, parece le está negado
Cada nombre es un demonio en un mundo sin ángeles
Ya le duelen las sonrisas, ya le marea el ajeno placer
Y se va cerrando por no saber abrir lo que brilló bajo sus cejas.

Lleva en el alma una agenda que a Tiempo despierta lástima
Donde sin quererlo expone cuánto no se ha expuesto
En letras compuestas en igual medida por lágrimas y bilis
Que forman no el nombre de él, sino el vocablo por el que ella lo nombra.

Las cosas que parecían, frente a las que son, frente a las que no fueron
La sentencia rápida de una mente lerda que se pretende sagaz
Velocidad precisión y justicia sin haber concebido la paciencia
Jugo difícil para el que no royó el madero de la abnegación.

Su después todavía navega sobre otros hombros, más duros
Que lo sepan o no, actúan como si supiesen
Que las partes y el todo que forman son y no son
Como el niño y Cristóbal, como Cristóbal y el río sin Heráclito.

Las voces presentes en las cuales se siente su pretérito llanto
Hacen y deshacen la calidoscópica tela que asumiendo emociones
Cobija a quien tras buscarla la halla en sí mismo, hallando en este hallazgo
El complemento de calor que le permite convertirse en una parte de la llama.

Sin inocencia, como corresponde a los que respiran sabiendo que lo hacen
Con la posibilidad de millones de intentos que son otras posibilidades
Arrimarle a la congoja o a la exaltación la precisa cuota de aliento o ancla
Un mismo par de brazos que por no despreciar el viento aprende a dirigir las velas.

Ya llega la mitad de la noche
Se había hablado de alguien
No de una pareja
Un discurso a la sala vacía.

Del otro lado, el lado que está enfrente
Y que pudiera comprenderse está al lado
La disposición que define la capacidad
Los ojos que ven la distancia entre la certeza y la verdad.

Andrea
23:40
22.04.02

Piénsalo

No hay mañana que tenga prisa, no se apura la copa de la crueldad
La demora sucede en los preparativos, en la lentitud del antes
En la llanura, donde cada gota de sudor cobrará o perdonará una de sangre
Para que todos lo vean cuando se haga presente, y sólo algunos recuerden.

Breves, siempre breves y con el rostro de los que no dan la cara
El flácido cuerpo que busca protección detrás de los muros pobres
Mientras en la profundidad del tiempo cotidiano, ya noche, ya día
Gramo a gramo se va construyendo el peso del mazo que será liberado.

Mejor huir, es cierto, pero no hay escape
Todavía está fresca la saliva en la mejilla
No se ha borrado aún la huella de la bofetada
Y base y cúpula siguen firmes, escasas de gestos.

Antes del juicio el acto a ser juzgado
Antes del juicio la narración del hecho
La marioneta que entonces siente los hilos que la mueven
La sonrisa del constructor, que entonces se deja ver.

A uno de ambos les faltó madrugadas
Uno de los dos se jugó menos a las pérdidas
Cada cual se fue fiel, también hay que decirlo
Para poder decir, también, que uno de los dos no habrá fallado.

Yo simplemente registro lo obvio
Cuatro décadas de errores malsanos
O una intención maloliente de impureza
Una rosa que se pudre por propia decisión.

Alto el jardinero que con metal atraviesa lo no metálico
Alto el que con certeza precisa el doloroso arte en las arrugas
Y más alto el que presiente lo que habrá de desestimar del mundo
Y más alto, mucho más aún, el que lentamente obvió toda altura.

Después de la espera, sobreviene la persecución
Después de la persecución la sierpe frente al espejo
Y después del espejo el impulso que lleva a una nueva espera
A menos que el astil quede vacío por expulsar, señal de humana justicia.

De aquí a poco, cuando menos lo esperes
Mañana mismo, o el último día en esta tierra
Bastará con que hayas errado
Y que al respecto nada hayas hecho.

Y si en parte depende de alguien que conoces?
Quizá no lo hayas pensado, o no lo hayas aceptado
Pero ya sabes, las cosas son así
La liebre, el lugar – que suele ser tiempo – y aquella teoría de las consecuencias.

