Dualidad 101 217


 
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Silvio M. Rodríguez C.
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MensajeTema: 1    Sáb Mar 24, 2012 10:17 am

Al final

Como el novicio, que por no poder olvidar al mundo
Vuelve a él, como lo hace un amante arrepentido
Que sin buscar en otros labios besos nuevos
Probó sin embargo una vida antigua, sin placeres,
Así vuelvo, hoy, treinta de enero, de algún año en algún lugar.

Después estarán las noticias, el estigma de la mujer de Lot
Y se dirá quizá algo nuevo, pero respecto de algo viejo
Lo que ya fue ahora está sucediendo, a mí me sucede
Sin nadie, y por ello con todos, en la noche, que aprendió a buscarme.

Hablando de mí, a conciencia de la vajilla tan cara
Que a mis ojos es frágil, aunque también es fina
Fijando la vista, como tantas veces, en ninguna mirada
Volviendo a leer mis propios pasos, volviendo a mí.

Los altos, lo noto, también están tristes, pero sonríen
Con esa piedad para quien nunca fue rey de la espera
Y también alguna angustia – porque pueden ser mortales –
Por quien en su habitación y en su imaginación, casi alcanza a tener.

En lo siguiente, la acostumbrada enérgica tensión
Que en sueños taja la piel marcándola con una llaga
Que al despertar no se siente, que nadie lo nota
Salvo los propios ojos, por un descuido del alma.

Así es lo tangible, el brillo de un astro que toma un signo
Y en el cuerpo deja el rastro del hallazgo, y de lo descubierto
La muñeca se vuelve parte del timón, y difiere del corazón
Firmeza y destreza, aptas no para doblegar, sino para dirigir.

Es cierto – todo es cierto -, vamos de a uno, yo conmigo
Para atestiguar, y también protagonizar lo indescriptible
De manera que cada cual a su paso, que es su modo
Descanse o siga camino, segando o contemplando la siega.

Entretanto, también estarás, postergación o adjetivo
Para no peinar mis cabellos, ni pedir un poco más de tiempo
Como algo, alguien, o incluso el todo en sí mismo
Una realidad que aunque improbable reviste realeza.

La advertencia es simple, porque no es premonición
Al final estará la espada.

Andrea
30.01.02
20:44

El comienzo

Después de haber aprendido a reír, cuando nada impulsaba a la risa
Parece tan extraño llegar a ella, sin malicia, y sin extorsión
Que lo inconsecuente parece maravilla, y se siente un poco el tiempo
Como una definición enteramente alejada de todo concepto lúcido.

Dos manos que se aprietan en la sala de un cine
En la pantalla un dolor que no alcanza al sufrimiento
Con la sed que siempre es tanta que la primavera no basta
Para que con sólo flores se pueda expresar el llanto y el sueño.

Y, sin embargo, el presidente, ni entrada ni salida encuentra a su vida
Los sermones quedan tan lejos para aquel que no sabe del camino
Y el camino es tan angosto que obliga a mirar al paisaje
Y no se escucha el aliento, sino el reclamo, el clamor del tullido.

Muchas cosas parecen contestación, parecen respuestas, efectos
Todos, entonces, a buscar la causa, el origen, el inicio
Y más de uno, así, busca escribir la historia en base a la genética
Y quién salta? Quien quiere ser un efecto que no tiene causa?

Para qué pensarlo? El sol gira alrededor de la tierra
La utopía es necesaria para que el hambre se haga ley sacrosanta
Y estas puntadas que alguna máquina podrá significar
Y algún guardapolvo habrá de interpretar, nunca dejarán de existir.

Cuatro patas tienen los caballos, cuatro cuerdas los violines
Seis cuerdas tiene una guitarra, diez dedos quien la posee
Y entre los números y las letras, en un lugar que no los conoce
Una voz muda, que desde los ojos también pide un poco de música.

El juicio y la descripción, el decir el deber y lo que fue
Con la bandera enfrente - que cuando no la miran sonríe, o llora –
Y un brazo que se extiende, y al tomar, a sí se toma, y se defiende
Y un ángel y un demonio se compadecen mutuamente, por cansancio.

El agotamiento como bálsamo justo a la desesperación
Rindiéndole cuentas a los faroles, a los búhos, y a los celos
El resto de humanidad que trata, que intenta, que araña buscando
Un sólo minuto en el que en la convergencia no haya daño.

Pasar por alto, o enaltecer el paso, nada, vidrios sin arte
La voz del borracho, y la del niño, que no dicen la verdad
Los besos de la mujer, las caricias del hombre, el hambre del niño
Todo fingido, todo falso, todo carente de inocencia, y de pureza.

El sacrificio no es una opción, y menos aún una misión
El monarca se debe a su pueblo, y el pueblo a su monarca
Así el guión, al cual una sola decisión le desdibuja el sentido
Porque el hombre sólo decide, cuando siente que nadie puede decidir por él.

Y entonces comienza.

Smarc
21:22
30.01.02

Dos copas

Desterrado por su vanidad, se apoya en su fortaleza
Repudiado, mastica lentamente la incomprensión
Y a escondidas, ya sin exponerse, permanece en silencio
Cubriendo con su propio rostro lo que sabe, lo que guarda.

A dónde fue la llegada fugaz? A dónde, la sorpresa?
La calle, que tantas luces parecía tener, está oscura
Parece que todo es como parecía que iba a ser
Una confesión de amor disfrazando un pretendido amor.

Quién está al final del día, cuando termina la batalla?
Antes, cuando yo estuve en ese antes, estaban los camaradas
Pero hoy, cuando las batallas son solitarias, nadie queda
Salvo este complejo de huesos, que en su ancianidad no deja de buscar.