Smarc
23:05
23.04.02

Ya hoy

La noche durmiendo
No importa si en otros brazos
Ya son otras las cosas que importan
Quizás el frío que le sigue al error.

En esta pérdida que veo siento
Por encima de la premura del día
Y de los suspiros agostados por la noche
Entiendo que no existe la mitad de una culpa.

Hubo inocencia, y luego, también ironía
Sangraron y se maravillaron los cuerpos
Las reglas llegaron a ser breves, imprecisas
Y no fue una la vez que la decepción no llegó.

Ahora, pasada la tormenta
Un par de brazos no llegan a agitar el mar
La corriente laxa, los latidos que continúan
Su ritmo exaltado, por que la sed abrevada fue mentira.

No hay reemplazo, no hay sustituta, hay vacío
Y hay que vivir con el hueco, sin decirlo nunca
Refulgir las brasas que todavía crepitan en los ojos
Recordando la brisa cuando la ventisca hiela el cuello.

Desordenadamente en el medio de una sinceridad
El nombre - tu nombre -, en el hombro - en mí hombro –
Aquellas imágenes con las que el deseo todavía vivo juega
Como el niño que juega con la vaina tras extraviar el puñal.

La claridad de una matanza en una ventana de Fez
El ardor de una alegría que no incluyó ningún sollozo
Bravura que corre acompañada merced a dos pieles
Que en un punto se encuentran a pesar de sus imposibles.

No se ya si se trata de mí o de algún otro, otra historia
La confusión es fácil cuando lo seguro es lo pretérito
En dos o tres cariños, o más, y una sola sola entrega
Cuando la confesión de la boca converge con lo que dicen los ojos.

Recuerdo ese espasmo, el deleite de una víctima que no lo fue
El respirar tranquilo que da vuelta la página del agotamiento
En medio de ese pesado sueño que no es de los justos
Sino más bien de los que tomaron lo que creyeron les pertenecía.

Así, y un poco más
La manera de cada cual de decir lo que calla
La red que se hizo flecha por romperse en su centro
Y la flecha que se vuelve espera porque de muerte no hirió.

No diré he vuelto
Aquí estoy dirá mi ser
Y ahí estarás
Ya hoy lo sé.

Andrea
24.04.02
20:24

Se dará

La luna seca sobre los sapos muertos
El aljibe roto y la manchada pintura
La petición que no se atreve con la boca
La ropa que no se ajusta al molde de carne.

Noche de paz tras el día de muerte
El funeral eterno de todas las hojas
La terrible celebración de todo final
Con el hastío sonriendo sobre el muro.

El duelo de las conjunciones, agilidad perdida
Vanidad, orgullo, humildad, y amistad
Lo necesario del destrozo de las almas
El barro del suelo en los labios del profano.

Un mañana inmediato donde parte de la gloria
Dejará también su rastro en la memoria del futuro
Testimoniales difíciles pero también sencillas
Para el oído que quizá aún ignora que las busca.

Lado a lado virilidad e imaginación
El desprendimiento que pare al dolor
La violencia de la leyenda del cuarto clavo
La soledad de una corona incomprendida.

El árbol que siéndolo no tiene treinta años
Cuyas raíces son más profundas que amplio su follaje
Cuyo entorno es el que evita los nidos impropios
Como el agua que limita el paso de las hormigas al azúcar.

Judas Macabeo en los labios de una parte de la judería
Los cuarenta y cinco grados en los ojos de Pitágoras
La firma de recepción de lo que no habrá de entenderse
El mensajero que parte sabiendo que lo que deja abrirá una coraza.

No hay tiempo para el beso presuroso
La ternura que habitó entre las piernas de la anciana
La piel gris del rostro que entre arrugas va decayendo
Entre bancos solitarios de plazas todavía no inventadas.

La sombra de los edificios en cuyos murales sigue la vida
La concentración de un rayo de luz proyectado por una lente
El palpitar embravecido de la niña que quiere apresurar su triunfo
La dádiva que al día siguiente, siendo recuerdo, ya es recompensa.