Tu vida, la mía, no es la vida
Ni la de nadie, ni la de todos
Oscura prescindencia, dolorosa
Pero no dolosa, sincera, aunque cruel.

Y aunque juguemos a la dependencia
Estamos solos, siempre lo estuvimos
Y aunque nunca lo aceptemos, ni lo pensemos
Lo sentimos, lo dice nuestras propias manos, siempre.

De todos modos, ya después de habernos justificado
De haber sangrado, y haber ofrecido lo que ya fuimos
Todavía quedaría un poco de vacío, y un poco de herida
Una cuestión que ni con olvido se pudiera concatenar ordenadamente.

Equívocos, fallos, y aciertos; majestad de la butaca frente al espectáculo
O rescisión del contrato, la brutal caída de todas las máscaras
Mar, desierto y montaña en un nombre que fue sustantivo y sujeto
De un intenso complemento del cual nos creímos parte.

Se quiebra, y sin destruirse se renueva y se asume
A golpe o blandura de sinceridad, o de simple deseo
Como un ancla, o como un dardo, que siendo distintos
Buscan fijarse, y en su esfuerzo descubren el valor del trayecto.

Tú querías, intentabas volcar el cariño que te rebozaba
Y así creíste, sin fe, que sería posible la duración
Pero ese aquel, o esa aquella se colmó antes, mucho antes
Y quedó el fraude, lo que se quiso, lo que se tenía, y que otro no pudo.

Y a pesar de esto, dos copas sobre la mesa.

Andrea
21:54
30.01.02

Sin torres

Tus ropas, que las creí parte de mi memoria
Que no la comparto, no por extrema, sino por extensa
Cayeron también frente a otros ojos, que no conocí
Y tu cuerpo, al fin, fue aceptado por otro, que no conocías.

No le puedo ofrecer guerra a la alegría
No sé responder a ciertos desafíos
Sin saber quién soy, creí eras parte mía
Sin saber que no tengo a nadie, me creí tuyo.

Victoria o derrota, qué vale para quien pierde?
El honor es para los que viven, para quienes conocen mucho
Para mí, animal complicado por su propia simpleza
No hay más que el jadeo y el partir de nuevo, como si fuese el principio.

Fingiré, tendré que hacerlo, aunque jamás te desconozca
Aunque me persiga, como una visión recurrente
La situación de no haberte conocido, de no haberte sabido
Y sobre todo, la terrible idea de que nunca me sospechaste.

Después de todo, en algún punto del futuro, mundano
Nos veremos el rostro, y fijándonos en la mirada
Veremos qué ha sido del pasado de cada cual
Aunque en mi presente tenga en cuenta el rostro de los ciegos.

No hay más llaga que la falla
Que la potencia no realizada
Que el talento no intentado
Que la naturaleza despreciada, aunque no vencida.

Guerra y éxtasis
Paz y felicidad
Lo confesable
Y lo narrable.

Y yo afuera, cerca, pero distinto
Señalando una lejanía abarcable
Sin tan sólo pudieras dar una parte
De lo que no has sabido compartir.

Mañana la victoria, corazón y piel
Desde un hoy que trasciende de sí mismo
Al que habrá de volverse, todo el tiempo
Para sin torres alcanzar las nubes verdaderas.

Smarc
22:10
30.01.02

Desde dos, hacia uno

Y el pesar parecía no poder aplazarse
Los niños no se acercaban, huían
La madre cerraba la puerta, el padre los ojos
Y con los pies en el raudal de sangre, sabía.

Un oscuro aliento le aquietó los impulsos
Un soplo frágil que desnudándole de pasado
Le devolvía a un nacimiento nuevo, diferente
Donde la calidez no cesaba ningún momento.

Agotada la furia, desterrada la pereza
Todo peso perdía distancia y concepto
Era la página en blanco, inmaculada
Porque entonces la mancha era desconocida.

Bendiciones y maldiciones se echaron a perder
Victoria y fracaso flaquearon de piernas
Y así la eterna cercanía se hizo pulpa y visión
Convertida en emoción, le visitó los ojos.

Sandalias nuevas, hechas por su dueño
El gesto anciano que al fin se descubre
En la serenidad de una flor que nunca ha sido vista
Que vive su rocío y su sereno sin ocultar ni exponerse.

No llegaría la tontera, porque no importaría que llegara
No se cumplirían los miedos, pues no existirían
Grecia y Catay prescindirían de todo puente
Y cada narración sería vivida sin testigos, sin testimonios.

Con las manos palpando la negación
Toda orfandad, y todo destello no emitido
Necesidad pura e intensa, no postergada
Asumida, con la mirada tranquila puesta en ella.

El vientre, sin hincharse, relajadamente duro
Una condición adquirida a precio invaluable
En la quietud que descansa en los oídos
Que se place en la tentación desestimada, incalculable.

El árbol que no dio ni dará frutos
Y el fruto que origina el árbol
Cuyas ramas jamás habrán de llegar al cielo
Porque ya están en él, y ambos comienzan a saberlo.

Andrea
20:55
01.02.02

La pesca

Luchaba como un dorado destinado a la playa
Y del otro lado del cordel de su patético esfuerzo
Una sonrisa tullida se abría paso en un rostro tonto
Por la fuerza, un sin sentido carente de belleza se imponía.

En esa pesca, que no era de hombres, ni por alimento
No existía el sometimiento del bruto al arado
Sino tan sólo la pobre demostración de una habilidad
Que no hacía más que exaltar una lista de falencias.

Incapaces del orden, por ese rechazo a los contrarios
También otros entes intentan tirar de otros cordeles
Y pretenden, en su soledad pretenden, imponer la cita
Y aunque a veces lo logran, no dan con las mejores piezas.