Se quejarán los monstruos, y casi todas las creaturas
En algunas, a pesar del entendimiento, no habrá gratitud
En otras, más voraces por más fieles, se dará el néctar capturado
Y aún en otras más pocas, por no conocerse aún, lo auténtico del hallazgo.

Smarc
20:50
24.04.02

La primera mañana

La primera mañana, la preconcebida
Con los pasos sobrios del futuro anciano
El conocimiento en los bolsillos, como águilas quietas
Y una fuerza mayor, porque la destreza la acompaña.

Importa y cuenta el ayer, y hasta pesa
Pero en su medida, porque ya no está
Sigue y seguirá la rueda y el rumbo
La presión exacta que le da forma al movimiento.

La humedad que resulta del astro velado
Los sonidos acordes a la vista del algún sordo
El ímpetu que no le fue negado al observador
El pecho del que pudiendo llamar se abstiene.

La comprensión llegaría después, un poco después
Cuesta menos llegar a la imagen que develarla
Pues lo indócil habita en completar el símbolo
Que ya estaba, todavía falto de la cuota de generación original.

Entonces quizá el orgullo en la descripción ajena
Y también el anhelo, la posible emulación
De nuevo el juego de la decisión que al inconcluso timón
Le muestra y le oculta el abanico del tiempo que sucede.

A la calle, donde ya el único abrigo para el alma es ella misma
Entre tranvías casi extraviados en los laberintos de la memoria
Con las dudas de la percepción aplastadas por una imaginación mayor
Que a sí se devora y así anulándose de nuevo y más se expande.

Vendrán los molinos, de viento, de azufre, y de puro cielo
El argumento para la historia que será leída
El ejemplo del ejemplo
El espíritu.

La voces silenciosas por el respeto degustado
La calma impuesta y el poder volver a hacerlo
Los continuos gestos que marcaron y marcan
Todos los momentos de la vida para llegar a la nobleza.

Los hongos sobre la raíz del viejo roble
El nido que no se construyó sobre el olmo
El enigma que sin pudor declama sonriente el manantial
Las ropas ásperas para la dulzura del icono.

La prueba, la costosa precisión
La primera mañana que fue muchas
En la que atravesando nubes casi incoloras
Un hilo une con la del astro la sonrisa del hombre que lo percibe.

Andrea
09:39
25.04.02

La primera noche

Sobre la arena del desierto las huellas
Que apenas memoran a quien las hizo
Ya mueren, empujadas por el viaje que las nutre
Recorriendo un territorio que muy pocos reclaman.

La lejana espera del viento y su imposible vanidad
Atrapado y liberado por la palabra que durará siglos
Y aún más medidas de tiempo, humanas y no humanas
Hasta que la última estrella del universo descanse de brillar.

Entonces y ahí, entre tus manos,
La emoción de las liebres perseguidas
Detrás de tus ojos llenos de versos solitarios
Hojeando las páginas clandestinas del que te nombra.

La mesa vacía, y no estaba limpia
Todavía el humo del fuego de un dolor de la tarde
Y la esperanza que danza con la certeza confundiéndose
Alguna tarea postergada y los años ya no tan escasos, suficientes.

Más recto el brazo, más firme la mirada – siempre lejana –
Tan sólo el deseo de un beso, o del rostro de Dios
Lo posible de una profundidad extrema
Las sombras que viven más allá de toda luz.

La forma de la lana tras las agujas de la viuda
Como lo múltiple cuando siendo expresado se multiplica
Ya en el aguacero y el sonido del granizo sobre el techo de zinc
O en el gesto de los labios cuando la cansada mejilla roza la almohada.

El término del día que significa el otro viaje
La última representación de fortaleza decible – no indecible -
El osezno que cede al sueño antes que la madre
Dentro de la cueva que ya todos fuimos conociendo.