Porque cuando uno es dorado, no hay cordel ni mano que aguante
La tensión es simple manera de ser, ni siquiera es notable
Aunque a los ojos ignorantes todo reflejo signifique tanto
Y toda pelea distraiga aún más, todavía por debajo de la decepción.

Es entonces, con mil preavisos que sucede lo trágico
El cordel se suelta, un relampagueo sobre el agua, y luego río arriba
Y todavía desde su bote, parte del alma del pescador se hunde
El dorado se lleva esa parte, hasta el fin de sus días.

Lo demás es memoria, algún relato con la hoguera de por medio
Aunque lo cierto sea la derrota del hombre turbio bajo el orden
Que se traga la flaqueza sin dar explicaciones ni compresas
Dejando una estela fugaz en un río que nunca es el mismo.

Dejen que llenen el río de cordeles, dejen que lo intenten
No den consejos, no adviertan ni a una ni a otra naturaleza
No juzguen ni se anticipen al resultado final, sólo asistan
El desenlace está en el agua, donde principian los dorados.

Después de todo, de dos intentos, uno siempre está errado
Entre lo que opaca y lo que resalta el brillo, absorbiendo colores
Está también la unión de un fondo con otro, fuera de toda forma
En la mano que permite, y en la que castiga, y en la que cura
Y en la que muestra.

Y en otra, que no necesita de cordeles.

Smarc
04.02.02
22:23

El que siente, el que habrá de guardar

Si se pudiera llegar sin un desprendimiento
Si bastase sentir para transmitir
Si buscar fuese suficiente para inflamar
Y si compartir fuese el requisito único para demostrar

Alguna desnudez no sería tan costosa, ni trabajosa
Y lo amplio, aunque complicado, no sería difícil
Y lo breve, aunque difícil, no sería complicado
Y todo estaría en uno, y uno en sí mismo sin reproches.

Sin embargo, la lógica no se entrega y se place en la batalla
Incierta, sutil y fugaz, como una lluvia prevista
O un escándalo premeditado, fruto olvidable
Sin densidad suficiente para una memoria gigante.

Un llanto de dolor y un grito de placer
En una misma cuadra, o en un mismo mundo
Repetidos, aprendidos, seguidos, diluidos
Sumisión de lo conocido a lo que estaría por nacer.

Veredas opuestas por una calle que las desconoce
Y unos zapatos gastados, cansados de cruzar y cruzar
Sin una detención que no la dicte su propia ancla
Hecha de sí para un destino que le huye por exigente.

Lo grave entonces en el talento, en la cómoda elección
Un agua que se vuelve piedra de hielo, con filo y dureza
Que quema a quien toca sin conocer por su inocencia
Y que lava al que sin vencer a su ser lo templa a tiempo.

***

Ve y dile que estuvieron de paso
Que escucharon una voz y vinieron
Que siempre supieron sucedería
Que hasta sabían que serían postergados cuando llegasen.

Ve y dile que se marchan
Que sus alforjas no llamaban la atención
Que tenían algo que no se puede describir
Dile que lo sentiste, ve y dale las gracias.

Tú que lo sentiste, guárdalo para un tiempo mejor
A veces, es notable, pero no es imposible ni único
El oído apto no es el del que invoca
Sino el del que en verdad espera, aún sin saberlo.

Andrea
22:51
04.02.02

Decisión

La buena voluntad se atraviesa a sí misma
Sin lágrimas, con la esperanza sostenida por un deseo
Tratando de ignorar y al tiempo de aprender ese mar
Que es duda, y pudiera ser lamento, incertidumbre... humanidad.

Ese atrevimiento de torcer, o de mantener firme cierto pulso
Huyendo de la vanidad, buscando la humildad más alta
Esquivando ese orgullo que se arropa de palabras sin fin
Y que quizás sólo quisiera un regazo en el cual descansar.

Qué otra desesperación le cabe a un alma que se expande
Y que sintiendo el peligro de no ser suficiente ante tanto oleaje
Todavía se expone y virginal expone su tenue daga
Con la habilidad de un oso, pero con la fuerza de un desierto?

Entre sus sueños, una creatura aprende a estar sola
Mientras en su vigilia, otra, apenas puede contenerse
Y el que lo ve, que quizá no sea yo, casi se arrepiente
A no ser por esa pesadumbre que le sostiene por poder no serla.

En el último intento, que salvo en poesía, nunca es el último
La mirada, algo furiosa, aguarda el final que será el principio
Y se de o no, intentará que el amanecer se de igual intensidad
Con esa alegría del cariño, y ese abrigo de lo oculto, develado sin querer.

No habrá de quedar lo que no corresponda
Entre las fibras del sentir humano toda cadena de sentimientos
Para que en medio del puente, ahí donde se comprende sin entender
Se abra paso la razón, el sentido de una razón mascullada con las manos al pecho.

El presente corazón late por su proximidad a la extinción
Quiere dejar aunque sea las barandas por donde se asirá el ciego
Y pocos quieren, y los que quieren parecen no estar
Y uno llora por la posibilidad de que lo hecho no alcance.

La vida perdida, o postergada, por otra que apenas empieza
Con los brazos en red, que no habrán de alcanzar, o que elevarán
La base del alguien que durmiendo comienza a tejerse a sí
Para ir más lejos incluso que el impulso que lo arroja.

Escalera, o alfombra que la cubre
Pasos que la cubren, o calzado que lo impide
Dualidad de la soledad
La energía que intenta ser sincera.

Smarc
0028
05.02.02

Político y proletario

Una plegaria, o dos, a gritos sordos en su desesperanza
Por los miserables derechos de quienes lloran equivocadamente
Juguetes frágiles en manos de quien han decidido estar
Luego de la muy conciente elección, se pueda o no aceptar.