El destino, diestro y sutil, tantas veces vengativo
Juega a desplegarse sobre los ámbitos más posibles
Los años le enseñaron a exponer su vasta anchura
Descuidando que el ahora afila las garras de su depredador.

La lista de nombres, la lista de errores
Y la columna del medio, la más personal
Porque las otras dos siempre implican tentaciones
Y porque la calle y el cielo son una para quien se anima.

El juego, esta noche, será verdadero
El valor de los valores que cada quien dirá
Corazón y mente que serán lágrima o risa
Ni la forma ni la fuerza, ganará el mejor, desde hoy.

Smarc
25.04.02
21:53

La vida a prisa

Con el invierno intentando rasgar la piel
Luego de un cálido desasosiego no previsto
Al borde del sumergimiento, y ya los gritos
El eco terrible de la oscuridad.

La labor humana y sus presagios
Mezcladas con la tarea de los otros seres
La imagen del retrato que ignora su marco
La percepción del mundo para acceder a su sentido.

La violencia de la pasión, a veces invocada
Letanía del suplicio casi interminable
Y los pasos sobre la felpa de una espera
En la hora de la niebla en que la cita fue quebrada.

El libro habla y no se queja
Subterráneas son las persecuciones
Sólo un temblor alcanza la superficie
El corazón lo siente antes que las piernas.

La tierra vuelta argamasa
La sospecha que por su certeza se vuelve clamor
Y el golpe del martillo hundiendo los clavos
En cada una de las conciencias dolorosamente despiertas al dolor.

Más grave y más serio
El extravío y no la pérdida
El camino errado que a sí mismo se mira
El errante y la última proyección de luz que logra su hombro.

Angustia quieta, espesor de la sangre
Las horas discontinuas donde la inteligencia lucha
Fuera del campo, en la batalla que en todo sucede
La carta, el sobre, y todas las direcciones de la tierra cerradas.

Negro el corcel y flaca la alforja
La noche golpea cubierta de tenacidad
De la rama los pájaros caen sin aliento
Dejando sus nidos a merced del vacío silente.

Entonces es lejos y también otro es el ritmo
Las medallas no alcanzan el pecho alto
También la persistencia del atanor ruge
La avispa que sabe del ojo del león y desestima la huida.

La prisa, como la vida, se hace lenta pero breve
Tanto así vale el uno en el primer millón
El paso antes que las sandalias
La decisión que antecede al acto que parirá lo infinito.

Y el canto del idiota en las esquinas
Y el niño que se condena a la estolidez
Y el avance en la premura del crepúsculo
Sobre el tejado que roza las palmeras del visionario.

Andrea
17:05
26.04.02

Cada día

Rápido para el enojo
Pero parco para liberar la ira
A fuerza del método cotidiano
De trabajar sin pensar en la paga.

El oficio de atravesar el tiempo
Acudiendo a la guía de los antiguos
El pasado más remoto
Y volver al día tras haber sopesado la noche.

La atención puesta en los astros
Y también en cada gesto solitario
Cambiando el temor por valor
Por el impulso convertido en esfuerzo realizado.

La nobleza en la fatiga de los ojos
Los músculos duros de tanto prepararse
El corazón enorme para pocos abrazos
Y el alma sedienta del Rostro supremo.

El agudo quejido que cantan algunas lluvias
La piedad y la súplica unidas en un espacio
Vigor y destreza que sólo pueden ser construidas
Por quien podrá reparar más daño que el provocado.

La melodía difícil, la del llanto apagado
Que se filtra con sus formas esparcidas
Mitad sierpe, mitad manto del polvo
Aquietable por invisibles fuerzas por la humildad.

Después el vino y la alegría
La hoguera compartida con uno mismo
Los frutos lejanos a los que se llega
En un instante previsto, pero quizá inesperado.

Un poco más, cada día
Ir por la amplitud
Por el bosque donde duermen las nubes no nacidas
En la tierra donde los hombres lo que piden es ayuda.

Smarc
20:36
26.04.02

Cu hi d ti

Alguien espera por mí, dices
Yo cambio la secuencia
Tú, la posible vivencia
La noche es la misma para todos.

No hay regreso cuando nada hay que olvidar
Los datos de la mente, el derrotero del espíritu
La extrema agilidad que busca reposo en el símbolo
Búsqueda de una síntesis que no pueda desestimar nada.

Sé que afuera nieva, y que también sudan las paredes
Cansado, un rinoceronte ha dejado de correr, ya por siempre
Y en algún punto, sin sonreír, una mujer danza
Mientras su sombra intenta huir del suelo cubierto de cenizas.

En la radio de la luna llena
Están pasando su música
A conciencia de la mano que los mueve
Los dedos que ejecutan la orden de las suertes.

Y dice:

“Y me haces amar
sobre una historia, y dos
tus ojos en los míos
y mi nombre como una clave en tus labios

El juego y la cita
La piel al calor de su anhelo
Mi paso por el tiempo
Y el clima de tus manos presentes”

Nadie a salvo, excepto los no llamados
A sentir la presión del imperio aquel
Hacia donde no hay huellas cuando hay camino
Y donde sólo habitan rastros cuando la senda sigue oculta.

El beso del novio el sábado de otoño
Haciendo cosas, una lectura liviana
Movimiento de dinero, las manecillas emocionales
Con el pesar aplastado por el entusiasmo controlado.

Y dice, también:

“No es lo mismo
ahora hay color
el vestigio de tu sueño
todavía dormido a mi lado

Esto es alto
Y tiene final
De asfalto y madrugada
Nuestros nombres secretos”

No puedo recordar cuando ocurrió todo esto
Y soy yo el que logra el escape a la memoria
En medio de la tregua que resulta ardiente
Porque es en ella donde más crece la batalla.

Andrea
27.04.02
20:02

Débil

Duele la debilidad
Porque se hace forzosa
La humillación del cuerpo
Donde pensar y tocar duelen igual.

El mareo y la justicia
Sensación e idea
El dinero, así posible
De ser papel mojado en el recuerdo.

Qué comer, y a quién llamar
Cuando la herida no es nueva
Pero ahora es cuando se reitera
Volviéndose inconsolable enfermedad?

Un hilo de sudor en la frente
Y el frío royendo el resto del cuerpo
Húmedas las ropas, húmedo el lecho
Aún el rostro absorbido por la queja no pronunciada.

Sonidos apagados, como los ojos
En medio de temblores vencidos
Por el vendaje de la voluntad
Que busca el rumbo de la inteligencia.

Y tú por la noche
Sin saberme herido
De paso por el mundo
Como todas los creaturas.

El tiempo gotea
Conmigo en él
Y mi esencia se desdobla
Sin hallar el modo de sujetarme.

Lánguido y con un fierro en el corazón
Puro vestigio que ha dejado una lluvia
En su paseo sobre un campo desconocido
En donde mis ojos no ocultan, sino exponen.

Quién va a llegar ahora
Donde tan poco valdría tanto
Para provocar y transmitir fuerza
A quien ni duda, ni firmeza le quedan?

Nadie, la terraza arrasada por el vacío
El jardín, un poco sucio por los mendigos
Y la espalda que parece estar próxima a quebrarse
Muy adentro, entonces, ira y crueldad despliegan sus estandartes.

Smarc
29.04.02
20:14

Qu hi d ti

Cada paso del reflejo de una luna hiriente
Que raja el muro de la catedral abandonada
Lleva en sí las primeras letras de tu nombre
Que para tantos fue y será ruina y destrucción.

Las maneras del dolor, y su densa tristeza
Como un bote despojado de sus remos
O una luciérnaga dañada de muerte por un niño
El resultado humano de cualquier desconocimiento.

Límites de momentos en los que la sensibilidad
Escribe los rasgos de la imagen que la mueve
Cuando sin cambiar va buscando la convergencia
De planos distintos en forma, idénticos en finalidad.

Sangra el corazón de los santos
Lejos llega el grito de los hambrientos
Todo llega a la ciudadela del apartado
Cada gesto golpea en las puertas de su encierro.