Los faroles te harán compañía, cuando en ella pienses
Y bajo la lluvia, cubierto por el marco de una antigua casa
Encenderás el cigarrillo que te dará abrigo y alivio
La justa compañía para el que sabe querer, pero a solas.

Se cierne la noche sobre los asilos y sobre los palacios de gobierno
El Dios de los cristianos se ha marchado, como el de los hebreos
El pueblo rebelde busca un culpable, busca todos los que puede
Y aunque sabe que suya es la culpa no lo dice, no lo admite
E incluso la asquerosa inutilidad de ciertos sacerdotes calla, ya siempre.

Intentó la carta, procuró el poema, a pesar de los estigmas
De la primaria, del liceo, de los primeros choques de cuchillos
Y en cada palabra insulsa ponía todo de su insulso corazón
Pero como creía, triunfaba, y como triunfaba, también perdía.

Inventaron las cifras, las proclamaron como si fuesen semillas
Ni siquiera del polvo, que ya fue tangible en un lejano tiempo
Sino que tomaron del mismo aire una meta también inasible
Y pusieron sus firmas, y en ellas, el propio futuro, y parte del ajeno.

No entendió que ella no entendería, ignoraba que ella sabía
Y él hablaba, y ella, escuchando, miraba con el corazón a otro lado
Y así, una necesidad, encubierta, se convertía en ponzoña no letal
Capaz de truncar, pero no de matar, en tanto del tiempo dependiera.

Nadie es libre, digo, “Dios es presión”, me repito
Mientras miro las cuevas ahora vacías, antes pobladas
Y me voy apartando, estando entre todos, rodeado
Como un hombre que pretende serlo entre los otros.

Y pasa el tiempo, aunque ya no lo recibes en tu casa
Ya no te cabe en la memoria otra historia que la misma
Endulzada cada día a fuerza de ir olvidando lo amargo
Y en tu locura nueva, sientes, mintiéndote, que fue bueno.

Sin embargo, en realidad, no importa, el escriba labora
“Todo esto también pasará”, pero el escriba lo anotará
Y por la misma sentencia, que pudiera ser la única
En el futuro del hoy, y como hoy, en público, ciertas rodillas
Lo sé, se doblarán.

Andrea
05.02.02
21:41

Calle y cielo

A dónde habrás de ir?
No hay escape, no hay salida, no hay salvación
Ni culpa ni su posible perdón, ni siquiera un acusado
Todo es consecuencia, todo es efecto, todo es nada.

A quién le vas a contar lo que hiciste hoy?
A quién le vas a escribir lo que crees sentir?
Por quién vas a sentir lo que no puedes describir?
Quién será veneno y antídoto en justa medida y justo a tiempo?

Yo sólo ignoro, aunque finja siempre no saberlo
Admitiendo y tolerando cada sofoco y cada suspiro
Como el rengo que al tropezar se disculpa tanto el tropiezo
Como la lástima que deja que nazca por sí mismo.

Inválido de acciones, con la frente ensangrentada
Únicamente mi corazón lucha por su verdad absoluta
Con el alegre alrededor de tu dicha supuesta o cierta
Vacío del sosiego de una muerte temprana, o un olvido posible.

Atrás el desafío que guió y emborrachó a mis impulsos
Y atrás, también, la resignación, y toda clase de aceptación
Nadie enfrente para este aquí con el yelmo golpeado
Con la mirada al suelo, con la duda de la realidad.

La calma rodea a la potencia que no sabe que lo es
En tanto que la serenidad envuelve a aquella que se realizó
Y entre ambas, como una puerta abierta que nada deja ver
La atroz espera, el pozo que cavaste sin que me diera cuenta.

Agua al caminante, agua al descendiente del que estuvo en Boquerón
Un regazo de emperador para el poeta que amó a la mujer de su amo
Y un poco de tiempo, sea de invierno o primavera, sólo un poco
Para poder al final explicarlo, con dos palabras haciendo una oración.

Los estetas levantan las cejas, es lo que pueden
No hay mucho predicado para cualquier pilar
Una definición simple, contundente e inefable
Para sufrir entre paréntesis que nadie leerá.

Sigue, sé feliz, o al menos alégrate de cuando en vez
La corteza para los que miran, la madera para los que ven
Aunque uno y otro disfruten, lo sepan o no, de la misma sombra
Bajo la cual un alguien entenderá la precisión de la flecha más cara
La que queda, la que se guarda, la que por mucho tiempo se oculta.

Smarc
05.02.02
22:08

O no?

El imbécil saluda al idiota
Sonríes...
Uno de ellos podrías ser tú
Te acomodas.

Andrea
22:44
05.02.02

No te atreverías

Gira el carrusel y la lluvia se detiene
Diluyendo la negra pintura de tus labios
Haciendo que brote el aroma de tus bragas
Usadas, gastadas, agujereadas, horribles.

Sucios libros, quizá leídos, pero nunca entendidos
Pesan dentro de la mochila por siempre imposible de exquisitez
Que llevas al hombro para olvidar la verdadera carga de la que huyes
Como una nube del sol, imposiblemente, por supuesto.

En esta cadera que se mueve, al ritmo de flores mustias
Se fija el escándalo de una sinceridad que nunca lo fue
La absoluta desgracia de una depresión agresiva
Sin acciones, bajo el insulto de lo inmóvil respecto de lo inquieto.

No estás a resguardo, vagas por las calles, o por tu casa
Da igual, y si no, da para peor, nunca para mejor
La voz en falsete, el mensaje corrompido, el beso de alcohol
Y una idea que te persigue sólo los domingos, de siesta.

De veinte y de cuarenta, mirando, quién será el mayor?