No decaigas, alguna madre atisbó a musitar
Y el amigo, todavía desconocido, apuraba al corcel
Mientras más allá de la noche oscuras alas se batían
El sueño de libertad y el drama presenciado a cada hora.

Al silencio y no a la lástima
La tempestad de una verdad primera
Antes que el cobijo del intento no logrado
La espera que comienza a jugar con su tiempo.

De los campos de tierra llenos de cruces ya quebradas
Como flechas que caen lanzadas por arqueros ya muertos
Emerge el mapa de humo en la imposible madrugada
Marcando puntos de luz donde antes parecía no haber nada.

Sueño y cansancio, la condición corpórea
El abrigo de una esperanza dura y ardua
Construida flagelo a flagelo en la mente
De quien explorando en su alma exploró las demás.

Las gotas del granizo ya no llegan hasta el suelo
Se derrite la nieve acumulada en las cejas
La hora va más allá de su propio símbolo numeral
Cae la decepción, en los labios ha vencido la madrugada.

A salvo la estaciones
Y el equilibrio de los carentes
De nuevo el campo abierto
Para las bestias rudas y veloces.

Sobre la mesa una rosa azul
Como una sonrisa contenida
Recado de los que asistieron
Sin haber sido vistos enfrente.

Andrea
20:49
29.04.02

El hijo de mujer

Un susurro nacido en la nada se había filtrado por entre las hojas
Moribundo viajaba al fin de suelo, quietud de otoño en cualquier parque
Cuando me acribilló los oídos como un estallido continuo y distante
Mientras en mis brazos reposaba una diosa mentida, una sierpe flagelada.

Invitación sediciosa de elementos conflagrados contra mi estructura mental
Para que acepte lo que no puedo entender, y comprenda lo que no puedo aceptar
Y de esa manera transgredir a mi propio sujeto convertido ya en objeto ajeno
En un intempestivo juguete interactivo capaz de armar sus propios juegos.

Así fue que él dejó de ser él mismo, pero partiendo de lo que era
Para ser viaje, camino y hogar de una espera de brillo y gas
Por medio de conceptos primigenios que aunque intuidos, velados
Por la gasa de emociones construidas de manos de un menos que lo quiso más.

En la condena, en esa vía, que también fue escape y transmutación
Se precisó de que por propia voluntad cediera a sí, que en un punto etéreo
No sólo asuma el centro inflexivo, sino que lo apruebe y lo desee
Sin pensarlo mucho, sin sentirlo demasiado, pero necesitándolo a fuerza de nadie.

Él y su mente que me piensa, yo que lo resisto huyéndolo
Y tú en búsqueda, mientras que ahora, que en otro fijas tu atención
Es cuando al fin no importa si quién de los dos fue y es, lo que hace distancia
Tiempo e imaginación atrás se había pretendido que pudiese llegar a ocurrir.

Todo esto, dentro de una burbuja por definición infinita
En donde también tiene cabida la idea de tu alma
La fijación de las horas, la lectura de los libros
Y la pasión por un yo de barro que sólo quiere no ser barro, y que lo niega...

Detrás, delante, y estar en el medio, después de haber vivido en el borde
Cuando el temblor en la losa no significa más que sonido fingido
Y la luz o su ausencia no representan nada que adquiera u oculte fondo
Y la forma, cualquiera sea, se torna imperceptible e inintuible, y casi alcanza.

Así la exposición de una de las miles de maneras en las que ocurrió
La rotura de la tierra, los continentes hechos pedazos de cobre olvidado
Para que de los labios de un millón de negros boca arriba y cuerpo hundido
Nazca la palabra de candombe capaz de decir la primera letra de lo que oculto.

Hoy, después de todo, puedo decir que tuve a un niño entre mis brazos, abrigado
Que a ese niño, como pude, le di alimento, le di techo, le di lo que tenía
Y que hoy yace muerto dentro mío, con los ojos abiertos, mirándome sin ver
Postergando su inexistencia en cada aliento de piel cortada que trato de dar.