La mano que golpea en la puerta, derecha contra izquierda
Opuestas y unidas por un mismo fin, aplaudir al vacío
Como reconocimiento anticipado por que el habrá de asomarse
Para encontrarse con el absurdo de una visita que carecerá de crueldad.

Monta sobre tus sueños, y haz con la lluvia un carnaval de tus lágrimas
Logra la complicidad, el complot fugaz de un concierto en re mayor
O la traición liviana del que en convencimiento de su propio deseo
Desvanece sin traumas las leyes que prohíben lo que quiere.

Inteligencia y habilidad para una edad donde la inocencia se pierde
Donde los gestos, trascendentes, se dan sobre una mesa o un lecho
Sin demasiados nombres, futuros, o posibilidades de riesgo
Porque el riesgo, el nombre y el futuro, son lo mismo, algo también olvidable.

El ramo de jazmines defenderá a quien defiende un óleo
El techo resistirá al granizo que busque a Narciso el sincero
Nadie podrá darle muerte al deseo que no nace en la necesidad
Sino que la crea y la destruye por el poder de un solo y único beso de miel.

Una misma rienda para cuatro caballos y doce mil asistentes
Como manifestación precisa de un anhelo para tres corazones
Uno el que desea, otro el que hace, otro el que comprende
Lejos del cuarto clavo destinado al propio destino.

Deja... y frunce el ceño... y mantén el pulso...

La carretera se abrirá precisa, en cada curva y cada recta
Sin pestañeos, sin sueño ni cansancio, bajo las estrellas
La capa que se descubre, sin exaltación ni exultación posible
Noche y día fundidos en una mirada fija hacia al horizonte compartido.

Tren hacia el lejos, boletos robados, senectud y juventud compartidas
Juego fuerte de la materia respecto de su propio sentido
Como la sangre y el lodo, Sartré y el logos, logotipo del tipo
Promedio de éxtasis logrados, la cuenta, quien la expone, y quien la paga.

Lo peor del mundo como las sobras de una comida necesaria
A la que sin obligarte asistes, por entera inercia de un pasado ineludible
Luego de la comprensión de la inutilidad del concepto del destino
Por que lo fijo no está en el futuro, sino en el pasado, en el origen.

La pregunta es: eres arquitecto del principio de tu pasado?

Entonces juega, diviértete, sufre, sangra, suicídate o vuelve a ser virgen
Todo lo que hagas podrá cambiarlo todo, menos algo, que es lo que fue
Sorpresa de sentir la sanguijuela mientras miras la constelación del cedro?
O simple confirmación de que toda definición carece de perfección?

Mira las vías del ferrocarril, ellas ni se visten ni buscan alimento
No sienten depresión, ni exaltación, ni saben saber palabras sabidas
Saben tan poco, en verdad, que nunca habrán de conocerte
Resisten el peso de los nadies, resisten lo que ya fue.

Tú viajas?

El golpe y la guerra, la carta magna que será simple mugre
El rito que se convertirá en un acto cultural para escolares
La intención que será convertida en nada más que un voto
Y las ganas perdidas, que serán obsesión, que serán resentimiento.

Las uñas se separarán de la carne, no lo vi, pero sucederá
Y los ojos se abrirán de golpe a las cuatro de la mañana
Y al lado estará, y estará siempre, y no estuvo nunca
Y lo irrompible se romperá para decir se rompe, y luego sonreirá.

Te llamas, acudirás?

Smarc
23:28
05.02.02

La falsa tregua

El tiempo se va yendo despacito, sin ruido
Como un velero averiado que sangra agua en el mar
Que sin saberlo va hundiéndose sin dolor ni remedio
Hasta la orilla del centro de su propio abismo desconocido.

La historia se cruza tangencialmente con el pasado
Siete murciélagos aletean entre las líneas de un pentagrama eterno
No hay asfixia, sí su conocimiento, un ahogo presentido, que no llega
Como si la posesión del concepto anulara la realidad de su objeto.

Busca la ola, y busca el viento, busca sobre qué sostenerse
Y así abre el viaje a sí, con entrañable lejanía y desprecio
Con un par de muertos tendidos en una sola cuchara
Llena ya de la sopa que no habrán de probar los que morirán un mañana.

Zona de agobio, un agobio magno, que fija y recrudece
Que somete todo a un presente soportable, a conciencia
Que impide la necesidad de escape ante lo insoportable
Imponiendo un contrapunto al oído apenas apto recientemente.

La dura izquierda apuntala la agilidad de la diestra
En la base, donde no es el principio, de donde tan sólo se parte
Durante un día que se transfigura, que muta sin cambiar su fin
Arrastrándose con el deseo íntimo de ya no escuchar lamentos.

Calla la tarde, no puede.

La extraña forma lastima a los sentidos, confusa emoción
La mujer de luto, enceguecida, arroja las redes sobre la arena
Y espera, y recoge, y el polvo, el vacío, el aire en el vientre virgen
Los senos caídos, la lenta y visible decadencia de quien erró el camino.

Difícil de vivir, como las aulas vacías en algún lugar del año
Doliente, como el reposo del guerrero que no alcanza el descanso
La mano firme y el pulso exacto que dicta el corazón amigo
Y la amistad desvanecida por una humana condición entendida y no aceptada.

La verdad del negro muro, húmedo y musgoso, no visto por estrella alguna
Último límite posible al exceso, al deseo, al intento extraordinario
Y el recuerdo del agua, la memoria que despierta sonriendo
Y en lugar de impulsar la mano, fija los ojos en los cimientos, en todo cimiento.

Compasión imposible, olvidada, cae el límite y también su sentido
No hay nada más, ni un seguir, ni un dejar estar, no hay nada más
Nada más que la tentación de creerlo y al menos pensar en un regreso
Pero tentación liviana, cosquilleo infantil, que oculta su furia desesperada.