Aprieta, a mitad de cada estación, y quiere decir: sabes?
Pero calla, todo está callado, a pesar de lo liviano del bullicio
Y su imagen corre eterna durante lo espacial de un puente roto
Por donde alguna vez se creyó posible el tránsito de los sentimientos.

Salta
Es a oscuras, y la piel tiene arrugas
Los ojos no responden, el corazón está liviano
Y cuando alguien te mira, ya no te observa.

Sobre mis hombros, sobre estos hombros y no sobre los tuyos
Reposan y luchan los afectos de quienes siempre me esperaron
Los mismos que me hacen ver lo que tus ojos no quieren sospechar
Los mismos que quiero acallar, para anularme por siempre jamás y respirar.

Una silla de ruedas, entonces, o un altillo con la nieve en la corniza
Un asistente de blanco para limpiarte las heces, o el olvido en la calle
Y la amenaza de que es cierto que es el principio lo que se avecina
Y fugaz y filoso el recuerdo de una tarde en la que dos soles azabaches te desearon.

Adiós a la risa, a las palpitaciones de una falta sin medida
Sensación de imperiosa obligación de concederle razón a quien ya no está
Sapiencia última de que habérsela negado es ya negación propia de sí
Conciencia final de que fue como fuiste, de que eras tú creyendo no serlo.

Harapos bajo el sol, moscas, polvo, y algún llanto infantil entre ladrillos
O la pompa de ciegos deslizándose entre acuarelas, óleos y carbonillas
Centro de todas las músicas sin sonidos, de todo el cariño sin labios de carne
Con la opción del mármol lamiendo a distancia la podredumbre de toda certeza.

Querer, y negarlo
Querer encontrarlo, y rechazarlo
Querer confesarlo, y huirlo
Quererlo, y sacrificarlo por nada.

Smarc
18.05.01
23:42

Labor

El camino es largo, el tiempo es breve
Y ya se ha consumado parte de ambos
Tanto falta y sólo será un nuevo inicio
Y tanto quedó atrás que el retorno no es posible.

Una parte que finge sorpresa y algo de asombro
Por el desastre sobrellevado sin mayores estragos
Y otra, todavía ruda, pero con un rastro de bondad
Que habiendo ensayado su propia cura, otras sospecha.

El mástil y la barca construidas por quien las emplea
Cruzaron las mismas estaciones bajo otra forma
Naturaleza vencida y dominada, así como por el orfebre
Una y otra pieza generadas por uno u otro ideal más o menos lejano.

Los hechos certeros, la no pequeña cotidiana lucha
Las hendiduras ajenas por donde lo meridiano busca cabida
Que prueban la habilidad del albañil espiritual
Que no solo cierra, sino halla el motivo, las causas de cada grieta.

Nuevo médico de una ciencia muy antigua
De tiempos de tronos y de historias ciertas
Cuando todavía no llegaron a ser leyendas
Porque no cabía registrar lo que ocurría frente a los ojos.

La escritura grave, y los recursos más ricos
En obediencia humilde y tenaz a la ley difícil
Cuyas consecuencias sólo se perciben tras su cumplimiento
El estado negado por quienes no lo han comprendido como tal.

Incluyendo las compras, cada boleto y cada llamada
Los sonidos que se aprietan bajo la tierra del continente
Hecha tela donde son de pasos transitorios las notas
Que dibujan la ida y la venida del prestigio de los hombres.

Y cada vez, cada tanto, una nueva decisión de continuar
Porque es a la parte menos fuerte a la que le toca
Decidir en el inmediato después el valor de las consecuencias del pacto
Para juzgar y juzgarse, lo vea o no, en un mismo acto, a los ojos de lo perfecto.

Volverán las fuerzas, por un momento debilitadas
Y volverán, también, cada una de las obviadas tentaciones
A cada cual y a su tiempo, a ver si varía el número exacto
De los que distinguen de y en sí mismos la parte del todo.