El ritmo por el ritmo, pureza por pureza misma, con y sin miedo
A mil años de soledad conciente, sin vergüenza ni vanidad por la espera
Vértigo de la soledad real, la inventada, la vivida a fuerza de imaginarla
Con la espalda rota, que ya no es espalda, que ya no es nada nombrable.

Por mucho tiempo el viento ha estado buscando un hueco
El río de lava, de sangre y de Heráclito siempre ha sido
La cintura que se acerca a la mano que la descifra
La sed aprendida, las heridas, todas, vueltas a abrir.

Es fango, y estar bajo el fango, y la flor de loto una luna ponzoñosa
Persistencia de un ahogo que no termina de esculpirse a sí mismo
Y el carro, tirado por dos gatos blancos, que no llega, que se ha extraviado
Entre las formas que dibujan los espacios entre unas palabras y otras.

Las nubes quedan manchadas, es la muerte que renace, que no muere
Una muerte de madera y corteza, baja o alta, visible o no visible
Pero sencilla, como un principio y un fin, como todo desenlace
Y no esta cadencia que avanza en espiral incontenible por sí.

Andrea
19:06
07.02.02

Prisma

El filo, blanco, por un instante se hizo punto en la noche
Y un momento después una sombra tembló a mi lado
La capacidad pesa más que lo que se contiene, a veces
Como cuando una probabilidad vence por solo existir.

En el este alguna vez yo habité una ciudad
A la vuelta de pretensiones que negando destruí
Fuerza célibe, labios guardados, manos cerradas
Y la fatigada retina que todavía quería comprender.

Al actor se le acaba el aliento a mitad del festejo
De pronto las monedas no justifican lo que hace
Pero sigue, nadie lo nota, pero todos lo sienten
Hay uno que se hace más fuerte que los otros, solo.

Entre los carbones ardientes estaba hundido el puñal
Ni sonrisa, ni solemne seriedad, nada grave
El pecho al descubierto, nunca la razón última
Y el acero que se arroja al corazón fundiéndose en él.

El rostro, mi rostro, se gasta, pero se endurece
Como ciertos frutos secos que así perduran
Escondiendo el agua, protegidos del fuego
Alimento incierto para el que lo sabe.

El silencio del sueño de las ballenas
El parpadeo fugaz de un águila al mediodía
El agua del pozo esperando al peregrino
El ángel que cuida de la hierba recién brotada.

La madre que susurra y al tiempo sonríe
La noche que testificará la entrega o el llanto
La marea que aprende a querer a la luna
La premonición del adolescente frente a la montaña.

Y el libro cerrado
Y los pies descalzos
Y la catedral que aguarda
Y la voz que alcanza la palabra.

Ni barro
Ni osadía
Ni ley
Ni misión.

Es el estandarte
Es la palmera nocturna
Es la silla y el jinete
Es el fantasma arrepentido.

Habla la fuente
Habla el tiempo
Habla el profeta
Habla la música.

Y entonces

La plaza queda sola
Sólo vuelan las luciérnagas
Y el tigre late, y suspira
La llegada del rocío, del agua.

Nadie bajo el mar
Nadie sobre el cielo
Nadie en la oscuridad
Nadie al fin de la noche.

La rueda alrededor del fuego
El carro que se lleva al que sufrió
Lo que queda de un obsequio lejano
El prisma escondido por un niño que juega.

Smarc
20:30
07.02.02

Cigarras

Por el canto de las cigarras que no fueron condenadas
Por el mismo compromiso que aleja el tedio e impone el dolor
Alguien será de alguien, y pudiendo o no tratarse de nosotros
De nosotros tratará la historia de un afán de vino y agua.

Ya en la altura, o en la prevista imprecisión de los relojes
El clavel ensangrentado por una rosa cruel y cierta
Con la muerte que no llega y termina huyendo
Por falta de tiempo y de un argumento perfecto.

Postulada la vuelta de las noches, y aceptado el remolino emocional
Se expone y recrudece el antiguo aliento de las batallas del polvo
Abriéndose los surcos por donde transitará el río de sudor
De quien en la guerra encuentra oficio, y en la lucha distracción.

La tienda de campaña, la contraseña, la espera y el sueño
Todo para el encuentro de los amantes con el amor
Augurios, vaticinios, literatura exacta de una voluntad incomprensible
Aleteando sobre los gestos, que son acciones, que no las consideran.

Golpeteo, tablas duras y el grito de la belleza
Que abre el camino entre la maleza, desgajando
Y en su avance que sigue la ruta del sol
Mira hacia la distancia circular sin titubeo.

Así es el espejeo, sentir la bofetada, presenciar cosas
Como la suciedad en la boca que nos habla
Como la mala mezcla de colores del alma de enfrente
Y el resentimiento que crece dentro de aquel que tenemos al lado.

Enseñanza aprendida por fuerza, limitación brutal que hiede
Impuesta a corta edad, por aquellos que aquí respiraron por más años
Que pudiendo haber conocido, se limitaron, intentando limitarnos
Al respeto, antes que al valor, al fraude, antes que al arrojo.

No hay juicio en ninguna descripción, pero las palabras, solas
De golpe o de a poco levantan ya su propia sentencia
Escapando del error por no buscar ya ni lo exacto ni lo inefable
Ni siquiera lo justo, sino el soplo, el aliento, el susurro divino.

Sé que hay un guerrero dentro tuyo, otros también lo saben
Pero también hay un niño, no rebelde, que fija la dualidad
Como la mujer, que siendo una, y con los mismos labios
Distingue el beso que es para el amante, del que es para el hijo.

Puede que no sea la voz del que lo ha imaginado todo
Y que sólo se trate del reflejo del costoso esfuerzo
Que volcaron los más antiguos en el alto intento
Desprendiéndose de sí para fundirse en una luz.

Las cigarras de febrero, las que siguen cantando
Para que alguien haga una fábula o una historia
Para que, como sea, se repare en su ritmo expresado
Preso de una estación, pero libre de alguna intención.

Es grave, como la enfermedad del cura del pueblo
Como el viaje inesperado de la partera del barrio
Como el pestañeo de la corriente un lunes de mañana
Como lo que nació adentro y no se pudo decir a nadie.

Dentro del cansancio, dentro del límite, donde claramente
Se dibuja el cariño, y el aire se tiñe de sonidos fraternos
Los ojos se resisten al sueño, por un instante no mencionado
En el que es posible arroparse por el día transcurrido
Y abrigarse por la noche, que tantas cosas entiende.

Marchar, porque ni a paladas podrán acabar con el corazón
Porque el que capta el canto todavía no está muy cerca
Por que la historia y el fin persisten en su importancia
Tratando de no olvidar los detalles, que al final, no importarán.

El mal, y el bien, la interpretación audaz
Y el padre que pone la diestra sobre el hombro del hijo
Y el hijo que con su corazón acepta la fraternidad
Y el universo y el sol en el último instante del horizonte del verano.

Andrea
12:17
09.02.02

10 de Febrero 2

Lo que siente, como hombre engendrado
Le cuestiona al tiempo su inocencia, sin decirlo
Despedazando el día en trozos sin sueños
Levantando copas, miradas, y nombres.

No habrá de explicar lo que siente, no quiere hacerlo
Se maravillarían, se confundirían, se perderían aún más
Porque aunque siendo preciso en lo que diga de sí
El predicado fijaría la atención velando al sujeto.

Una caída, la primera falta necesaria, quizá la mayor
Y la encrucijada se hace real, opción de juego, que se hace batalla
Entonces el tiempo más lento, más pesado y sólido
Y ponerse a atravesarlo con los ojos bien abiertos.

Sorpresas menores, la de no sentirlas, pero aún darlas
En instantes donde la presión forja el diamante
En la misma línea donde aletean las banderas
Por una conexión que comprueba lo que se presentido siempre.

Más allá del esfuerzo, que es aquí, y también ahora
Cerca de mí, sin tener que pedirme permiso para acercarme
El otro yo que para la hemorragia y detiene y deja seguir
El vuelo que deja en el suelo la memoria, y ríe.

Tomar aire
El prisionero es quien encadena a su custodio
Y entonces es el injusto el que depende del justo
Y el bondadoso se sumerge en la bondad para no volver.

Siguen las brasas, alguien cuida el fuego
Cada ladrillo suelto continua buscando su construcción
Y al final de la montaña, o del mar de los carentes
Sólo los más fuertes pueden relajarse.

El a veces, el entretanto, el amigo
El todos los días hasta el final
El acto único, primero, definitivo
La decisión posterior a la asunción.

La verdad posible.

Smarc
17:55
10.02.02

La marcha

Un grito que en su extensión declama el argumento
Prologo de una vida, de un éxtasis, de una agonía
Sin demasiadas necesidades, ni demasiados colores
Un orden al que se respeta, carezca o no de sentido.

Metodología del que soporta, técnica del que busca
Sin leer las escrituras se descifran en todo idioma
Un corazón capta a otro, sin fusión ni posesión
Contemplación móvil, un contexto que alcanza a otro.

Queda lo difícilmente abarcable, aunque presumible
La última extensión de una intención, una moral exacta
La enrevesada felpa que no destruye sino reemplaza
Los deseos ajenos, volcándolos hacia un rumbo meridional.

Para no pedir, no llamar, ni siquiera intentarlo, pero saberlo
Como un arma más, por una disponibilidad emocional, abierta
A mitad de las sombras que se presentan a mi derecha, en la ventana
O los ruidos en el piso de abajo, donde nadie habita, donde no hay muebles.

Gota a gota dentro de una cueva apenas intuida hacia el final
El agua que cae, que cae y se transforma, que muere nutriendo
Las ramas de las venas que exponen lo que son a sí mismas
El escudo de la negación, la espada del conocimiento.

En su reposo se abre el pecho extendido sobre una densa nada
El cielo despejado aun para los que no creen en los domingos
Seiscientas variables que todavía no cierran su ecuación
La simple marcha, desesperante, desesperada, pero dominada.

Los leones solos, los tigres sueltos, el águila hambrienta
La mirada que atraviesa la máscara desnudando a quien la porta
El mensaje que llega pero que no alcanza al oído al fin apto
La derrota no por error, la de los incapaces de poder contener.

Predicción sencilla, desierto contra la urbe
A conciencia de los ríos subterráneos, que conoces
La escuela que nació vieja y que parece joven
El anciano y la anciana, a un tiempo, mirándose al espejo.

Así, con fuerza constante, amplitud de un mundo breve
Escuchando lo que quiero decir y que me niego a decir

Andrea
21:34
10.02.02

La pena y la fe

Es la tensión del que sostiene, no la del que golpea
Del que en su intento por el logro que desprecia todo logro
También escucha y también asiste a dolores primarios
A conciencia del juego de atracciones, de opuestos.

La capacidad de poder experimentar el perdón, que implica un después
Mantener el ejemplo a pesar de la dicha prematura
Desestimando la abierta crítica de quien sospecha lo cierto
En contra de las condiciones, porque esa es la condición, de momento.

De otro modo los otros peligros, las vueltas y vueltas durante años
Alrededor de un centro al que se teme mirar
Menos que una frontera, menos que un límite
Tierra cotidiana donde el sueño se vuelve importante.