Ceder a la distracción, o sostener con firmeza los latidos
El esfuerzo dentro de cada jadeo y dentro de cada suspiro
Las manos que juntan el agua con la tierra con una idea concebida
La labor tranquila y solitaria de quien sabe el origen de lo que toca.

Andrea
14:48
30.04.02

Los momentos

La voz que conoció el tono de la súplica
Entretejida con las sentenciosas luces del destino
De origen y final separados por una mente sola
Todavía busca, mientras juega, sus símbolos extraviados.

Por el nombre de lo ángeles, y por sus poderes
La escalera misma de Jacob, y aquél abanico roto
Le va la idea que le roza y le devuelve al espejo
Que proyecta la imagen vista y no comprendida.

En lo más alto de la tarde, donde nace el fugaz crepúsculo
El graznido de un ave herida en la soledad de su nido
Que dura lo mismo que la historia de un mundo cualquiera
Que ya había terminado antes de comenzar a ser otro.

Celdas que conforman la prisión hecha de destellos
Movimientos de apariencia aleatoria – rostro de la fortuna –
Que conllevan del orden la semilla y su crecimiento
El Fresno de Odín desde las raíces hasta el sacrificio.

En la noche, en esa noche por alguien mascullada
El estanque robará la luna del poeta, por una vez
En las cenizas del terebinto serán halladas las huellas
Poca será la congoja, grande el mensaje, breve la desesperanza.

Siempre se teje una trampa para el caminante
Y cada vez más difíciles, y cada vez más transparentes
Hasta que todas se hacen una, la primera
Que se pretende descubierta en el Indostán, cuando tres eran los colores.

Oculto el texto, más oculto aún el mensaje
Morder la manzana que fue un corazón
– una imagen del tiempo –
e imaginar a los estoicos sin su círculo.

La fuerza del coraje que por la inteligencia se hace sensible
Para la el desarrollo de la capacidad por la cual en el embrión humano
En el susurro de las flores, o en el rítmico y furioso aleteo de una abeja
Se hace visible el castillo que se erige y se diluye en cada parpadeo del alma.

Un poco de pena, el aviso de que el interprete puede fallar
Acompañan la certera visión más allá de todo testimonio
De los pasos inseguros de quien hubo de negarse ayuda ajena
Con la frente marcada más por errores que por aciertos, no todos vanos.

Lo que uno ve, y lo que uno es luego de verlo
Hace la trama y la desteje para empezarla de nuevo
Con las mismas manos que van aprendiendo el oficio
De andar entre redes que en otro tiempo fueron tejidas.

Smarc
17:17
30.04.02

El mejor amigo

Para cuántas penumbras
Para cuánto nuevo amanecer
Lo que queda de esta historia
De la que todavía mi cuerpo es parte?

Tú y la sonrisa que el universo te permite
Sin ya volver, sin apenas haberme mirado
Llena de fuerza, furia y promesas
Exponiéndole a la tierra tus sentimientos poblados.

Me quedan los caminos encerrados
Un laberinto que cumple su finalidad
Mientras tantas cosas quiero y puedo
Pero cada una, ya ves, posible sólo contigo.

De otro harás el esposo, no el cómplice
Para ti el pergamino y las horas ciertas
El pan caliente y la tan tibia madrugada
La alegre risa de quienes no se han equivocado.

Sigue la cuesta, ordenada en sus pruebas
Sostenido por ideas, comulgando con el polvo voy
Tendiendo la mano y a veces encogiendo los hombros
A medida de mi nombre, el que no pronunciarías.

Y tú que a alguien llevas y conduces
Mostrándole el valor del agua clara
Saciándole las ganas de un cuerpo infinito
Mientras Dios, a ti de frente sonríe.

Vagar en mi memoria mientras la construyo
Lo que entonces soy, acción sin materia
La pizarra vacía y llena la caja de tizas
Un juego del que no sé por qué me dejaron fuera.

Y es así, y todos lo creen y aceptan
Y juro que aunque lloro no me duele
Me basta el que no me haya bastado
Y ser, despacio, el mejor amigo de la espera.

Andrea
20:06
01.05.02
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