El gozo oculto y doloroso, la semilla a profundidad exacta
Incertidumbre de todo conocimiento, visión de las reglas
Sabiendo lo que habrá de cumplirse, laborando en ello
Pero con la historia de tantas caídas y tanto aferrarse a algo.

Incluso la inteligencia, como si su misma agilidad no se distinga
Y hacia sí atraiga a la astucia de tristes demonios vengativos
Que a su modo luchan, pelean, sin desistir muy notoriamente
Y que sólo detienen el paso ante la mirada noble, o la fuerza mayor.

Pudiera haber una distancia clara entre miedo y temor
La formas del respeto y la consecuencia de la valoración
El difícil trayecto que nos hace aprendices de todo y de todos
La vida misma intentando cumplir tantos preceptos, para a veces
Con pureza, poder transmitir uno solo.

El poeta también se entrega al canto, también desea, quiere, ama
En el vasto paisaje de sus visiones, que es lo que vive
También encuentra un espacio para aquello que falta
Porque siempre falta algo cuando uno no se tiene a sí.

La mano que se extiende en la tormenta, la mano dura, pero cálida
Y en otro, que son los otros, se fija la atención, crucial
Un tiempo de siembra que se abre, y le sonrío al extraño
Y en el corazón reboza la pena, y es por mí por quien siento pena
Una pena por todo aquello de lo que todavía no soy capaz de hacer.

El honor se construye, y para los que perdieron la inocencia
Solo la fortaleza los volverá puros, y el sacrificio aptos
Para una entrega que no comenzará ni terminará en un acto
Que con memoria o sin ella será en las almas donde deje la huella de su rumbo.

Smarc
19:53
11.02.02

Valentía

Las dudas serían entonces necesarias
Como pruebas, sean diez o doce
Un paso a la vez, el niño y sus primer andar
El camino al punto sin retorno que lleva a la firmeza
O al extravío.

Acecha el peligro, ya de día, ya de noche
Porque el alto resultado no suele ser inmediato
Y los tropiezos, tan amigos del camino
Parecen no cesar, hasta que todos se vuelven el mismo
En evidencia.

Los loros, cualquier loro, al fin resulta más inteligente
Y lo que no es el resto, sino lo que sobra en insulto a la sensibilidad
Clarifica su existencia de purgatorio para quien devela una realidad
Rozando la posibilidad del fracaso o del yerro, pero no del arrepentimiento.

La grasa que va bloqueando las paredes de las arterias
El saturado corazón que resiste a nivel de máquina
El cerebro aturdido por el oxigeno del que es privado
Y la boca, inútil, precipitándose hacia donde no habrá belleza.

Después del sobresalto, en medio del pesar de lo hecho
El tiempo pesa más, porque entonces queda menos
Y el tamaño de la tarea no disminuye por las inacciones
Se complica y se dificulta y así, los gestos se vuelven fríos.

El desafío, entonces, no implica algo tan sencillo como un duelo
Sino algo tan difusamente brillante como la continuidad de lo definitivo
No la noche oscura, donde los cimientos no tiemblan, sino que desaparecen
Sí la hilera de momentos, el labrador que mira el cielo con la tierra enfrente.

Parpadeos en la transición de lo que fue y no se supo
Y lo que está llegando por una intuición silenciosa
Que tampoco se viste de precisiones vanas, todavía
Sino que señala una indicación que impulsa a dominar al vértigo.

Y la esperanza cristalina en los ojitos de quien te quiere
Y más lejos un alguien que no tiene condiciones
Y el tiempo de espera entre un entendimiento y otro
Y le duele al que espera, y le duele al que intenta
Y en esta pintura de dolor las heridas temen no poder ser cerradas.

Cada cual se va matando mientras vive
Las estaciones nunca fueron tan fijas como en la infancia
Y en esta edad y en otra sopla el deseo limpio de malicia
Que se mira a sí mismo, que se duele, se perdona, y se permite la marcha
No la huida.

Andrea
21:14
11.02.02

Como quiera

Habiendo vivido en montañas opuestas
Por una circunstancia casi inexplicable
Así como el agua es hielo y es lluvia
Así supieron uno del otro, naturalmente.

No hubo sorpresa en el descubrimiento
Sino la confirmación tenue y delicada
De una sola y callada esperanza de juventud
Que para cumplirse tuvo que navegar por años.

Después, la muerte inútil.

* * *

Sentí la caída de infinitas limaduras de hierro
Mientras al otro se le caían los dientes rotos
Como piedras de una muralla que se derrumba
Después de siete días de insistencia, sin descanso.

No hay que mirar, dicen, apartando la vista
Pero el hedor les persigue, como moscas a la herida
Tiemblan, con los oídos destrozados mientras defecan
Y el corazón apretado que ni siquiera puede recordar.

Aquí está el infierno desconocido, del cual se emerge
Ni destino, ni puerto de embarque, punto de tránsito
Sin un morral pobre, sino con riqueza y abundancia
Al filo de la hoja que decide el cuello o las muñecas.

Dando vueltas en la jaula, la mirada sin resentimiento
La comida necesaria, los sonidos que no llegan
El objeto sagrado oculto a los ojos del guardia brutal
Y la sospecha de las estrellas fuera de la techumbre.

* * *

Sabrías hacer la cama a quien te rechaza
Pasar las noches sin tejer, sin convivir
Y con solo tus manos transportar el manantial
Que mi boca espera, que define mi sed?

Tanto silencio puede encubrir una audacia
Las cartas que vas leyendo a escondidas
La ilusión que forjas entre una tarde y otra
La angustia por un final que no llega, que no sabes.

Smarc
21:08
12.02.02
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